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martes, enero 26, 2010

ALCACER , LA "VERDAD" OFICIAL ---- LA ESPAÑA NEGRA

LA "VERDAD" OFICIAL



La escandalosa e increíble fuga de Antonio Anglés, que llegó a provocar la comparecencia del ministro del Interior en el Parlamento, para dar explicaciones y asumir la responsabilidad de la misma, estaba sembrando las primeras dudas en la opinión pública acerca de lo ocurrido realmente con las niñas de Alcácer.

Los españoles no podían creerse que un delincuente de poca monta, como Antonio Anglés, hubiera sido capaz él solo el mayor cerco policial de la historia de nuestro país.

Además, estaba la "confesión" de Ricart. Una "confesión" plagada de incoherencias, falsedades, incongruencias... en fin, que no cuadraba nada. Sobre todo, en cuanto empezaron a conocerse los análisis del Instituto Nacional de Toxicología. Por ello, la Guardia Civil quería volver a interrogar a Ricart.

Sin embargo, había un problema. Los hombres del capitán Ibáñez, ya habían tenido en su poder a Miguel Ricart durante el tiempo máximo que les permitía la ley: las 72 horas que permaneció en el cuartel de Patraix. A partir de entonces, cualquier interrogatorio que se realizara al presunto asesino, tendría que ser en presencia del juez y del fiscal.

No obstante, quedaba un resquicio: pedir permiso al juez Bort para visitar a Ricart en la cárcel, para preguntarle supuestamente por el paradero de Anglés. Y eso hicieron.

SOLICITANDO AUTORIZACIÓN ENTREVISTA UN PRESO

Por ser de interés para el esclarecimiento y detención de Antonio Anglés Martins, en relación con el triple asesinato de las tres niñas de Alcácer, solicito de V.I., autorización para entrevista en la prisión de Castellón con el preso Miguel Ricart Tárrega, en los siguientes términos:

- Mostrar fotografías.

- Sobre amigos Antonio.

- Identificación personas.

- Lugares posible ocultación.

El documento, fechado el 9 de febrero y firmado por el capitán Ibáñez, surtió su efecto y el juez Bort autorizó la entrevista.

Días después de ser visitado por dos guardias civiles en la prisión de Castellón, Miguel Ricart solicitó declarar nuevamente ante el juez Bort.

JUZGADO DE INSTRUCCIÓN NÚMERO SEIS DE ALZIRA

DECLARACIÓN

Nombre y apellidos: MIGUEL RICART TÁRREGA

DNI/Pasaporte: 52638150

Naturaleza: Catarroja, Valencia

Fecha de nacimiento: 12-9-69

Hijo de Miguel y de Encarnación

Domicilio: Calle Alicante 11-5 Catarroja

En Alzira a dos de marzo de mil novecientos noventa y tres

Ante el Juez de Instrucción y de mí...

Están presentes el Ilmo. Sr. Fiscal Jefe Don Enrique Beltrán y el Médico Forense de Instrucción 6 de Alzira Don Francisco Ros Plaza.

Leída la declaración prestada anteriormente ante este mismo Juez Instructor realiza el declarante las siguientes aclaraciones y rectificaciones:

-Que no es cierto que durante el trayecto hacia la discoteca "Coolor" Antonio Anglés llevase ningún arma de fuego sino que llevaba un cuchillo lanzador que siempre llevaba enfundado en el pantalón, si bien durante el trayecto en el viaje que hicieron en el vehículo no lo sacó en ningún momento sino que cuando las jóvenes se dieron cuenta que pasaban de largo de la discoteca y que no las paraban y empezaron a protestar el declarante dijo a Antonio de dar la vuelta y dejarlas pero éste último pegándole dos capones le dijo que en el coche mandaba él, y a continuación, para acallar las protestas de las niñas Antonio empezó a pegarles puñetazos a las mismas, siendo pues cierto todo lo relatado en la anterior declaración sobre lo que ocurrió en el interior del vehículo en este primer trayecto, salvo lo ya dicho de que no llevaban Antonio ni sacó ningún arma de fuego así como también el que no es cierto que en ese momento ataran a ninguna de las jóvenes, asimismo hace notar el declarante que una vez que bajaron del vehículo, aunque no puede concretar si las jóvenes llevaban o no algunos dientes rotos, supone que si, pues Antonio pegaba con mucha fuerza, y en cualquier caso lo que si que vio es que las tres estaban completamente digo tenían completamente ensangrentadas las caras con los labios y narices ensangrentadas.

-Que no es cierto que pararan en ninguna fábrica ni en ningún campo de algarrobos sino lo cierto es que fueron a la caseta directamente a la caseta de Llombay que queda cerca del lugar de enterramiento y ello a indicación de Antonio. Y que aunque Antonio no le dijo concretamente que es lo que pretendía hacer, el declarante ya se imaginó que podía ocurrir lo que después pasó ya que anteriormente, un mes antes aproximadamente Antonio lo había comentado que tenía ganas de coger algunas niñas violarlas y matarlas después.

-Que pararon el coche en una explanada donde hay unas colmenas y donde acaba el camino para poder llegar a la caseta de Llombay, que queda a unos cuatrocientos metros de allí, y a la que se llega a través de una senda. Una vez pararon el coche bajaron los cinco y en fila india se dirigieron hacia la caseta yendo el declarante delante con una linterna encendida y Antonio el último con otra, y mientras andaban las niñas les preguntaban donde las llevaban y les pedían que las dejasen marchar, a lo que Antonio siempre les contestaba que se callaran y siguieran.

-Una vez llegaron a la caseta subieron directamente al piso alto y dejaron allí encendida una gran linterna pero dando luz roja para evitar que alguien les pudiera ver desde el exterior. Una vez allí el declarante le dijo a Antonio que estaba bien haber hecho lo que habían hecho pero que no se le ocurriera llevar a la práctica la idea que tenía en la cabeza, a lo que Antonio le contestó que allí se hacía lo que él decía y que él se iba a quedar a gusto ese día, lo que significaba con ello que quería violar y matar a las jóvenes. Al mismo tiempo las tres jóvenes protestaban y querían marcharse ante lo que Antonio, nuevamente iracundo comenzó a golpear con una tranca a Miriam y Desirée que se encontraban atadas a un poste, y les dio varios golpes fuertes a ellas quedando una de las dos, Desirée inconsciente un momento mientras que Miriam le pedía a Antonio que no le pegase. Se aclara a este respecto que una vez que llegaron a la caseta y subieron al piso alto, lo primero que hizo Antonio fue atar a Miriam y a Desirée a un poste que hay en el centro del habitáculo con las manos a la espalda y atadas al referido poste con gasas que llevaban Antonio o con cuerda de ganado que había en la misma caseta sin que pueda recordar exactamente con cual de esos dos elementos se hicieron las ataduras, y encontrándose las dos jóvenes en posición de espalda con espalda y sentadas en el suelo, quedando el poste en medio de las mismas; y mientras tanto el declarante sujetaba a Antonia que permanecía de pie.

-A continuación Antonio cogió a Antonia la tiró a un colchón que allí había y la desnudó totalmente mientras ésta se oponía y se defendía, siendo en todo momento reducida por Antonio, una vez desnuda y estando tumbada cara arriba Antonio se bajó los pantalones y los calzoncillos y le introdujo el pene por vía vaginal, continuando entre tanto la resistencia de Antonia al mismo tiempo que daba muestras de que le dolía la penetración. Sin embargo unos diez minutos más tarde, sin que pueda precisar el declarante si hubo o no eyaculación Antonio dio la vuelta a Antonia dejándola boca abajo, e introdujo su miembro por vía anal, mostrando también Antonia el dolor que aquello le representaba, hasta que aproximadamente unos cinco minutos después Antonia profirió unos gritos y alaridos desgarradores de dolor, apercibiéndose el declarante que Antonio encontrándose ya junto a Antonia estaba introduciendo en el ano de ésta un palo, cuyas características no puede precisar, suponiendo que debió durar unos cinco minutos la penetración del referido palo.

-Una vez hecho lo anterior Antonio le dijo a Antonia que se vistiera, ayudándole a hacerlo ya que la misma se encontraba en unas condiciones muy malas, y una vez vestida la ató al poste después de haber desatado previamente a Desirée, siendo en esta operación ayudado por el declarante.

-Desatada Desirée Antonio la desnudó rompiéndole las ropas superiores y la tiró en el colchón donde le bajó los pantalones y las bragas diciéndole al declarante que "ahora le tocaba a él" protestando el declarante que en esas condiciones a él no le apetecía hacerlo respondiéndole Antonio que estaba con él o lo enviaría a tomar por culo, dando a entender que lo mataría, al mismo tiempo con un tronco de bastante grosor le golpeó dos o tres veces al declarante en la parte inferior de la espalda.

Entonces el declarante se bajó los pantalones y calzoncillos y tumbándose en el colchón encima de Desirée la penetró por delante, estando aproximadamente cinco minutos hasta que cansándose y sin llegar a eyacular retiró el miembro y se volvió a vestir, mientras tanto Antonio estuvo arrodillado en el colchón viendo como lo hacía el declarante y cuando éste terminó le dijo que si ya estaba con ello, dando a entender que le había parecido muy corto. Hace constar a este respecto el declarante que al tener acceso carnal con Desirée ésta se opuso y le pidió que no lo hiciera si bien previamente no utilizó fuerza contra él ya que previamente Antonio le dijo que la mataría si no lo hacía con el declarante.

-Al terminar el declarante de penetrar a Desirée, como ya se ha dicho, concretamente Antonio le dijo que si ya has terminado, pues vaya mierda de hombre que eres, y a continuación Antonio se bajó los pantalones se montó encima de Desirée y la penetró por delante protestando y resistiendo ésta ante lo que Antonio le dio varias tortas, debiendo durar la relación sexual de Antonio unos diez minutos, pasados los cuales Antonio se subió los pantalones ayudó a vestir a Desirée y la volvió a atar en el poste junto a sus amigas, mientras tanto el declarante permaneció sentado asustado.

-Estando atadas las tres el declarante y Antonio cogieron la linterna y se volvieron hacia el coche y subiendo al mismo se dirigieron a Catadau, a un bar cuyo nombre no recuerda donde encargaron y compraron dos bocadillos una ensalada, una cerveza y una botella de agua y se volvieron con todo ello a la caseta, donde cenaron los dos y ofrecieron agua a las jóvenes, de las cuales sólo una no quiso beber.

-Una vez hubieron cenado Antonio desató a Miriam le quitó la ropa y una vez desnuda la tiró en el colchón procediendo a hacer con ella lo mismo que había hecho con Antonia, esto es, la penetró primero por delante, después por detrás y por último le introdujo un palo por el ano, si bien con Miriam debió durar un poco más la penetración con el miembro viril, así como mientras la penetraba la golpeaba para evitar su resistencia.

-Después de terminar con Miriam y vestirse ésta ayudada de Antonio, éste ató a aquella sobre una especie de travesero que había en lo alto estando Miriam de pie de espaldas a la pared y con los brazos un poco levantados y las manos atadas a la referida madera. A continuación decidieron el declarante y Antonio acostarse en el colchón para dormir tirándose por encima un trozo de moqueta que allí había y diciendo Antonio que mañana más. Sin embargo como las niñas no dejaban de llorar y pedir que las dejasen libres, Antonio, unos cinco minutos después se levantó nervioso y cogiendo un palo empezó a atizar fuertemente contra las tres, golpeándolas cuatro o cinco veces a cada una por todas partes del cuerpo. Una vez terminó de golpearlas Antonio desató a Miriam de donde estaba y la volvió a atar en el poste junto a sus dos amigas, para a continuación diciendo que ahora vais a ver que esto va en serio, se bajó con la otra linterna para volver nuevamente unos diez minutos después, enseñando a las niñas el arma que traían y tirando de carro para que vieran que era una pistola de verdad. La referida arma es de Antonio y él la solía tener escondida en la caseta de Llombay y la utilizaba cuando cometía algún atraco.

-Hecho lo anterior volvió Antonio a acostarse en el colchón quedando dormido el declarante hasta la mañana siguiente, aproximadamente hasta el amanecer viendo entonces que Antonio estaba ya despierto, aunque continuaba tumbado en el colchón; entonces Antonio se levantó y se marchó sin decirle a donde al declarante ni con que fin, tardando unas tres o cuatro horas en volver, tiempo este que el declarante permaneció en la caseta vigilando a las niñas, y en el que éstas le pidieron que las dejase libres y el declarante se negó ya que le iba a ir la vida con ello. Posteriormente el declarante supo que durante esas tres o cuatro horas Antonio había cavado la fosa, sirviéndose para ello de una azada que llevaba en el coche y de un pico que anteriormente lo tenía en la caseta de Alborache, aunque ignora el declarante si Antonio fue ese mismo día a Alborache a cogerlo o sí ya lo había llevado a la caseta de Llombay antes de ello.

