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viernes, junio 03, 2011

He visto la pobreza a la cara: Cordero -MEXICO



He visto la pobreza a la cara: Cordero

El titular de Hacienda matizó sus declaraciones sobre la pobreza con datos de la ONU y del BM; señala que ambos organismos reconocen a México como un país de renta media.

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión.com) — LaSecretaría de Hacienda matizó las declaraciones de su titular, Ernesto Cordero, quien afirmó el pasado martes que "México dejó de ser un país pobre".En una reunión con la Coparmex, Cordero Arroyo dijo queel país es bien visto por otros, aunque "no deja la pobreza".
La dependencia a su cargo informó que estudios de la ONU y del Banco Mundial ubican a México como un país "de renta media", y así reconocen los avances en la calidad de vida de la población. Agrega que aun así, México enfrenta un grave problema de pobreza que se está atendiendo.
De acuerdo con el comunicado dado a conocer por Hacienda, Cordero afirmó conocer muy bien el problema de la pobreza, al que afirmó haber "visto a la cara".
El titular de Hacienda agregó que "México es un país que también tiene que empezar a diseñar políticas públicas para sus clases medias".
Cordero detalló que México tiene un ingreso nacional bruto per cápita de 8,960 dólares, con lo que está catalogado por el Banco Mundial como una nación de ingreso medio-alto.
Señaló que la ONU considera a México como un país con desarrollo humano alto porque en un combinado de factores como educación, salud e ingreso alcanza un indicador de .750, en un rango que va de .657 a .785.
El titular de la dependencia dijo que estos indicadores no significan que México no tenga un problema importante de pobreza.

viernes, mayo 20, 2011

Único albergue para niños con VIH




Único albergue para niños con VIH se mantiene con donativos


El Hogar Revivir de Hernandarias es el único lugar que recibe a niños portadores de VIH de Alto Paraná y otros puntos del interior del país. A pesar de la importante función que cumple el albergue, no cuenta con ayuda del Estado.

E Hogar Revivir es nada menos que la casa de una pareja, que abrió sus puertas para proteger a pequeños desamparados con VIH. Foto: Sofía Masi.
E Hogar Revivir es nada menos que la casa de una pareja, que abrió sus puertas para proteger a pequeños desamparados con VIH. Foto: Sofía Masi.





Además de este hogar, sólo funciona otro en Asunción, que ya no tiene espacio para niños que no sean de la capital. Se habilitó hace dos años y ahora los fundadores realizan gestiones para obtener una personería jurídica.
Actualmente son protegidos cinco niños de entre 1 y 7 años, todos mediante una orden judicial, ya que son huérfanos o fueron abandonados. Antes estaban en el hogar ocho niños, pero tres fueron llevados nuevamente por sus familiares.
El hogar fue fundado por la pareja de brasileños Elimar y Nilda López. Elimar dejó atrás su vida de enfermero para convertir su casa en un albergue para los niños, donde se crían como familia. El Hogar es mantenido por la pareja, sus hijos de 16 y 17 años, una cocinera y una limpiadora municipal.
Elimar López contó que el desafío de mantener el hogar y a los niños es cotidiano.
"Lo que más nos cuesta es cuando se enferman. Debemos llevarlos de urgencia al Hospital, y como son casos especiales, nos preocupa más. A veces no tenemos para los análisis", comentó. Su esposa Nilda agregó que recurren a polladas o cualquier tipo de actividades para recaudar fondos.
Cuentan con varios protectores, personas de buena voluntad que de vez en cuando brindan un aporte económico o víveres para la alimentación de los chicos. Los antivirales son proveídos por el Programa Nacional de Lucha contra el SIDA (PRONASIDA).
El concejal municipal de Hernandarias, Aniceto López, visitó el Hogar y se comprometió a presentar una minuta en la Junta Municipal para destinar recursos de la dirección de asistencia social de la Comuna, para ayudar económicamente al Hogar.
ATENCIÓN ESPECIALIZADA. Más allá de los fondos económicos, las criaturas, por la delicada enfermedad que padecen, requieren cuidados especiales, y muchas veces los miembros de la familia López no dan abasto.
Elimar dijo que muchas veces pasa días con alguno de los niños en el hospital, y en casa queda sola su esposa, con sus hijos y una mujer que tuvieron que contratar para el cuidado de los niños.
"Lo ideal sería poder contar con un equipo médico, con enfermeras y parvularias, todos nuestros chicos requieren de cuidados especiales y también si es posible educación en casa, porque en el colegio sufren discriminación. Nos costó mucho encontrar un lugar para nuestra pequeña L (de 7 años)", comentó Elimar.
Sostuvo que para ellos mantener el hogar es un nuevo desafío todos los días, pero que hasta el momento no les falta nada, gracias a la solidaridad de algunas personas. Sin embargo, fue claro al señalar que no quieren vivir así eternamente y que sueñan con un local propio, con mejor infraestructura y más espacio para que los chicos puedan desarrollarse.