-Cuando Antonio volvió llamó al declarante para que bajase a la planta baja y allí le dijo que había que matar a las niñas y enterrarlas para que no se chivasen a su defecto ya había cavado él un hoyo; ante esto el declarante le propuso a Antonio dejarlas libres a las niñas pues las mismas le habían asegurado que dirían que habían sido dos encapuchados, diciendo Antonio que parecía ser tonto diciendo eso ya que si continuaban vivas, los descubrirían a ellos. Entonces subieron al piso alto y permanecieron allí aproximadamente dos horas sentados y estando hablando Antonio hasta que se hicieron aproximadamente las tres de la tarde, en que Antonio se levantó y diciendo que nos vamos dirigiéndose a las jóvenes las desató y se fueron todos hasta donde estaba el coche, debiendo Miriam ser ayudada por Antonio ya que no podía andar perfectamente, rectifica el declarante en el sentido de que Antonia y Desirée andaban con dificultad siendo ayudadas por el declarante si bien la que peor andaba era Miriam que era ayudada por Antonio. Una vez que llegaron cerca de donde se encontraba el coche cerca de unas colmenas y un campo de olivos, allí Antonio le dijo que volviera al declarante que subiera a la caseta y que trajera un trozo de moqueta que durante la noche habían utilizado para taparse. Rectifica el declarante que el declarante que fueron directos de la caseta a la fosa sin llegar a las colmenas y es allí donde Antonio le dijo al declarante que fuera a por el trozo de moqueta.

-Una vez volvió el declarante con la moqueta a donde estaba la fosa y los demás, las niñas dándose cuenta de que dicho hoyo estaba destinado a su enterramiento suplicaron a Antonio que las dejase ir a lo que éste les respondió que lo sentía mucho pero que debía quitarles de enmedio para que no se chivasen, ante lo cual las tres jóvenes se pusieron a gritar histéricamente, y entonces Antonio utilizando una especie de onda una piedra que llevaban enrolladas en una camiseta comenzó a golpear a las niñas a las que se encontraban arrodilladas porque no podían estar de pie, si bien como en una de las veces el propio Antonio resultó golpeado, dejó dicho instrumento y cogió el palo que después enterraría en la fosa junto a los cuerpos continuando golpeando con el durante bastante tiempo y con fuerza a las jóvenes, perdiendo Antonia el conocimiento a consecuencia de ello, mientras que una de las dos continuó chillando histéricamente, por lo que Antonio sacando el cuchillo pinchó con él a ésta por la espalda.

Aclara que mientras fue a por la moqueta supone que Antonio ató nuevamente las manos a las jóvenes ya que así se encontraban éstas cuando él volvió.

-Después de lo del cuchillo Antonio sacó la pistola la montó y disparó el gatillo pero no salió el disparo, por lo que volvió a montarla saliendo disparado el cartucho no disparado, y procediendo, digo el cartucho salió expulsado y cayendo al suelo, disparando nuevamente hasta tres tiros dirigidos a cada una de las tres jóvenes encontrándose en ese momento Antonia tumbada en el suelo y desvanecida y de costado, la que fue pinchada también tumbada pero boca abajo y gritando, y la última arrodillada con el cuerpo y la cabeza acurrucado casi en el suelo y con las manos tapándose la cara, y todas ellas estando al borde de la fosa, un poco apartadas si bien Antonio estaba en el borde de la fosa de espalda a ella y quedando pues al medio de las niñas y la fosa.

-Después de muertas Antonio colocó en el fondo de hoyo la moqueta, tiró un cuerpo tras otro en el interior y de modo que quedaban apilados para taparlos con el resto de la moqueta y a continuación tirar la tierra encima, para lo cual Antonio requirió al declarante a que le ayudara, lo que así hizo éste con la azada mientras Antonio enterraba con la parte más ancha del pico. Una vez cubrieron de tierra la fosa arrancaron matorrales y arbustos y los tiraron por encima y los plantaron para disimular la existencia de tierra movida, así como Antonio se puso a buscar los casquillos hasta que los encontró.

-Hecho lo anterior se volvieron los dos a la caseta y Antonio subió a la planta alta a recoger lo que se le hubiera podido caer y todo lo suyo, cogieron las linternas y se volvieron hacia el coche, recogiendo de camino el pico y la azada que se llevaron también al coche. Una vez subidos al coche y puestos en marcha se dirigen como indica Antonio a la caseta de Alborache a dejar el pico y la azada y quedarse allí si bien como en un trecho pararon al borde del camino y Antonio escondió la pistola bajo de unas hierbas.

Una vez llegaron a Alborache se quedaron allí sin que sea cierto lo manifestado en la declaración anterior de que hubieran destruido las ropas en un vertedero de Buñol, ya que el declarante no se manchó sus ropas para nada aunque cree que Antonio si debió mancharse el pantalón vaquero que llevaba ya que después no se lo ha vuelto a ver. Y desde entonces el declarante no ha vuelto a subir más a la caseta de Llombay ni a la fosa sino que únicamente él y Mauricio el hermano de Antonio fueron a recoger la pistola porque al día siguiente iban a hacer un atraco en Buñol el declarante, Antonio y Roberto el hermano de Antonio a la Caja Rural, si bien no llegaron a entrar en la entidad bancaria ya que estando esperando en el coche a la puerta la Guardia Civil les dio el alto y salieron huyendo. Hace constar el declarante que el día cinco de noviembre anterior, él junto con el Mauri hicieron otro robo en la misma entidad bancaria llevando y usando el declarante la pistola de Antonio cargada con cinco cartuchos, mientras que éste último les esperaba fuera en el coche para huir, obteniendo un botín que no llegaba al millón de pesetas. Hechos estos que los cuenta entre risas y comentarios irónicos de que como para los bancos Antonio es un "cagado". En relación en el atraco del día cinco de noviembre aclara que Antonio quedó a una cierta distancia con el vehículo yendo desde éste hasta la entidad bancaria el declarante y el Mauri con una moto Derby Variant negra que anteriormente Antonio había sustraído en Pedralva.

-Por otra parte también rectifica el declarante que el Opel Corsa que utilizaron en los hechos si bien aparece con el nombre del declarante realmente su propietario es Antonio Anglés ya que su precio lo obtuvo en otro atraco que lo consiguió en compañía de su hermano Mauricio en el Banco Popular de Villar del Arzobispo provistos de una moto Onda que también había sustraído Antonio.

-A preguntas del Sr. Fiscal, que nunca habían visto ni conocido a las chicas ni el declarante y cree que tampoco Antonio ya que al subirlas en el coche ni en el trayecto nada reveló que éste pudiera conocerlas.

Cuando Antonio dijo al declarante que tenía ganas de coger a unas chicas y abusar de ellas creía el declarante que era exageración.

Ratifica lo que dijo en su anterior declaración respecto que las tres niñas al vestirse tenían en la parte interna de los muslos tenían mucha sangre.

No se explica después de haber reconocido el colchón de muelles que consta en las fotografías donde se llevaron a cabo los hechos no tiene ninguna mancha de sangre.

La postura del colchón de muelles que está en la fotografía del atestado no es la que tenía el día de los hechos ya que ese día estaba en sentido transversal al que la fotografía tiene.

-Nuevamente a preguntas del Sr. Juez manifiesta: que rectifica en el sentido de que es posible que a Miriam no la atasen en una percha o travesero como ha indicado anteriormente sino en el mismo poste donde estaban atadas las otras pero de pie tal como aparece desprenderse de las fotografías del atestado, así como que Antonio pegaba a las niñas no sólo para hacerlas callar sino porque le gustaba verlas sufrir.

-Rectifica también en el sentido de que cuando Antonio mantuvo relación sexual con Miriam el declarante estuvo todo el tiempo manteniendo a ésta por los tobillos ya que la misma con las piernas había estado rechazando a Antonio y que no recuerda si con Miriam se le puso el mismo palo que con las otras analmente. También rectifica en el sentido que a Desirée Antonio le hizo lo mismo que las otras dos de penetrar por vía anal tanto con su miembro viril como con un palo similar, y que también a Desirée la sujetó por los tobillos el declarante mientras Antonio la agredía sexualmente.

-En cuanto al corte de pezón que se le hizo a una de las niñas lo único que sabe es por lo que se le ha dicho al tomársele declaración pero el no lo presenció ni se apercibió de ello, suponiendo que ocurriría cuando Antonio, estando acostados se levantó del colchón porque las niñas lloraban, pero el declarante no lo vio ya que permaneció todo el tiempo acostado y tapado con la moqueta.

-No recuerda o no se apercibió que después de muertas Antonio clavara algo en la vagina de Miriam así como que en general se hiciese algo con los cadáveres.

-También manifiesta que cuando se hizo el primer disparo que falló y se inclinó hacia Antonia digo dirigido el requerido disparo a Antonia, Antonio se inclinó para poderle disparar a la cabeza desde una distancia de unos tres o cuatro palmos.

-Cuando ayudó a Antonio a enterrar los cuerpos no vio la posición de estos ya que estaban cubiertos por la moqueta.

-Que ignora la razón y el modo de porqué las pegatinas de la moto Honda sustraída por Antonio aparecieron despegadas y enterradas en la fosa.

Terminada la presente leída y hallada conforme la firman todos los presentes detrás de Su Señoría, de lo que doy fe.

La verdad es que era difícil entender el porqué de los cambios de actitud de Miguel Ricart.

Cuando fue detenido por la Guardia Civil y se le leyeron sus derechos, manifestó por escrito que no deseaba declarar. Sin embargo, pocas horas después, lo hace y además para "confesarse" culpable. Y, cuando vuelve a ver a la Guardia Civil en la prisión de Castellón, otra vez cambia de parecer y decide declarar nuevamente ante el juez.

Oficialmente, la visita de los miembros de la Benemérita a la cárcel dónde estaba ingresado "El Rubio", era para conocer el paradero de Anglés.

Según el capitán Ibáñez:

"Que en relación con la visita a Castellón, se ordena por la propia Comandancia a la vista de las informaciones que tenemos, para ver si Miguel Ricart nos puede decir los lugares frecuentados por Antonio Anglés.

Se hace ese viaje que obedece a la localización de Antonio Anglés, porque ya sabíamos entonces que él y Miguel Ricart eran amigos de correrías cuanto menos, y podía saber donde se escondía Antonio Anglés.

Que no sé si di la orden. Yo sé que se dio. Supongo que firmaría la orden judicial, se tuvo que firmar porque sin ella no se puede visitar. Que la orden pudo darla el comandante o el propio Instructor.

Que me consta que Pablo Pizarro estuvo. Otras personas no sé si estuvieron".

Sin embargo, el sargento Pablo Pizarro, cuando declaró ante el juez, no recordaba ningún dato facilitado por Ricart al respecto del paradero de Antonio Anglés:

"No se ha realizado ninguna diligencia sobre esta gestión y entrevista, porque la gestión no da resultados.

No hay constancia de las fotos exhibidas, porque serían muchas fotos, mil dos mil, tres mil, y eso nunca.

Que no recuerda porqué amigos se le pregunta.

Que no recuerda qué lugares de ocultación le dijo Ricart.

Que no recuerda qué personas se trataba de identificar".

Lo que sí recordaba era que:

"Miguel Ricart me contó las atrocidades de "La Romana" y fue de modo espontáneo.

Que sujeta los tobillos, abre las piernas, introducen objetos, quítate de encima, no te corras, que las dejan atadas mientras están durmiendo, y Antonio se levanta y porque gemían les pega una gran "tunda" y a la mañana siguiente les pega un tiro en la fosa.

Entonces le informo que lo que me cuenta a mí no tiene valor y que debería ponerse en contacto con los de la cárcel para declarar ante el juez.

EL gran interrogante era: ¿Por qué Ricart había decidido "de modo espontáneo" confesar la "verdad"?

Según Pablo Pizarro, el Instructor:

"Creo que era porque todavía era persona y no un cartel de circo".

Sin embargo, Miguel Ricart contó ante el juez otros motivos muy distintos para cambiar su declaración:

"Cuando estaba en la prisión de Castellón me visitaron dos guardias civiles, dos de tantos que me sometieron a torturas, y me dijeron exactamente lo que tenía que decir.

Es más, me dijeron los siguientes datos: que había una bala en la fosa, eso no me lo creo yo; que las niñas fueron violadas en la caseta de "La Romana", tampoco me lo creo; que las niñas fueron asesinadas ahí, tampoco me lo creo.

También dijeron que las niñas tenían marcas en los tobillos, y que dijese que no les habían metido palos por el culo, que se las habían follado por el culo. Que me dijeron que los accesos carnales solamente habían sido anatómicos, que no les habían introducido objetos en sus partes, que dijese que no les habín metido nada, que había sido penetración masculina.

Me dijeron que dijese que eso había sucedido ahí en la casa esa, porque ellos lo sabían. Me dijeron que una de las víctimas murió de rodillas y con las manos tapándose la cara. Parece ser que la Guardia Civil sabe mucho.

Y una cosa tengo muy clara: esto dos tíos, no lo han hecho. Dos hombres, dos personas solas, eso se lo digo yo, no lo han hecho.

Que dije que estando las tres niñas al borde de la fosa, Antonio hizo un disparo a una de ellas, pero se le encasquilló el arma y al volver a montarla el cartucho salió cayendo dentro de la fosa. Que recuerdo haber dicho esto, porque me dijo la Guardia Civil que había una bala en la fosa y que seguramente les falló el disparo.

Que la que fue pinchada, estaba boca abajo gimiendo y gritando, y la última arrodillada, con las manos tapándose la cara y las tres al borde de la fosa. Así lo dije porque así es como me lo dijo la Guardia Civil.

Que digo que lo dije pero me lo dijeron ellos a mí.

Que ahí se tiene que dar cuenta que todo lo declarado es falso, exceptuando que hay tres chicas muertas.

Que en cuanto al corte del pezón que se le hizo a una de las niñas lo único que sé es lo que se me dijo al tomarme declaración. El médico forense dijo ahí que a una de las niñas le faltaba un pezón, arrancado seguramente, ellos sabrán lo que han hecho con las autopsias, yo en eso no quiero entrar.

Que los dos que me visitaron en la prisión de Castellón, para forzarme a hacer una declaración, fueron un tal Pedro y el que me interrogó la primera vez, un sargento gordo de más de 40 años y con algún pelo cano.

Que esta visita tenía por objeto darme todo lo que habían encontrado, no supuestamente nuevo, y cambiar el lugar de los hechos.

Que si me amenazan de muerte qué quiere que haga, yo no voy de mártir.

Que lo que pretendo es que metan en la cárcel a los que hayan hecho esto y que no se justifique nadie conmigo, pero no digo la justicia, sino unos mandos de la guardia civil ante la justicia, y lo puedo demostrar.

Que lo único que falta es que me maten, más que me han acosado, ya no me pueden acosar".

Pero, había un detalle en la declaración de Ricart, que llamaba poderosamente la atención. Era el hecho de que Antonio y él, después de haber abusado de dos de las niñas, hubieran cogido el coche para trasladarse hasta un bar de Catadau, donde compraron algo de comer, para regresar nuevamente a la caseta de "La Romana".

Resultaba extraño que hubieran dejado solas a las tres niñas durante, al menos, dos horas, que es el tiempo que se tarda en recorrer el infernal camino que separa "La Romana de Catadau, en un viaje de ida y vuelta.

Sin embargo, según la siguiente diligencia de la Guardia Civil, Ricart había dicho la verdad.

DILIGENCIA HACIENDO CONSTAR LA PERMANENCIA EN UN BAR DE CATADAU LA NOCHE DEL 13-11-92 DE MIGUEL RICART Y ANTONIO ANGLÉS MARTINS

En Valencia, dependencias de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la 311ª Comandancia de la Guardia Civil, a las diez menos veinte de la mañana del día 9 de marzo de 1.993, el Instructor extiende esta diligencia y hace constar:

Que en la declaración prestada por Miguel Ricart Tárrega se expone que la noche del 13-11-92, tras violar a las niñas y dejarlas atadas, se fueron a un bar de Catadau donde compraron bocadillos y una ensalada para llevárselo a cenar a la caseta donde habían dejado atadas a las niñas.

Que comprobando esta manifestación se ha averiguado que: La citada noche, sobre las 24 horas, en el bar denominado "PARADOR" de la localidad de Catadau (Valencia), llegaron los llamados Miguel Ricart Tárrega y Antonio Anglés Martins; que estos individuos pidieron tres bocadillos, una ensalada y bebida que se llevaron sin consumirlos en el establecimiento.

Que estos datos han sido obtenidos del propietario del bar PARADOR, llamado Arturo Ortega Grau, vecino de Catadau (Valencia), con domicilio en..., persona no muy colaboradora y con muchos reparos a firmar su manifestación y de su esposa, mujer que también estuvo esa noche en el bar y que recuerda perfectamente que entraron Miguel y Antonio y pidieron los bocadillos y la ensalada.

Y para que conste se extiende por diligencia que firma el Instructor en unión de mí, el Secretario, que certifico.

Parecía la prueba definitiva de la culpabilidad de Miguel Ricart, ya que ese detalle de bajar al bar a por comida no podía habérselo dictado la Guardia Civil.

Sin embargo, cuando los propietarios del bar "Parador" declararon ante el juez, se demostró, una vez más, que la diligencia firmada por el Instructor, por el sargento Pablo Pizarro, no se correspondía con la verdad, ni mucho menos.

Esto es, lo que bajo juramento, afirmaron los dueños del bar:

ARTURO ORTEGA GRAU

Que a la Guardia Civil, el 13 de noviembre Antonio Anglés y Miguel Ricart nunca les he dicho que bajaron a comprar unos bocadillos.

Que recuerdo que vinieron un viernes por la noche. El día no lo recuerdo. Era un viernes, era por la noche, de 11 a 12 de la noche.

Que recogieron tres o cuatro bocadillos, una ensalada en recipiente de poner pollos asados, y una botella de agua de litro y medio.

Que quien entró fue Ricart.

Que quien se quedó fuera en el coche no se quién era

Sin embargo, la mujer del propietario, sí había reconocido al que aquella noche, no necesariamente el día 13 de noviembre, había acompañado a Miguel Ricart:

ANA FLORES CABRERA HIGUERA

Que nunca he declarado a la Guardia Civil que el 13 de noviembre Miguel Ricart viniera a mi establecimiento.

Que no firmamos porque no coincidía lo que se manifestaba con lo que era.

Que la persona que estaba fuera estaba junto a una palmera.

Que no reconocí a esa persona como Antonio Anglés. No era Antonio Anglés, porque Antonio era o es muy alto, y ese chico era un poquito más bajito.

Que características que pueda decir de esta persona, sería muy parecida a Mauricio, y más o menos su misma complexión física.

Durante casi 5 años, el juez, el fiscal y los abogados habían estado convencidos, que los dueños del bar "Parador" habían afirmado que Ricart y Anglés estuvieron en su bar la noche del 13 de noviembre.

¿Porqué las diligencias de la Guardia Civil faltaban a la verdad?

ALCACER , LA FUGA --- LA ESPAÑA NEGRA

LA FUGA


Si la investigación del triple crimen de Alcácer no estuviera plagada de errores, negligencias, dudas, contradicciones y algo más, la supuesta fuga del supuesto autor material de los asesinatos sería digna de ser llevada al cine por un director... surrealista. Sin embargo, dentro del contexto en el que se mueve el llamado "caso Alcácer", la "fuga de Anglés" no es más que otro episodio pleno de despropósitos y manifiesta incapacidad. Eso, si existe alguien capaz de creerse lo que nos han contado. Y digo contado, porque en el sumario existen muy pocos datos oficiales que permitan reconstruir esa supuesta fuga.

La primera noticia oficial de la fuga la aporta un taxista el 31 de enero:

"Se persona en el Puesto de Paiporta un taxista el que manifiesta que el pasado día 27 del actual sobre las doce de la noche le pareció coger al Antonio Anglés, el cual lo transportó hasta la localidad de Liria dejándolo en la puerta de un chalet, manifestando el taxista que no tiene ninguna pega por acompañar a la fuerza hasta el lugar donde lo dejó, asegurando que es el mismo. Señas. 25 a 27 años, pelo castaño, corto, frente despejada, vistiendo jersey cuello redondo color crema y pantalón vaquero.

GESTIONES RESULTADO NEGATIVO".

Según consta en el anterior documento, las gestiones realizadas por la Guardia Civil fueron negativas. Es decir, que se supone que acudieron junto al taxista hasta el chalét de Liria donde supuestamente llevó a Antonio Anglés. ¿Sería el chalet de Miguel Nicolás Cortona? Nunca se ha sabido.

Curiosamente, cinco meses después, la Guardia Civil tomó declaración a otro taxista, que afirmaba haberle llevado también en su vehículo aquel mismo día, el día que aparecieron los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée.

MANIFESTACIÓN D. JUAN ANTÓN LÓPEZ

En Valencia, dependencias de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la 311ª Comandancia de la Guardia Civil, a las 12,00 horas del día 17 de Junio de 1.993, ante el Instructor del presente atestado comparece el que acredita llamarse D. Juan Antón López, nacido en Valencia, casado, taxista, vecino de Valencia, quién preguntado sobre hechos ocurridos la noche del día 27 de Enero de 1.993, fecha en que aparecieron los cuerpos de las niñas desaparecidas en Alcácer (Valencia), manifiesta:

Que sobre las diez de la noche del día 27 de Enero, cuando él venía de la localidad de Catarroja dirección Valencia con su taxi, un joven a la entrada de Masanassa paró el taxi y solicitó los servicios para llevarlo a Turis, que cuando pidió el taxi cruzó la carretera a gran velocidad, y una vez en el taxi al tomando camino para ir a Turis, vía Albal y Torrente, el joven cliente del taxi le dijo que por "ahí no", que fuera por Valencia, por el cauce de río y la V-30 hacia el puente de Picaña. Que ante esta indicación, el manifestante le dijo que iban a dar más vuelta y que saldría más caro a lo que el joven contestó que "POR DINERO NO LO HICIERA".

Que sobre las diez y media u once menos cuarto aproximadamente, llegaron a la localidad de Turís diciendo entonces el joven que "YA NO IBA A TURIS", que quería ir a la salida del pueblo, que tenía un chalet allí donde vivía. Que un vez que salieron de Turís, siguiendo las indicaciones del joven, se introdujo por un descampado y por un barranco, momento en que pensó que el joven le iba a atracar o hacerle algún mal, por lo que el manifestante, deteniendo el taxi y enfrentándose con energía a él, le dijo que no continuaba la carrera, que de allí no pasaba y que debía abonarle 1.000 pesetas más de lo acordado en un principio por haber pasado más allá de Turís.

Que el joven , que llevaba una caja alargada y pequeña de anchura, de cartón, le pagó con dinero del bolsillo, notando entonces que llevaba gran cantidad de dinero, continuó camino andando, volviendo el manifestante con su taxi a Valencia.

Que a los dos días fue cuando, al tener conocimiento de los hechos de Alcácer, supo que este joven era el llamado ANTONIO ANGLÉS MARTINS.

PREGUNTADO para que diga si vio algún arma o la forma que iba vestido, manifiesta que recuerda que le dijo en varias ocasiones que quitara la radio de la emisora que tenía puesta, recordando que estaban radiando un partido de fútbol, que no le vio arma alguna, pues solamente llevaba una caja que no dejaba en ningún momento, y que iba vestido con ropa deportiva y el pelo tintado de rubio.

Que no tiene nada más que decir...

Oficialmente, aunque nadie sabe por qué, la Guardia Civil dio más credibilidad al testimonio de este segundo taxista.

La noche del día 27 -según el sumario- nadie más vio a Antonio Anglés, pero a la mañana siguiente, según dos testigos, el delincuente más buscado de nuestro país, se paseaba tranquilamente por la localidad valenciana de Alborache.

COMPARECENCIA DE D. EDUARDO BUENO PÉREZ

En Buñol (Valencia), dependencias de la Casa-Cuartel de la Guardia Civil, a las 11,45 horas del día 5 de febrero de 1993, ante el instructor del presente atestado comparece el que acredita llamarse D. EDUARDO BUENO PÉREZ, nacido en Alborache (Valencia), pensionista, vecino de Alborache, quien a preguntas del instructor manifiesta:

Que con ocasión de ir de caza un día que no puede precisar, quizás sería a primeros del mes de noviembre de 1992, al pasar por la partida "El Murteral", del término de Alborache, en un corral de ganado abandonado vio que había cuatro jóvenes, y que estos jóvenes utilizaban un coche blanco, tipo mediano, que el pensó que era un Ford Fiesta, pero que los compañeros de cacería, al comentarlo dijeron que no, que se trataba de un Opel Corsa, que ninguno de los que le acompañaban vio la matrícula del coche pero que al entrar en el interior del corral de ganado vieron que había ropas, zapatillas nuevas y otros efectos por lo que supusieron que lo utilizaban los jóvenes para acampar.