Una madre portadora del VIH soluciona un terrible dilema




Una madre portadora del VIH soluciona un terrible dilema


Neri y sus tres hijos, incluyendo a Nelson (de dos años y sobre su regazo), quien pesaba solo 8 kilos cuando su madre comenzó a visitar el CAI. Copyright: WFP/Angelica Morales y Hetze Tosta
 
Neri, madre de tres niños y portadora del VIH, enfrentaba hasta hace poco un terrible dilema: darle de comer a sus hijos o alimentarse ella. Su situación era insostenible y pudo haber muerto de no ser por los alimentos que recibió como parte de su tratamiento. Hoy se siente fuerte, capaz de cuidar a su familia y de celebrar el Día de la Madre.
EL PROGRESO –Cuando Neri, de 28 años, llegó por primera vez al Centro de Atención Integral (CAI) en 2009, solo pesaba 37 kg (82 libras). “Ese fue un momento muy difícil para mí”, dijo esta madre de tres hijos, que fue diagnosticada con el VIH hace cuatro años. “He estado trabajando para una señora haciendo tortillas por 60 lempiras (3 dólares EE.UU.) por día”, agregó.
Aunque El Progreso es una ciudad pobre en crecimiento, Neri no ganaba lo suficiente para mantener a su familia. Con tan poco dinero para comprar comida, a menudo tenía que decidir entre alimentar a sus hijos y alimentarse ella.
“Yo sabía que si no comía, las medicinas antirretrovirales me afectarían, pero no podía escuchar a mis hijos llorar porque tenían hambre”, contaba Neri. Para ella, lo peor de todo este dilema era saber que si no comía iba a morir y sus hijos quedarían huérfanos. 
Afortunadamente encontró una salida a su dilema. En el CAI, su tratamiento también incluía raciones de alimentos nutritivos proporcionados por el PMA.
 
Una situación difícil
Como madre soltera en uno de los países más pobres de América Central, la vida de Neri ya era bastante difícil incluso antes de que comenzara a mostrar síntomas del VIH. Aunque trabajaba 10 horas al día, Neri apenas ganaba lo suficiente para sobrevivir y criar a tres niños.
“Cada día me debilitaba más y más, y me sentía más enferma. Si las cosas hubieran seguido así, no creo que estaría aquí”, dijo Neri.
A pesar de que Neri prefirió sacrificarse y darle de comer a sus hijos, los pequeños mostraron signos evidentes de desnutrición. Cuando llegó al CAI, el hijo menor de dos años, llamado Nelson, pesaba sólo 8 kg (18 lb).
Desde entonces, toda la familia se ha recuperado. Hoy Neri pesa 136 libras y sus hijos tienen un peso normal para su edad. Con nuevas fuerzas y salud, Neri decidió buscar un mejor empleo. Ahora trabaja en un restaurante que le paga más y le da tiempo libre cuando tiene que visitar el centro de salud para el tratamiento.
 
Un problema común
El hambre provoca innumerables riesgos para la salud, pero cuando se combina con el VIH puede resultar mortal. Según los expertos, los portadores de VIH con bajo peso tienen seis veces más posibilidades de morir.
Esto se debe a que sus cuerpos no pueden absorber el tratamiento antirretroviral, que frena el avance del VIH, sin una adecuada nutrición. Cuando el hambre y el VIH se combinan, crean un círculo vicioso que reduce los ingresos y empeora la salud
Eso se debe a que sus cuerpos no pueden absorber los medicamentos antirretrovirales, lo que ralentiza el virus, sin la nutrición adecuada. Juntos, el hambre y el VIH acaban creando un círculo vicioso que reduce los ingresos y empeora la salud, y del cual es difícil escapar sin ayuda. 

 

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