Que el jueves, día 28 de enero de 1993, vio a uno de estos jóvenes andando por la partida "El Bovalar", en dirección al pueblo y que ese mismo día, sobre las 12 horas, le volvió a ver con un pan debajo del brazo y comiendo una naranja con el pan, que iba andando bastante deprisa.

Que no tiene nada más que decir...

MANIFESTACIÓN DE D. RAMÓN MORA CERVERA

En Buñol (Valencia), dependencias del Puesto de la Guardia Civil, a las 11,15 horas del día 5 de febrero de 1993, ante el instructor del presente atestado comparece el que mediante la presentación del D.N.I. acredita llamarse D. RAMÓN MORA CERVERA, nacido en Alborache (Valencia), guarda rural del campo, vecino de Alborache quien a preguntas del instructor manifiesta:

Que como guarda de campo del Ayuntamiento de Alborache recorre todo el término municipal de la localidad y que al tener noticias de que los presuntos autores de los asesinatos de las niñas de Alcácer podían estar por un corral del término de Alborache, recorriendo las casetas y corrales ha visto que en el corral de la partida "El Murteral", había colchones, utensilios para hacer comida y otros signos de haber sido utilizado como refugio.

Que el jueves día 28 de enero, sobre las doce menos curto de la mañana aproximadamente, en la partida de "El Bovalar", vio a un joven que salió comiendo naranjas de un campo de al lado y que llevaba un pan debajo del brazo. Que el mismo día, sobre las cinco de la tarde, en el lugar conocido como la "Boquera del Regajo", caminando hacia el pueblo vio al mismo individuo.

Que se trataba de un individuo joven, de 20 a 25 años, de 1,75 a 1,80 de estatura, delgado, pelo teñido de rubio rojizo, vestido con un pantalón vaquero azul claro, zapatillas de deporte blancas y limpias y una cazadora.

Que no tiene nada más que decir...

Mostradas las fotografías de Antonio Anglés lo reconocen con absoluta libertad y plena certeza.

El supuesto Antonio Anglés, pasó su primer día de fuga dando vueltas por los campos que rodean el pueblo valenciano de Alborache y a última hora de la tarde, según el siguiente testimonio, se trasladó a Valencia capital.

MANIFESTACIÓN DE JOSÉ LUIS COVISA SERRANO

En Paiporta (Valencia), siendo las 14,30 horas del día 26 de Febrero de 1.993, se inician las presentes diligencias para hacer constar lo siguiente.

D. JOSÉ LUIS COVISA SERRANO, alias "Polis", nacido en Burjasot (Valencia), el día 5-08-59, vecino de Catarroja (Valencia), el cual voluntariamente por la presente quiere hacer constar lo siguiente en relación con una conversación mantenida con ANTONIO ANGLÉS MARTINS, buscado como presunto autor del asesinato de tres jóvenes vecinas de la localidad de Alcácer (Valencia).

En relación con este asunto MANIFIESTA.

Que serían sobre las 20,30 horas del día 28 de Enero de 1.993, cuando se encontraba en Valencia, en las inmediaciones de la estación de RENFE, cuando por la calle Bailén en dirección hacia donde el se encontraba, observó que venía ANTONIO ANGLÉS MARTINS, al cual conoce perfectamente, ya que es vecino como el manifestante de la localidad de Catarroja, y ha hablado con él en varias ocasiones.

ANTONIO ANGLÉS MARTINS, al observar al manifestante se acercó a donde él estaba. Una vez los dos juntos, ANTONIO ANGLÉS le empezó a hablar de como le iba la vida y si continuaba casado, ya que ambos desde hacía mas de un año, que no se veían.

El manifestante le dijo que continuaba todavía casado. ANTONIO ANGLÉS en ese momento le dijo que si podía dormir con él en su casa, contestando el manifestante que no, ya que sabía por comentarios realizados entre los vecinos de Catarroja, que el mencionado no había reingresado a la cárcel donde cumplía condena y que era buscado por la justicia.

Continuando en la conversación ANTONIO ANGLÉS, le dijo si conocía de alguna casa donde poder pasar la noche y tres o cuatro días mas, pues le hacía falta, sin darle más explicaciones.

El manifestante que tenía prisa, puesto que había quedado con un amigo, no alargando la conversación mucho tiempo con ANTONIO ANGLÉS, despidiéndose pronto del mismo. Al marcharse ANTONIO ANGLÉS, le dijo que posiblemente se acercaría al barrio chino de Valencia, sin precisar nada más.

ANTONIO ANGLÉS cuando estuvo hablando con él, tenía las siguientes características físicas:

Vestía una chaqueta de chándal color oscuro, posiblemente azul oscura, zapatillas de deporte blancas, no recordando el pantalón que llevaba, posiblemente de chándal también.

El pelo lo tenía corto, y algo más largo por la parte superior, de color rubio, tipo tinte con agua oxigenada.

Que el resto de características era el normal y como siempre le había conocido.

Que cuando observó a ANTONIO ANGLÉS, el mismo venía solo, no comentando absolutamente nada más con él.

Que al día siguiente, fue cuando se enteró por la prensa y amigos, que pudiera haber sido el autor del asesinato de las jóvenes de Alcácer.

Que desde ese día no ha vuelto a verle.

Nadie sabe dónde pasó finalmente la noche pero, a la mañana siguiente, la mañana del viernes 29 de enero, Antonio Anglés Martins estuvo en una peluquería de la capital valenciana.

El local escogido no es ni mucho menos un pequeño establecimiento del extrarradio, ni tenía nada de discreto. Antonio se decidió por uno de los establecimientos más conocidos y frecuentados por personajes como los populares futbolistas Penev, Kempes o Arias.

"La peluquería", que así se llama el local, está situada en el número 63 de la Gran Vía de Fernando el Católico y es atendida por diez empleadas, además del matrimonio propietario del negocio, Juanjo Balaguer y su esposa Susan.

Era la una del mediodía cuando entró en el local un individuo bastante delgado, con lentillas de color verde, de veintitantos años, vestido con chandal azul marino con rayas rojas, sudadera, y zapatillas de deporte blancas marca ROX. No tenía mala pinta ni hubiera llamado la atención a no ser por su nerviosismo y por un tinte de pelo de color oxigenado que sólo le cubría la parte superior de la cabeza.

El propietario fue quién le atendió al entrar y el "cliente" le solicitó un tinte para recobrar el color castaño oscuro natural de su pelo. Lo único que le chocó al dueño fue que al pedirle su nombre para rellenar la ficha en la que figuran los servicios que se le prestan a los clientes, le diera de carrerilla el nombre completo: Francisco Partera Zafra, y que acto seguido sacara el dinero para pagar por adelantado. La respuesta de Juanjo fue que ya pagaría luego y pasó a sentarse.

El supuesto Anglés permaneció en el establecimiento alrededor de una hora y cuarto, comentando "que tenía intención de irse a Madrid, para operarse la cara para ensancharse los pómulos". Parecía un joven simpático que se dedicó no solo a gastar bromas a las empleadas que lo atendieron, sino que además intentó quedar con una de ellas para salir a tomar unas copas. Dijo a una empleada que pasaría a recogerla horas más tarde, después que terminara su trabajo, aunque el supuesto Antonio Anglés no volvió a aparecer por el lugar. Además, mientras se teñía el cabello tuvo que soportar los indignados comentarios de clientas y empleadas, que opinaban sobre lo que les harían a los asesinos de las niñas si de ellas dependiera.

Pero lo más curioso es que durante el tiempo que Antonio Anglés estuvo en "La peluquería", entró en dos ocasiones un acompañante que esperaba fuera, para interesarse por el tiempo que faltaba para terminar y advertir a Antonio que ya llevaba demasiado tiempo en ese lugar.

Este individuo, algo menor que Antonio, de unos veintidós años y que llevaba el pelo casi rapado, vigiló desde el exterior todos los movimientos de personas y vehículos que se producían en las inmediaciones de la peluquería.

Cuando terminaron de atenderle, Anglés se hizo un pequeño lío al pagar. Primero sacó un billete de mil pesetas y al darse cuenta de que no era suficiente sacó un gran fajo de billetes, para acabar pagando con uno de cinco mil un servicio que le costó tres mil quinientas pesetas.

Las empleadas de esta conocida peluquería descubrieron que habían tintado el pelo al supuesto asesino de las niñas de Alcácer cuando la Guardia Civil hizo público el nombre de Francisco Partera Zafra, que fue el que él utilizó para rellenar la ficha como cliente, práctica habitual en este tipo de establecimientos.

Antonio entró con el pelo rubio, de tinte casero, y salió de la peluquería con el pelo tintado de color castaño oscuro.

Inexplicablemente, la Guardia Civil nunca tomó declaración a ninguno de estos testigos, y en el sumario no existe dato alguno referente al episodio de "La Peluquería", salvo un breve documento en el que agentes de la Benemérita, hacen constar que acudieron al citado establecimiento, casi 7 meses después, con varias fichas policiales, para ver si el dueño o alguna de las empleadas, podía reconocer el rostro del desconocido acompañante de Antonio Anglés, que se había quedado en la puerta vigilando. Desgraciadamente, no consiguieron identificarle.

Tampoco existe ningún dato oficial de la siguiente vez que fue visto, supuestamente, Antonio Anglés. Sin embargo, la prensa si se hizo eco del incidente:

"Una dotación de la policía irrumpió a las nueve y media de la noche del viernes, 29 de enero, en la pensión Boluda, situada junto a la estación del Norte, con una fotografía de Antonio Anglés en la mano. El gerente, sorprendido, le reconoció "sin ningún género de dudas" como el joven que minutos antes le había pedido una habitación para pasar la noche.

El responsable de la pensión manifestó que no le había permitido quedarse en su establecimiento porque no llevaba el D.N.I. "Me dijo que sólo tenía el carnet de conducir y eso aquí no es suficiente".

El encargado dijo que no le reconoció como el presunto asesino de las niñas, pero cuando los agentes le mostraron la fotografía se declaró "absolutamente convencido". Además, este hombre dio a los policías una descripción del sospechoso que coincidía totalmente con la que, minutos antes, habían dado dos toxicómanos de la zona: "Llevaba una cazadora acolchada de color azul con dos franjas rojas en los brazos, pantalones claros, zapatillas de deporte y el pelo desaliñado y peinado hacia atrás".

El mismo testigo afirmó que el joven no llevaba ningún bulto o equipaje entre las manos y "estaba muy nervioso y asustado" cuando se acercó hacia él. Cuando le dijo que no le admitía, "se limitó a marcharse a corriendo. Si llego a saber en ese momento que era él le dejo hecho una hamburguesa".

A partir de ese momento, el rastro de Antonio Anglés desaparece durante dos días, hasta que el 31 de enero, a las ocho y diez de la tarde, un grupo de cinco personas se presenta en el cuartel de la Guardia Civil de Villamarchante.

"Se personan en el Puesto, las personas residentes en la Estación Renfe de Villamarchante, comunicando que momentos antes había sido visto por unos niños un individuo en un campo cercano a dicha Estación. Se realizan gestiones por si se tratara de Antonio Anglés, dando resultado negativo".

Las gestiones de la Guardia Civil siempre daban resultado negativo. Sin embargo, y aunque no existe documento alguno en el sumario que lo acredite, -ni tampoco se tomó declaración a ninguna persona sobre este hecho-, está totalmente comprobado que el supuesto Antonio Anglés estuvo varios días refugiado por la zona de Villamarchante. Un hecho del que la prensa si se hizo eco.

"Antonio Anglés se presentó, cerca de las dos de la madrugada del sábado, 30 de enero, en una casa próxima a la estación de trenes abandonada de Villamarchante. Allí viven desde hace unos ocho meses tres familias de raza gitana ocupando lo que fue en su día la estación de Renfe.

Según su testimonio, Antonio, Roberto y Mauricio Anglés, acompañados de Miguel Ricart, llegaron al lugar una tarde de mediados de noviembre a bordo de un Opel Corsa de color blanco. "Estuvieron mirando por aquí y se quedaron viviendo en lo que antes era la caseta del guardagujas", un pequeño recinto de unos 9 metros cuadrados, al que llevaron colchones para dormir.

Los cuatro amigos entablaron amistad con las familias y "muchas veces venían por aquí a calentarse con la hoguera que tenemos". A las familias no les importaba que "vivieran de hacerse bancos y manejaran mucho dinero".

Sin embargo, este grupo de jóvenes, dado que solo utilizaban la caseta muy de vez en cuando, se la cedieron a Juan, el patriarca de otra familia de gitanos, "ellos ocuparon la casa antes que nosotros, pero solo la usaban de vez en cuando. Cuando llegamos, nos dejaron vivir aquí, y ellos venían a veces y pasaban aquí temporadas con nosotros".

En la madrugada del sábado "llegó Antonio, nos despertó, dijo que volvería y se marchó. Yo creo que durmió entre los naranjos que hay aquí cerca".

A las doce del mediodía del mismo sábado, Antonio regresó de nuevo a la casa para decirle al padre de familia "que quería un coche y que me lo pagaría en mano. Yo le contesté que bueno, que le conseguiría un coche. Entonces me dijo que volvería entre las nueve y las diez de la noche".

Pero la Guardia Civil ya estaba sobreaviso puesto que había seguido al hermano pequeño de Antonio, Mauricio, y le había visto entrar en un supermercado y bar de Villamarchante, y después dirigirse a la casa de Juan, "El Gitano", donde le detuvieron. Eso ocurría a las seis de la tarde del sábado, cuatro horas antes de la cita que Antonio tenía con "El Gitano", que iba a venderle un Seat Ritmo de color gris por 130.000 pesetas.

Cuando fue interrogado por la Guardia Civil, "El Gitano" reconoció que Antonio le había visitado la noche anterior y esa misma mañana. Aunque ellos no le conocían por ese nombre. " Nos enteramos de que se llamaba Antonio cuando la Guardia Civil nos enseñó su fotografía. El vino aquí diciendo que se llamaba Rube, de Rubén, y llevaba un carnet con ese nombre. Ahora sabemos que el carnet era falso".

El cebo del coche estaba preparado para las diez de la noche, pero Antonio Anglés no cayó. Estaba escondido cerca de la antigua estación y escapó cuando vio como los guardias civiles de paisano se llevaban esposado a su hermano Mauricio.

Inmediatamente se montó un importante dispositivo de búsqueda, helicóptero incluido, que no dio ningún resultado. Antonio Anglés había vuelto a evaporarse".

Efectivamente, como si se tratara de un auténtico fantasma, el supuesto Antonio Anglés se evaporaba con suma facilidad. Algo realmente difícil de entender, por que jamás en España se habían desplegado tantos medios y personas para detener a un delincuente, ni siquiera con el popular "Lute".

Una semana después el rastro de Antonio Anglés reaparece en la localidad de Benaguacil, un pueblo cercano a Villamarchante.

A las tres y cuarto de la madrugada de hoy, 7 de febrero, le fue comunicado a la Patrulla Rural de Línea K-231 compuesta por el Guardia 2º ISIDORO RODRÍGUEZ LÓPEZ PRIVADO, y Guardia Eventual RAMÓN GONZÁLEZ CARNERO, por dos chicos que en la Plaza Mayor de Benaguacil junto a una cabina telefónica había visto a un individuo delgado con barba de varios días, pelo corto negro, vistiendo pantalón de chandal oscuro, botas media caña de cremallera y jersey azul claro, y pudiera tratarse de Antonio Anglés, trasladándose la Patrulla al lugar no fue localizado, efectuando rastreo y en confluencia con la calle de San José y San Blas fue visto un individuo que al advertir la presencia de la Fuerza emprendió la huida, siendo perseguido a pie, debido a la estrechez de las calles, Las Rendes, Isabel de Villena, dándole los citados guardias las voces de alto a la Guardia Civil en repetidas ocasiones, no obedeciendo a las mismas, por lo que el Guardia González efectuó dos disparos intimidatorios al aire haciendo caso omiso el perseguido, desapareciendo de la vista de sus perseguidores tomando dirección cementerio hacia las afueras del pueblo. Acto seguido, auxiliado por Fuerza de Villamarchante y K-23 al mando del Oficial, se procede a efectuar rastreo por la zona, dando por el momento resultado negativo, continuando el mismo. Los disparos fueron efectuados al aire en una zona solitaria y sin riesgos para personas".

Una vez más, el fantasma se escabullía entre las sombras de la noche, para volver a reaparecer al día siguiente a más de 50 kilómetros de distancia:

"Comparece en Puesto esta residencia, una pareja de Policía Local de Xátiva (Valencia), y dice al Comandante de Puesto lo siguiente.

Que 6,30 horas hoy, le ha avisado RENFE, que el Guarda del Paso a Nivel de Villa Cantó, demarcación Policial y término de Xátiva, habían visto a un individuo sospechoso, y que se le parecía a ANTONIO ANGLÉS MARTINS.

Acto seguido, la Policía Local había rastreado la zona y no había detectado la presencia de la persona citada.

Contactada la noticia al número de teléfono de dicho Guardabarrera llamado JOSÉ MARÍA MARTÍNEZ PADRÓS y éste manifiesta telefónicamente lo siguiente:

Que sobre las cuatro de la madrugada de hoy vio a un hombre joven andando por las vías del ferrocarril, y éste le dijo que le abriera la caseta para entrar y calentarse, pero no le hizo caso, que luego sobre las seis de la mañana y ante la insistencia le abrió, y con la luz apagada le estuvo escuchando que le contaba, que era cazador, que tenía un coche Opel Kadett blanco y que se le había averiado, que tenía hambre y le diera algo de comer ya que tenía dinero y se lo pagaría, ofreciéndole el Guardabarrera café; que recuerda decir venía a Xátiva a ver a su amigo RICHAR y otra serie de contradicciones. Cuando encendió la luz el Guardabarreras observó que llevaba un hacha al cinto y tenía las manos y cara llenas de arañazos, barba de unos 4 días, vistiendo gabardina color marrón y que al estar completamente mojado de un ato de ropa que llevaba se cambió, dejando en dicho lugar bata de mecánico color azul y una camisa a cuadritos gris verdoso con arañazos en la espalda y al parecer rastros de sangre. Al verle la cara el Guarda, se puso nervioso y se marchó.

Hechas las pertinentes gestiones y rastreo de la zona por las inmediaciones de la Estación de Renfe y por un panadero llamado JESÚS RICO TORTOSA, con domicilio en calle La Reina número 10, habló con él, y que cree que pudiera tratarse del individuo ANTONIO ANGLÉS.

Las prendas están depositadas en esta Unidad por si fuera necesaria su comprobación.

Nunca se ha llegado a comprobar si el desconocido que acudió al paso a nivel de Játiva era o no Antonio Anglés y eso que la Guardia Civil podía haber mandado analizar la sangre que había en las ropas, pero nunca lo hizo. Como tampoco reseñó oficialmente el siguiente incidente, del que sí se hicieron eco varios periódicos:

“Antonio Anglés intentó abandonar el 10 de febrero la zona de Villamarchante, en cuyos montes parece que está refugiado.

Su última estratagema consistió en colocarse en los bajos de un camión e intentar de esta manera abandonar la provincia de Valencia, al estilo de los inmigrantes marroquíes, pero la suerte no le acompañó.

Anglés salió la madrugada del miércoles de su escondite y se metió entre los bajos de un camión trailer, matrícula de Logroño, que había llegado esa noche a la gasolinera de Villamarchante con la intención repostar carburante y dormir unas horas antes de descargar su mercancía en un almacén de bebidas de la localidad.

Por la noche, el camionero oyó algún ruido en torno al vehículo, pero al no ver nada no dio importancia a los sucedido y permitió que Anglés pudiera pasar toda la noche en el vehículo, convencido de que al amanecer iniciaría un viaje que le llevaría muy lejos de allí.

Sin embargo, por la mañana el camionero llevó su cargamento de tónicas al almacén José Ferrer, S.L. Aparcó el camión frente al almacén y el conductor se dispuso a coger el mono y alguna de las herramientas, fue entonces cuando vio los pies del "polizón", que permanecía inmóvil entre los hierros.

Al ver que no respondía, su primera impresión fue pensar que estaba muerto, por lo que corrió al interior del almacén para dar aviso a los trabajadores. Eran las ocho de la mañana y la jornada laboral estaba empezando.

Cuando los empleados salieron a la calle, Anglés ya había abandonado los bajos del camión para emprender la huida. Vestido con una cazadora azul, pelo corto, oscuro y rojizo, y con varios periódicos bajo el brazo, el fugitivo se alejó rápidamente del almacén desoyendo las repetidas llamadas de los trabajadores, que pudieron identificarle "totalmente" cuando éste se volvió hacia ellos en una especie de "desplante". Después, el supuesto Anglés se adentró en una zona de naranjos y chalets y se perdió.

Una vez ocurridos los hechos, los trabajadores del almacén, situado aproximadamente a un kilómetro del pueblo, en la carretera de Pedralba, avisaron a la Guardia Civil e inmediatamente se montó un dispositivo policial para rastrear la zona. Sin embargo, el trabajo de hombres y helicópteros no dio los frutos deseados y una vez más Antonio Anglés escapó del cerco".

Lo que hizo realmente fue irse andando por un camino contiguo al almacén que conduce a Mas de Teulá, una masia situada a unos cuatro kilómetros de Villamarchante, cerca del término municipal de Pedralba.

Después de andar algo más de un kilómetro por ese camino, Anglés se encontró con un agricultor que trabajaba en un campo de su propiedad.

MANIFESTACIÓN DE VICENTE GOLFE MARTÍNEZ

Siendo las 12,30 horas del día 12 de Febrero de 1.993, comparece ante el Instructor y Secretario, el que acreditó llamarse D. VICENTE GOLFE MARTÍNEZ, nacido el 25 de Abril de 1.927..., pensionista, natural y vecino de Villamarchante (Valencia)..., el cual manifiesta:

Que sobre las 11,30 horas del día 10 de Febrero de 1.993, cuando se encontraba troceando leña en un campo de oliveras, próximo a la Partida "Alginet" y Barranco de Teulada, del término municipal de Villamarchante (Valencia), se le acercó un individuo por la espalda, recogiendo las herramienta propiedad del dicente, obligándole a entrar en el coche y en su interior le dijo "POR FAVOR SE LO PIDO POR SUS HIJOS LLÉVEME QUE ESTOY RODEADO POR LA GUARDIA CIVIL, PÓRTESE BIEN QUE YO NO TENGO NADA QUE PERDER, QUE DENTRO DE UN RATO SI ME PORTABA BIEN ESTARÁ EN CASA A LA HORA DE COMER", dicho individuo estaba en la parte posterior del vehículo, sin asientos y se tapó con una manta que llevaba en el interior, acto seguido arrancó y por indicación de dicho individuo tomó dirección Carretera general de Madrid, una vez tomada esta carretera, entre las localidades de Buñol y Requena tuvo que detenerse en una Gasolinera que no recuerda, para repostar el vehículo, una vez en ésta el individuo se bajó y le pidió las llaves del vehículo, procediendo a repostar el mismo, oyendo que decía al empleado de la gasolinera que llenara el depósito, oyendo que le pidieron un importe de 2.300 pesetas las cuales hizo en efectivo el citado individuo, continuando marcha dirección Madrid, antes de llegar a la localidad de Minglanilla (Cuenca), cerca de unas naves que se encuentran a la izquierda dela carretera dirección Madrid y a la derecha una pared de hormigón de unos 2 metros de altura, le dijo que entrara por detrás de la pared y que parara, bajándose dicho individuo, y diciéndole que "QUE VOLVIERA TRANQUILO PARA SU PUEBLO", acto que realizó seguidamente dejando al individuo en el citado lugar, llegando a su domicilio sobre 15,45 horas del día indicado.

PREGUNTADO: Por las características físicas del individuo.

MANIFIESTA: Que era de 1,75 metros de estatura, vistiendo mono azul, con gorra de color azul oscuro con visera larga que le tapaba hasta los ojos, muy delgado, demacrado, con barba de varios días muy clara, con arañazos en la cara y al parecer granos o cicatrices infectadas en la misma, y cortes pronunciados en las manos cicatrizándose, pelo corto y negro.

PREGUNTADO: Sobre si mantuvo algún tipo de conversación con el individuo durante el recorrido.

MANIFIESTA: Que cuando se encontraba dentro del vehículo le tocaba la espalda sin precisar con que objeto era y le sujetaba con la mano la parte posterior del cuello de la camisa, le dijo el declarante "ANTONIO DÉJAME QUE ME VAS A AHOGAR", contestando el individuo "DE QUÉ ME CONOCES, ¿DE LA TELE?", contestándole que SI, posteriormente y durante el trayecto le comentó que le acusaban de la muerte de tres personas, pero que él no había sido, que si encontraba al que le había vendido la pistola lo tenía que matar, pues la había comprado posteriormente de la muerte de las personas. Que desde los 16 años que lo soltaron del reformatorio llevaba una vida de perros, que él no tenía nada que perder, que si hacía algo raro usted es el que va a perder, que si se portaba bien dentro de una rato estaría en casa, que si lo cogían le caerían trescientos años de cárcel, seguidamente le amenazó de que tenía doce hermanos y si se enteraba de que se chivaba o lo denunciaba irían sus hermanos a por él a vengarse, si él no podía. En otro momento le dijo que lo que deseaba era salir de España y que le dejaran en paz.

PREGUNTADO: Si llevaba algún objeto encima o algún equipaje.

MANIFIESTA: Que llevaba dos bolsas pequeñas de plástico de color blanco ignorando su contenido, no obstante debió sacar pan y comérselo, no notando bulto alguno en la vestimenta.

PREGUNTADO: Por los objetos que llevaba en el vehículo.

MANIFIESTA: Que llevaba dos cajones de plástico, contenían un serrucho, un hacha y unas tijeras de podar grandes, así como una manta gris a cuadros negros.

PREGUNTADO: Si le falta algún objeto.

MANIFIESTA: Que únicamente la manta a cuadros, que se la quedó el individuo por que decía que pasaba mucho frío.

PREGUNTADO: Por qué no lo había denunciado con anterioridad.

MANIFIESTA: Que debido al miedo que tenía por las amenazas que tuvo que soportar, durante el recorrido, así como al contárselo a la familia, ésta le ha presionado para que viniese al Cuartel de la Guardia Civil a denunciarlo, dado que él sigue teniendo mucho miedo de que se entere dicho individuo y se vengue de él.

PREGUNTADO: Si ha reconocido al individuo que le amenazó y le obligó a trasladarlo a las proximidades de la localidad de Minglanilla (Cuenca).

MANIFIESTA: Que SI, que está completamente convencido de que se trata del buscado ANTONIO ANGLÉS MARTINS, pues lo reconoce de haber visto sus fotografías en los medios de comunicación tanto televisivos como impresos.

PREGUNTADO: Si tiene algo más que declarar.

MANIFIESTA: Que lo dicho es la verdad en todo lo que se afirma en la misma, teniendo que añadir a la misma que cuando salió del campo por el camino que va dirección a la carretera VV-6307, le adelantó un LAND-ROVER que posiblemente viera lo que llevaba dentro del vehículo por que llevaba la puerta trasera de la furgoneta abierta.

Y para que conste se extiende la presente diligencia...

Tras secuestrar al agricultor de Villamarchante, Antonio volvió a intentar en Minglanilla la fuga, utilizando uno de sus métodos favoritos: esconderse en los bajos de un camión.

Esta vez escogió un trailer que estaba aparcado frente al bar Terry, un bar situado en la carretera nacional que une Valencia con la capital de España. El camión tenía la cabina colocada en dirección hacia Madrid, por lo que el supuesto Anglés se agazapó encima de la rueda de repuesto y esperó la partida. Sin embargo, y contra todo pronóstico, el camión cruzó la N-III y se encaminó en dirección a Valencia. El fugitivo se alarmó y se tiró en marcha, aprovechando que el camión frenó en la explanada del bar "La Casona", para girar en dirección a un almacén de alimentos situado en el interior de Minglanilla.

El propietario del bar "La Casona" fue testigo de esta maniobra.

DILIGENCIA DE MANIFESTACIÓN DE D. RICARDO MEDINA PERUCHA

En Minglanilla (Cuenca), cuando son las 10,30 horas del día de hoy, quince de Febrero de mil novecientos noventa y tres, por medio de la presente diligencia, se procede a la correspondiente toma de declaración del consignado al principio, nacido en Alacuás (Valencia)... camarero, con domicilio en Minglanilla (Cuenca)..., quién en relación al tema que nos ocupa manifiesta:

Que serían las 17,00 horas del día 11 del mes en curso, cuando el manifestante se encontraba en el Restaurante donde trabaja, denominado "La Casona", ubicado a la altura del Km. 229,00 de la carretera N-III (Madrid-Valencia), observó que al detenerse un camión matrícula de Barcelona, un individuo salió del eje trasero, cuando el citado vehículo se encontraba en marcha, yéndose caminando hacia la parte trasera del Hotel siendo campos de viñas y almendros, siguiendo la dirección Madrid, en sentido paralelo a la carretera, saliendo a un camino el cual a su vez sale justo enfrente del Restaurante "Terry", siguiéndolo en todo momento, desde la parte superior del lugar donde trabaja el declarante, con unos prismáticos, hasta que lo perdió de vista.

PREGUNTADO para que diga si desde el primer momento no le causó sospecha que un individuo saliese de entre los ejes del camión dice que sí, y por ello no le perdió de vista, por lo cual inmediatamente, antes siquiera de dar la vuelta al inmueble, lo puso el hecho en conocimiento del Cuartel de la Guardia Civil de la localidad de Minglanilla (Cuenca).

PREGUNTADO si en algún momento reconoció al individuo en cuestión dice que no.

PREGUNTADO para que describa la forma en que éste vestía, dice que llevaba un mono azul, unas botas tipo "chiruca" color marrón, y una gorra color marrón similar a las de pana, así como portando una bolsa de color blanco, anudada con cinta color negro, de unas dimensiones aproximadas de 40 x 30 cms., llevándola bajo el brazo izquierdo.

PREGUNTADO para que diga si se fijó en alguna característica física del mismo, dice que llevaba barba de varios días, no siendo ésta muy poblada.

PREGUNTADO para que diga si tras haber visto la fotografía de ANTONIO ANGLÉS, el individuo del que se trata en la presente declaración pudiese ser el mismo, dice que no, debido a que no pudo verlo de forma frontal, por lo cual no lo puede afirmar de modo rotundo, eso sí manifiesta que el mismo tenía la cara bastante delgada, siendo de una estatura mas bien alta, viniéndole el mono algo corto de piernas.

PREGUNTADO para que diga si en algún momento notó nerviosismo así como si éste mirase por ambos lados de forma continua con algún temor aparente, dice que no, que en ningún momento giró la cabeza, ni siquiera para mirar al camión, teniendo las manos introducidas en los bolsillos, y caminando despacio, eso sí portando la bolsa en todo momento bajo el brazo izquierdo.

PREGUNTADO para que diga si tiene alguna cosa más que manifestar dice que no...

El contratiempo sufrido no amilanó al supuesto Antonio Anglés, quién volvió a las inmediaciones del bar Terry por la misma N-III y allí merodeó por espacio de una hora, hasta que el propietario del bar sospechó de su presencia y salió en su búsqueda

MANIFESTACIÓN DE D. PEDRO REQUENA BULEO

En Minglanilla (Cuenca), cuando son las 11,30 horas del día de hoy quince de febrero de mil novecientos noventa y tres, comparece el arriba epigrafiado..., natural y vecino de Minglanilla (Cuenca), casado, empresario...; que en relación al tema que nos ocupa manifiesta lo siguiente:

Que serían las 14,30 horas del día 10 del mes en curso cuando observó por primera vez debajo de una uralita para aparcamiento de vehículos del restaurante de su propiedad, sito a la altura del Km. 228.900 de la carretera N-III (Madrid-Valencia), denominado Restaurante Terry a un individuo que vestía un mono azul, una gorra de la cual no recuerda el color, y portando bajo el brazo izquierdo una bolsa de color claro permaneciendo en dicho aparcamiento y en los extrarradios del mismo durante aproximadamente tres horas; que pasado este tiempo y tras comunicarle su hijo Pedro que había un señor dando vueltas por las inmediaciones del local, es por lo cual el declarante decidió salir a ver que quería o si precisaba alguna cosa; alcanzándolo a unos 300 metros en sentido a Madrid por el margen izquierdo de la carretera y en cuyo momento le preguntó si necesitaba alguna cosa, alegando el individuo en cuestión que se le había quedado el coche averiado y le pidió que le llevase a unos 100 metros a una Ermita próxima a San Cristóbal, a lo cual el declarante se negó debido a la proximidad de dicho lugar; en ese mismo momento el individuo se abalanzó hacia el vehículo por la puerta del acompañante penetrando en el interior del mismo existiendo un cierto forcejeo debido a la negativa del manifestante con la intención de entrar el citado individuo, consiguiendo éste su propósito y cogiéndole el brazo derecho al manifestante junto con el volante, para que continuara la marcha, diciéndole "Tira", en cuyo momento el declarante consiguió saltar del vehículo, y debido al forcejeo y haberle trabado la pierna derecha en el momento de saltar se le quedó un zapato dentro haciéndose con el vehículo el supuesto autor; marchándose con la furgoneta, marca Citroen, modelo C-15, matrícula CU-6325-G, color gris claro, en sentido Madrid, poniéndolo inmediatamente en conocimiento de una Patrulla de la Guardia Civil, que se encontraban a unos 50 metros de donde ocurrió el suceso.

PREGUNTADO para que diga si desde el primer momento le causó sospecha que el citado individuo se encontrase de esa forma en las inmediaciones de su local, dice que al principio no, debido al lugar de paso del establecimiento, pero que posteriormente fue por curiosidad para verle el rostro, lo cual hizo.

PREGUNTADO por qué no puso inmediatamente en conocimiento del Cuartel de la Guardia Civil, dice que porque no le causó sospecha hasta el último momento.

PREGUNTADO para que diga si en algún momento si el mismo se hallaba en compañía de alguna persona o habló con alguien, dice que no.

PREGUNTADO para que diga si una vez que le vio el rostro pudo deducir que posiblemente se tratase de ANTONIO ANGLÉS, dice que si debido a la semejanza que tenía éste con una fotografía que el declarante tiene del diario "El País", pero que ello fue posterior, y nunca afirmándolo de modo rotundo.

PREGUNTADO para que relate la descripción del mismo, dice que se trata de un individuo de unos 26 años, de complexión delgada, de 1,70 m. de altura aproximadamente, con el pelo castaño claro, de tez blanca, con rostro delgado, vistiendo un mono azul, una gorra, desconociendo que calzado llevaba, y en todo momento portando la bolsa antes citada bajo el brazo izquierdo; en todo momento tranquilo, sin síntoma alguno de nerviosismo.

PREGUNTADO para que diga la cantidad de combustible que tenía la furgoneta en el momento de la sustracción, dice que prácticamente lleno, y que en el momento de la recuperación apenas si se había consumido combustible.

PREGUNTADO para que diga si en algún momento le amenazó o intimidó en el momento de la sustracción, dice que con la bolsa le tocó el cuerpo y al creerse el manifestante que en la misma podía portar algún tipo de arma, es por lo que el mismo decidió saltar del vehículo.

PREGUNTADO si desea manifestar alguna cosa más, dice que no.

Dos días después de estos hechos, miembros de la Guardia Civil del cuartel de Patraix se desplazaron hasta Minglanilla, para conocer el lugar exacto hasta donde había sido obligado el agricultor de Villamarchante a llevar al supuesto Antonio Anglés:

"Por haber recibido noticias de que un vecino de Villamarchante (Valencia) había comunicado a la Guardia Civil, que el pasado día 10 de febrero, había sido objeto de verse obligado por un individuo de unos 26 años, 1,70 de estatura, de complexión normal, y vistiendo mono azul y gorra marrón, a trasladarlo con su vehículo y tapado con una manta a cuadros, hasta la localidad conquense de Minglanilla, circunstancia que no participó hasta la mañana del día 12 del presente mes, por temor a represalias el autor, que bien pudiera tratarse del autor de las violaciones y asesinatos de Alcácer (Valencia), se ha rastreado la zona indicada del punto de destino del referido individuo, siendo halladas: la manta de cuadros, un cuchillo de monte con la cruz de Santiago en la empuñadura, una botella de plástico de dos litros con agua. Distante de estos objetos unos 60 metros, se hallaban dos bolsas de plástico conteniendo restos de comida, tales como: un bote de Cola-Cao, un paquete de kilo de azúcar, un bote de crema de Cola-Cao; en la otra bolsa de plástico con el anagrama de Continente (Valencia): bolsas de nueces, avellanas y revuelto de frutos secos, así como dos barras de embutidos, salchichón y chorizo.

Al serle presentados estos efectos a Vicente Golfe Martínez, reconoce como de su propiedad la manta y la botella de coca-cola de dos litros, no así el resto de los comestibles y el cuchillo.

Que por el especialista en técnica policial y dactiloscopia son reconocidos estos efectos, por si en alguno de ellos se pudieran obtener huellas latentes, que pudieran contribuir a la total identificación del autor de los hechos. Tras un minucioso reconocimiento de los efectos no se han podido obtener huellas que pudieran servir para una total identificación.

Y para que conste...

Una vez más, los técnicos de la Guardia Civil no consiguieron encontrar ni una sola huella dactilar en los objetos supuestamente abandonados por Antonio Anglés.

Además, resultaba difícil entender porqué el fugitivo había dejado abandonada la comida, una manta (algo imprescindible en pleno mes de febrero) y un cuchillo de monte. Pero, así parecía ser.

Tras el robo de la furgoneta del dueño del bar "Terry", la Guardia Civil tenía el convencimiento de que Antonio Anglés habría conseguido llegar hasta Madrid con ella. Sin embargo, dos días después de que los agentes de Patraix se hubieran trasladado a Minglanilla y que hubieran encontrado los objetos abandonados por Antonio, la furgoneta iba a aparecer, a tan solo 7 kilómetros de distancia de allí.

DILIGENCIA HACIENDO CONSTAR.

En Motilla del Palancar (Cuenca), por medio de la presente diligencia se hace constar que sobre las 17,00 horas del pasado día catorce del mes en curso (Febrero), ha sido encontrada la furgoneta marca Citroen, modelo C-15, matrícula CU-6325-G, la cual se supone fue sustraída por el supuesto autor, encontrándose la misma a unos 400 metros en perpendicular a la N-III, a la altura del Km. 220,5 tras el restaurante denominado Pepe II, en el Término Municipal de Graja de Iniesta (Cuenca), habiendo accedido a dicho lugar por un camino terrero próximo a este establecimiento, estando la furgoneta en cuestión situada tras un montón de vástagos de vid, semi-escondida.

El citado vehículo se encontraba sin las llaves puestas, con la puerta del conductor cerrada, y las demás puertas, tanto la del acompañante, como el portón trasero abiertos, existiendo en el interior de la misma un zapato, que tras ser visto por el propietario del vehículo, lo identifica como propio, así como restos de pan (migas), encima del asiento del acompañante del conductor, por lo que se deduce pudo estar comiendo, igualmente el radio-cassette estaba en funcionamiento.

Tras ser examinada por el Equipo de Policía Judicial de la Comandancia, a fin de extraer algún fragmento de huella decadactilar, de la furgoneta en cuestión no fue posible dicha pretensión.

Puestos en contacto con el propietario del vehículo, éste tras apreciar el combustible existente en la misma en el momento de la recuperación, y comparándolo con el momento de la sustracción alegó que no se había consumido apenas combustible, por lo cual se puede deducir que el trayecto que recorrió la misma fue reducido, posiblemente desde la localidad de Minglanilla (Cuenca), donde se sustrajo, hasta esta localidad de Graja de Iniesta (Cuenca), lugar de recuperación, o sea unos SIETE KILÓMETROS, más lo que anduviese por el camino.

Y para que conste...

Oficialmente, la Guardia Civil no encontró ningún rastro más de Antonio Anglés en la provincia de Cuenca. Sin embargo, según un periódico de Valencia, había aparecido un objeto más:

"Casi un centenar de agentes dotados con motocicletas todo terreno y perros adiestrados batieron las proximidades de la carretera N-III, en un trayecto de casi 20 kilómetros entre Minglanilla y Motilla. Fruto de este despliegue fue el hallazgo del mono usado por Antonio Anglés en su huida desde Villamarchante.

El mono fue hallado en un paraje conocido como Tierra Pajiza, situado entre las poblaciones de Graja y Castillejo de Iniesta".

A partir de entonces, oficialmente, nadie ha vuelto a ver a Antonio Anglés en España. Desapareció.

A Antonio no se le volvió a ver, pero su rastro sí.

DILIGENCIAS INSTRUIDAS POR SUPUESTO DELITO DE ROBO EN EL INTERIOR DE UN CHALET

Que siendo las 10,30 horas del día 1º de Marzo de 1.993, comparece ante el Instructor y presente el Secretario, D. JULIO PLANCHAT OCHANDO , casado, empresario, natural y vecino de Godella (Valencia), el cual manifiesta: Que sobre las 13,00 horas del día 28 de Febrero de 1.993, se personaron en el chalet de su propiedad sito en la Partida "PLA DE LA BARCA", del término municipal de Benaguacil (Valencia), y al penetrar en el interior del mismo observó que el automático de la luz estaba conectado, por lo que se extrañó, al mismo tiempo en el comedor había objetos fuera de lugar, echando en falta dos sacos de dormir, uno a rayas verticales verdes y azules e interior de color verde, el otro saco a cuadros de colores blancos, verdes y rojos, al mismo tiempo observó como había latas de conservas abiertas y vacías, en la cocina.

En una habitación, debajo de la cama de las mismas, halló un pantalón de color azul oscuro de tergal, un jersey de lana de color marrón claro de cuello alto y otro jersey de color gris claro. Al lado de la cama se encontraba una cartera de cuero de color marrón y en su interior un portafotos con cinco fotografías. Igualmente observó que el baño había sido utilizado.

Participando el hecho telefónicamente a la Guardia Civil del Puesto de Benaguacil.

PREGUNTADO: Si aparte de los sacos sustraídos le falta algún objeto.

MANIFIESTA: Que no le falta ninguna prenda de vestir u objeto, que lo único que hecha en falta sin poder determinar cantidad, es alimentos de frutos secos (ALMENDRAS, AVELLANAS e HIGOS SECOS), así como posiblemente un kilogramo de azúcar, u bote de Cola-cao y algo de longaniza de la denominada de pascua.

PREGUNTADO: Si notó forzada la cerradura de alguna puerta.

MANIFIESTA: Que la puerta de entrada al chalet no estaba forzada, únicamente estaba rota la puerta existente en el primer piso del chalet y que da acceso a una terraza.

PREGUNTADO: Por el valor de los daños y efectos sustraídos.

MANIFIESTA: Que la rotura de la puerta ascenmderá a unas 15.000 pesetas y el valor de los sacos será de otras 15.000 pesetas.

PREGUNTADO: Si tiene algo más que añadir a esta su declaración.

MANIFIESTA: Que lo dicho es la verdad en todo lo que se afirma, no teniendo nada más que añadir a la misma.

Una hora y media después que se produjera la anterior declaración, el Comandante de Puesto de Benaguacil y el equipo de Policía Judicial del cuartel de Patraix, se trasladaron hasta el chalet para realizar la Inspección Ocular.

"En Benaguacil (Valencia), siendo las 12,00 horas del día 1º de Marzo de 1.993, por el Instructor acompañado del Secretario, Comandante de Puesto de Benaguacil y Equipo de Policía Judicial de la Unidad Orgánica de la 311ª Comandancia de Valencia, se personaron en el chalet sito en la Partida "PLA DE LA BARCA", del término municipal de Benaguacil (Valencia), propiedad de D. JULIO PLANCHAT OCHANDO, al objeto de realizar la correspondiente Inspección Ocular.

El mismo consta de una parcela de unos 400 metros cuadrados, rodeado de una valla consistente en obra y alambrada, con una altura de 1,70 metros, al centro de la misma existe un edificio de planta baja y un piso, finalizando en torre mirador, la planta baja está distribuida de la siguiente forma: tres salas, una de ellas destinada a salón principal, otra cocina y la tercera de estar. Por una escalera se da acceso al primer piso, que consta de tres habitaciones y dos cuartos de baño, comunicando una de las habitaciones a una terraza, ubicada en la parte frontal del chalet y a una altura con respecto al suelo de unos cuatro metros.

Se observa que el autor o autores de los hechos penetraron al inmueble, rompiendo la parte baja de la puerta de madera que da acceso a la habitación del piso superior, que se comunica con la terraza, introduciendo la mano y quitando la barra de seguridad que la misma tiene, disimulando la rotura con una cortina.

En la cocina se observan latas de conserva abiertas de diferentes productos y vacías de haber sido consumidas por el autor o autores de los hechos, en una de las habitaciones del primer piso y debajo de la cama se halla un pantalón de tergal, de color azul oscuro, dos jerseys uno de lana de color marrón claro, de cuello alto y el otro de tipo de los denominados de polo, de color gris claro, sobre una mesa de esta habitación una cartera de cuero de color marrón, conteniendo en su interior un portafotos con cinco fotografías tamaño Documento Nacional de Identidad, que corresponden a ANTONIO ANGLÉS MARTINS, presunto autor de las muertes de las jóvenes de Alcácer, cuatro de ellas con el pelo oscuro y la quinta con pelo tintado en rubio, así como una llave. La cama de esta habitación presenta muestras de haber sido utilizada para dormir.

En uno de los cuartos de baño se observa como la toalla ha sido usada. De la habitación que da a la terraza y por la que entró se recoge una servilleta de papel, con muestras de sangre.

No se observa violencia en ninguna otra puerta ni ventanas del inmueble.

El Equipo de Policía Judicial, procedió a la toma de indicios y extracción de las posibles huellas dactilares que pudieran existir, para el posterior cotejo, así mismo se hizo cargo de la cartera, portafotos, fotografías, llave, prendas de vestir y servilleta de papel con manchas de sangre. Por parte de dicho Equipo se emitirá el correspondiente informe técnico de resultar positivo.

DILIGENCIA DE INFORME Y GESTIONES

De la Inspección Ocular y Gestiones Practicadas se deduce que el autor pudiera haberse encaramado a la terraza que se encuentra a unos cuatro metros de altura, subiéndose a la baranda de la terrazada de la planta baja, de una altura de un metro y posteriormente por una de las columnas trepar a la terraza superior, ya en ésta, tras romper la parte baja de la puerta de madera que comunica con la habitación, quitó una barra de seguridad interior, disimulando la rotura con una cortina que estaba provista la puerta.

De los restos de comida e indicios hallados en el chalet se puede deducir la permanencia en el mismo UN día o DOS, que pudieran ser de principio del mes de Febrero, dado que a cartera y fotografías mostraban señal de haberse mojado, por esas fechas llovió en esta zona.

El chalet se encontró deshabitado desde el día 24 de Enero de 1.993, hasta el día 28 de Febrero de 1.993 en que denunció los hechos.

Y para que conste se extiende la presente diligencia que es firmada por el Instructor y Secretario que certifica, en Benaguacil a las veintidós horas del día uno de Marzo de mil novecientos noventa y tres.

Como en todas las ocasiones anteriores, la Guardia Civil no pudo encontrar ni una sola huella dactilar de Antonio Anglés en todo el chalet.

Sin embargo, inexplicablemente, el fugitivo, que era tan cuidadoso limpiando huellas, se había dejado olvidadas cinco fotografías suyas: cuatro con su aspecto anterior y una con el nuevo, después de haber pasado por la peluquería para teñirse el pelo.

Resultaba increíble que alguien tan "descuidado", que dejaba papeles con su nombre junto a la tumba donde había enterrado a sus víctimas, que iba diciendo quién era a todos los que se cruzaban en su camino -como el agricultor de Villamarchante-, y que se olvidaba fotografías en el lugar donde se había refugiado, no hubiera sido detenido en pocas horas, teniendo en cuenta que era perseguido por centenares de guardias civiles.

Era mucho más razonable pensar, que realmente no se trataba de Antonio Anglés, sino de alguien que iba dejando pruebas que pudieran inculparlo, sabiendo que jamás podría ser detenido. Porque -como diría Miguel Ricart- "Antonio está muerto".

Aunque, si la Guardia Civil lo había hecho todo como la inspección ocular del chalet de Benaguacil, tampoco sería de extrañar que Antonio Anglés se les hubiera escapado de verdad.

Incomprensiblemente, el equipo de Policía Judicial del cuartel de Patraix había tardado únicamente una hora, en realizar un "minucioso registro" en el chalet, donde Antonio se había "olvidado" las fotografías. Con tan escaso tiempo de trabajo, no es de extrañar que no encontraran una sola huella y que, como ocurrió, no se percataran que había algo más.

DILIGENCIAS AMPLIATORIAS POR ROBO EN EL INTERIOR DE UN CHALET

Que siendo las 09,00 horas del día 3 de Marzo de 1.993, comparece ante el Instructor y Secretario D. JULIO PLANCHAT OCHANDO

MANIFESTANDO: En el día de ayer con motivo de haber estado ordenando el chalet de su propiedad sito en la calle La Barca s/n de la Partida "PLA DE LA BARCA" del término municipal de Benaguacil (Valencia), con motivo del robo sufrido y del que puso la correspondiente denuncia el día 1º de Marzo del año en curso, encontró en el armario ropero de una de las habitaciones y entre la ropa un paquetito de papel de aluminio, conteniendo CINCO billetes de DIEZ MIL PESETAS, que habiendo consultado con su esposa y familiares este no es de su propiedad, desconociendo de quién pudiera ser y ante la evidencia de que en su chalet pudo estar el buscado ANTONIO ANGLÉS MARTINS, hace entrega del mismo a la Guardia Civil, para que de el curso que corresponda.

PREGUNTADO: Si le falta algún objeto o ha encontrado algún efecto que no sea de su propiedad.

MANIFIESTA: Que ha echado en falta un reloj de señora chapado en oro, del que no recuerda marca y con valor aproximado de 18.000 pesetas.

PREGUNTADO: Si tiene algo más que añadir a esta su declaración.

MANIFIESTA: Que no, que lo dicho es la verdad...

En realidad el dinero no había aparecido tan escondido... Además, la Guardia Civil había olvidado reseñar en su informe que, en la mesa del salón, había dos ceniceros llenos de colillas de cigarrillos de la marca "Ducados" y que la persona o personas que habían estado en el interior, se habían bebido una botella de whisky y dejaron otra a medias, igualmente sobre la mesa, junto a DOS vasos usados.

Estos "olvidos" de la Guardia Civil, tenían gran importancia, ya que Antonio Anglés no fumaba y tampoco probaba el alcohol.

No obstante, el detalle de la botella aparecía reflejado, aunque parcialmente, en una Nota Confidencial.

DIRECCIÓN GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL

"CONFIDENCIAL"

NOTA INFORMATIVA NÚMERO 128

ASUNTO: 5.1.2.3.-ACTIVIDADES ANTONIO ANGLÉS

El SIGC. de la 311 Comandancia (Valencia), en nota informativa número 140, de fecha 01 Marzo actual, dice:

Como continuación a la Nota Informativa Circular de este Servicio, de fecha 12 actual sobre datos y características de A. ANGLÉS, se informa que los últimos datos recogidos son los siguientes:

En un chalet sito en la Urbanización La Barca, de la localidad de Benaguacil (Valencia), c/ San Bartolomé núm. 20, se descubre a las 13,30 horas del día 28 de Febrero actual, que habían entrado en el interior del mismo.

Reconocido el chalet, se encontró en el interior una cartera, sita encima de una mesa, un portafotos conteniendo cinco fotografías tamaño carnet en color, correspondientes a ANTONIO ANGLÉS MARTINS.

En el chalet se encuentran restos de comida, una de las camas de la habitación revuelta de haber sido usada, botellas removidas y el baño con restos de haber sido utilizado.

Debajo de la cama fueron hallados dos jerseys y un pantalón azul de tergal, que no son propiedad de los dueños del chalet. Notando la falta de dos sacos de dormir, uno con rayas verticales azules y verdes, con el interior verde, el otro de cuadros con colores bancos verdes y rojos.

Igualmente observó la falta de varias latas de conserva, frutos secos y longaniza de la denominada de Pascua. (En la localidad de Minglanilla-Cuenca apareció similar comida abandonada por ANTONIO ANGLÉS)

Adjunto se remite fotografía de ANTONIO ANGLÉS MARTINS, encontrada en dicho chalet y realizada aproximadamente hace un mes, después de que en una peluquería de esta Capital, se cortase y tintase el pelo de color negro; con esta ropa apareció en la peluquería siendo ese día su aspecto algo más delgado.

DESFORMACIONES SEXUALES.- De acuerdo con informaciones facilitadas por el detenido MIGUEL RICART TÁRREGA y de los reclusos MIGUEL GARCÍA PÉREZ PÉREZ, MIGUEL REYES RUBIO y ALFONSO CALVO RODRIGO con los cuáles compartió galería durante su estancia en prisión, se confirma su:

Homosexualidad: Se le ha visto dentro de la cárcel desnudo con un joven

La atracción sexual que sentía por las niñas menores, que le gustaría violarlas bucal y analmente.

Indiferencia ante mujeres adultas o incluso jóvenes.

Tendencia a crear adicción a la droga entre chicas muy jóvenes, para luego dominarlas.

CARACTERIZACIONES.- De acuerdo con las mismas fuentes informantes utiliza cremas, aceites y otros productos de conservación de la piel a lo que une depilaciones, mostrando tendencia y cierta facilidad para TRAVESTIRSE.

Este cambio de imagen podría llegar a utilizarlo.

HIPÓTESIS

La localización de la mencionada fotografía, tamaño carnet, hace suponer que se la hizo para alterar las distintas documentaciones que tiene.

A) Que abandonada la zona de Villamarchante, es posible que intente vía Madrid, salir al extranjero, según manifestaciones hechas por él en el traslado desde Villamarchante a Minglanilla. Su origen brasileño, y el de su madre, así como cierto conocimiento del idioma y apoyo de familiares, es probable que éste país o Portugal sean idóneos para su ocultación.

B) Que intente llegar hasta Madrid, al amparo de la impunidad y anonimato que ofrece una gran urbe y conviva en ambientes marginales, donde incluso pudiera contar con algún contacto del mundo de la droga.

C) Que vuelva de nuevo a Valencia, creyendo que ha podido bajarse la guardia al creerle fuera, dado que el conocimiento del entorno y apoyos a nivel familiar especialmente, le brindarían cierta seguridad.

La anterior Nota Confidencial aportaba un dato realmente importante: para la Guardia Civil "se confirmaba la homosexualidad" de Antonio Anglés. Un dato que también le habían facilitado al juez dos de sus hermanos:

ENRIQUE ANGLÉS:

"Que Antonio ha practicado sexo conmigo".

MAURICIO ANGLÉS:

"Que mi hermano Antonio, yo en una ocasión abrí la puerta de mi casa y estaba enfrente de un espejo con ropa de mujer.

Que vi a mi hermano vestido de mujer, no sé si eso aporta algo.

Que mi hermano creo que si es homosexual.

Me acuerdo cuando era pequeño, yo y un par de amigos más, para sacarnos un dinerillo, le hacíamos masajes a él, y él nos daba 500 pesetas, y en una ocasión nos dijo que nos daba mil pesetas si le hacíamos una paja y nosotros nos levantamos y nos fuimos".

¿Cómo podía explicar que un homosexual fuera el presunto violador de tres chicas de 14 y 15 años?

Desde ese primer día de marzo de 1.993, oficialmente, la Guardia Civil no volverá a tener constancia de la presencia de Antonio Anglés, excepto una extraña confidencia que recibió el 9 de mayo, cuando un joven -cuyo nombre iba a aparecer meses después en el sumario- se presentó en el cuartelillo de Catarroja.

"A las 16,30 horas hoy, se personó en estas Dependencias RAMÓN LOSA RAGA, con domicilio en Catarroja, el cual quiere mantenerse en el anonimato, se recibe noticia de que ANTONIO ANGLÉS MARTINS podría estar escondido en la población de Silla, recogido por un tal RUBÉN, "yonqui", delincuente habitual, sin tener más datos del mismo.

Los motivos en los que basa esa hipótesis son:

-Que el tal RUBÉN desde hace unos meses y según los "yonquis" de la zona, no comete robos ni atracos, estando desconectado de ellos y sí dice, realiza grandes compras de drogas, haciendo éstas en Valencia, así como grandes cantidades de comida.

-Era amigo de Antonio Anglés, siendo el único que le visitaba en la cárcel y le llevaba comida y dinero.

-Según los "yonquis", se administra medio gramo de droga diariamente, por valor de 15.000 o 20.000 pesetas diarias.

Realizadas gestiones y puestos en contacto con Comandante de Puesto de la Guardia Civil de Silla, nos participa que el aludido RUBÉN, presenta la siguiente filiación: RUBÉN DARÍO ROMERO PARDO, nacido en Castril (Granada), con fecha 21-II-66, con domicilio en Silla (Valencia).

Como en otros muchos casos, se desconoce las gestiones que la Guardia Civil realizó, y nada se podrá ya saber al respecto porque Rubén Darío Romero Pardo falleció poco tiempo después, víctima de su afición a las drogas.

Sin embargo, si hacemos caso a las diligencias realizadas, esta vez por la Policía, Antonio Anglés no podía estar en mayo en Valencia, puesto que dos meses antes habría huido de España.

DIRECCIÓN GENERAL DE LA POLICÍA

SERVICIO CENTRAL DE POLICÍA JUDICIAL -Grupo de Homicidios-

Madrid, 7 de mayo de 1.993

Asunto: Dando cuenta gestiones sobre localización de Antonio ANGLÉS MARTINS

En relación con las investigaciones que se llevan a cabo por este Servicio Central, con el fin de lograr la localización y detención de Antonio ANGLÉS MARTINS, se participa lo siguiente:

Sobre el día 15 de marzo de lo corrientes, se detectó la presencia de dicho individuo por la zona de la playa portuguesa de Caparica, próxima a la ciudad de Lisboa, por lo que inmediatamente se trasladan Inspectores del Grupo de Homicidios de este Servicio Central a Lisboa, con el fin de poder comprobar la veracidad de dichos extremos.

De las primeras gestiones que se realizan en la capital portuguesa, y de la entrevista mantenida con la persona que lo vio por esa zona a Antonio Anglés, se pudo determinar que el referido pudo llegar a Lisboa hacia primeros del mes de marzo, permaneciendo en la zona hasta el día 18 de ese mismo mes que embarca en un barco con destino a Dublín, pernoctando durante este tiempo en los contenedores de la zona portuaria de Lisboa.

Como se ha dicho, el 18-3-93 Antonio Anglés embarca como polizón en el barco de nacionalidad inglesa "City of Plymouth escondiéndose entre los contenedores de carga, cuando este barco se encontraba fondeado en el puerto de la capital portuguesa.

El día 23-3-93, sobre las 3,10 horas de la madrugada, es descubierto en el interior del barco en una cabina, y a las 7,35 horas del mismo día consigue huir del barco en un bote neumático, siendo recogido y auxiliado por un helicóptero de la marina francesa, quiénes lo devuelven al mismo barco. Esto tiene lugar a unas 300 millas de la costa francesa, concretamente, en el golfo de Gascogne y a la altura de la ciudad de Burdeos (Francia).

El día 24-3-93, el capitán del barco mencionado solicita ayuda a la policía de Dublín, para detener y hacerse cargo del referido polizón. Cuando dos policías entran en la cabina en que se encontraba retenido el polizón, descubren sobre las 23,00 horas del mismo día, que éste nuevamente ha huido de la cabina. Las últimas personas que ven a bordo del barco al polizón, lo hacen sobre las 18 horas de ese mismo día. Desde ese momento y hasta la fecha, no se tienen noticias del paradero de Antonio Anglés.

Al día siguiente de suceder estos hechos, es encontrado en el puerto de Dublín, un culote (salvavidas) perteneciente al barco de referencia.

Antes de la última huida de Antonio Anglés, le es ocupada por el capitán del barco documentación portuguesa consistente en una Cédula marítima, un Billete de identidad y una Cédula personal, todas ellas a nombre de Carlos Joaquín CARVALHO GONZALEZ MARTINS, que corresponde a la persona con la cual contactó en Lisboa, y a la que posiblemente se la sustrajera, antes de abandonar dicho país.

Ante tales hechos, y con el fin de continuar la investigación para a localización y detención del referido Anglés, se considera de interés mantener una entrevista con el detenido Miguel RICART TÁRREGA, que se encuentra a disposición de dicho Juzgado, por lo que se recaba la correspondiente autorización. El mencionado está ingresado en el Centro Penitenciario de Herrera de la Mancha.

La aventura extranjera de Antonio Anglés forma más parte de la leyenda que de la realidad. De hecho, en el sumario no existe prácticamente dato alguno. Además, para la Guardia Civil, el fugitivo desapareció en la localidad conquense de Minglanilla, como lo demuestra la siguiente diligencia, realizada un año después.

HECHOS COMPROBADOS ANTONIO ANGLÉS

Don JOSÉ MORENO ALEGRE Instructor y Don CARLOS SANZ CERCANO Secretario, ambos Guardias Civiles, con destino en la 311ª Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, prestando sus servicios en la Unidad Orgánica de Policía Judicial, por medio de las presentes hacen constar:

En Valencia a diecinueve de mayo de mil novecientos noventa y cuatro.

HECHOS COMPROBADOS

Desde su desaparición el 27-01-93 hasta su marcha a Minglanilla en fecha 10-02-93, transcurren 15 días, durante los cuales se demuestra la presencia de ANTONIO ANGLÉS en los siguientes lugares:

Taxi que lo trasladó a Alborache el mismo día 27.

Permanencia en Estación de Renfe de Valencia y calle Pelayo.

Visita a peluquería en c/ Fernando El Católico 61 de Valencia.

Permanencia en la zona de la Estación de Villamarchante.

Permanencia en un chalet de la localidad de Benaguacil (Valencia).

Avistamiento por unos jóvenes en una cabina telefónica de Benaguacil.

Traslado desde Villamarchante a Minglanilla.

Sea como fuere, lo único cierto es que Antonio Anglés no ha aparecido. Ni vivo, ni muerto

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