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domingo, octubre 08, 2006

EL PROBLEMA MAS GRAVE DE LA INMIGRACION : XENOFOBIA



10.000 'ultras' unidos por la xenofobia
Los grupos neonazis convierten a los inmigrantes en principales víctimas de su acoso
Los expertos de la policía y la Guardia Civil calculan que unas 10.000 personas pertenecen a grupos ultraderechistas y neonazis en España. Pese a su división en grupúsculos, estas organizaciones mantienen un postulado común: el odio a los inmigrantes. En el caso de los neonazis, defensores a ultranza de la supremacía blanca, ha irrumpido con fuerza una tenebrosa organización, de origen estadounidense y denominada Volksfront, que está absorbiendo a otros grupúsculos. Los expertos policiales, sin embargo, consideran que aún no hay ningún líder capaz de aglutinar a todo este conglomerado extremista y que, por tanto, no es previsible a corto plazo la implantación de un frente único neonazi.



Unas 10.000 personas integran los grupos de extrema derecha asentados en España, según fuentes policiales. 3.000 de estos individuos operan en territorio controlado por la Guardia Civil y el resto en capitales y grandes ciudades que son competencia del Cuerpo Nacional de Policía. "Pero hay muchísima más gente que simpatiza con ellos, como los ultras del fútbol o los que acuden a sus conciertos de RAC" (rock anticomunista), admite un jefe del instituto armado.
Tanto los que actúan bajo el paraguas de un partido político legal como los que lo hacen desde organizaciones ilegales tienen un común denominador: están en contra de la inmigración. Pero al margen de este enemigo común -los inmigrantes- no hay nada más que sirva de nexo a estos grupúsculos. Los intentos por hacer un frente común están resultando un fracaso, al no ponerse de acuerdo en la designación de un líder, según expertos policiales.
"Los ultraderechistas puros constituyen un problema residual, aunque estable, que suele manifestarse cada año en torno al 20-N", afirma un guardia civil. Éste cree que en breve plazo es difícil que haya un repunte de las actividades de este tipo y, policialmente hablando, considera que no se ha producido un aumento de los ataques a inmigrantes.
Tanto los especialistas del Cuerpo Nacional de Policía como los de la Guardia Civil precisan, no obstante, que es necesario dividir a la extrema derecha en dos grupos: uno, el que constituyen la veintena de minipartidos políticos que actúan desde la legalidad; y otro, el de las bandas neonazis ilegales. En este último destacan Hammerskin, Blood and Honour y Volksfront.
Los servicios de información se muestran preocupados por la irrupción de Volksfront, que parece haber logrado una fuerte implantación en España desde hace sólo un año. Esta organización, surgida en 1994 en Oregón (Estados Unidos), está captando a muchos miembros de Blood and Honour (Sangre y Honor).
El último acercamiento entre los neonazis españoles se produjo en un concierto musical celebrado el pasado marzo en Pastrana (Guadalajara). Los cientos de asistentes al acto llevaban pegatinas del partido Democracia Nacional, de Alianza Nacional y de la asociación cultural Centro de Investigaciones Sociales. "No se habló nada serio. Fueron simples comentarios. Pero no llegarán a ningún acuerdo porque todos quieren ser el jefe del grupo resultante. Y eso es imposible", opina un experto policial.
Los agentes especializados en extrema derecha coinciden en que no es previsible que estos grupos puedan obtener poder político, entre otras cosas por la falta de un líder. Nadie intuye que pueda surgir alguien como Jean Marie Le Pen en Francia, capaz de articular el sentimiento xenófobo. "Hubo un tiempo en que Ricardo Sáenz de Ynestrillas, hijo del militar asesinado por ETA en 1986, pudo haber encabezado estos grupos, pero cayó en desgracia al implicarse en asuntos delictivos", comenta un mando policial. Ynestrillas opera ahora a través de un blog de Internet.
En 2005, la Guardia Civil detuvo a 62 ultras o neonazis y la policía a 80; mientras que en lo que va de 2006, el instituto armado ha arrestado a 15 y la policía a 27. Generalmente estos individuos han sido acusados de agresiones con armas blancas y contundentes, puñetazos y patadas o bien por hacer pintadas amenazantes. "Pero es raro encontrar en su poder armas de fuego, pese a que entre sus integrantes hay soldados y vigilantes de seguridad privada", dice un oficial de la Guardia Civil.
El instituto armado ha emprendido en los últimos dos años tres grandes operaciones contra las estas organizaciones: la Operación Puñal en Madrid, Barcelona, Valencia y Guadalajara, donde fueron detenidas 14 personas y decomisadas ocho armas de fuego en marzo de 2004; la Operación Espada, desarrollada en abril de 2005 en Madrid, Sevilla, Jaén, Burgos y Zaragoza con la detención de 21 personas supuestamente integradas en Blood and Honour, y la Operación Panzer en Valencia, donde en septiembre de 2005 fueron capturados 20 integrantes del Frente Antisistema (FAS).
Las principales zonas de actuación de los neonazis son Madrid, Cataluña, Castellón, Valencia, Zaragoza y algunos puntos de Castilla y León. En Cataluña es donde suelen producirse más palizas a inmigrantes.
Entre las bandas neonazis apenas hay diferencias ideológicas, ya que tienen unos postulados comunes: la supremacía de la raza blanca, el odio a los inmigrantes y la intolerancia frente a las drogas, según la Guardia Civil. Pero en sus conciertos clandestinos corren ríos de alcohol.
Las mismas fuentes aseguran que los miembros de los grupos neonazis suelen ser personas de clase obrera, parados o trabajadores con escasa cualificación profesional. "Los chicos pijos no se integran en este tipo de organizaciones", añade.
Sólo en Cataluña hay un partido ultraderechista (Plataforma per Catalunya) que tiene representación en los Ayuntamientos de El Vendrell, Cervera y Manlleu. Esta organización, que aboga por "la seguridad ciudadana y el control de la inmigración", está encabezada por Josep Anglada, ex dirigente de Fuerza Nueva.
Pero los partidos legales de ultraderecha apenas tienen implantación. Son una constelación atomizada en la que destacan Democracia Nacional, España 2000, Alternativa Española (AES), las diferentes Falanges y Alianza Nacional (heredera ésta de la Alianza por la Unidad Nacional que lideró Sáenz de Ynestrillas).
El programa de España 2000, por ejemplo, es revelador: "Es incuestionable que el incremento espectacular de delitos graves se debe a colectivos extranjeros". Democracia Nacional ha convocado para el próximo día 15 una manifestación en Tenerife contra la "invasión" de inmigrantes.

Volksfront irrumpe con fuerza


El grupo nazi Volksfront (Frente Popular) parece haber logrado una fuerte implantación en España desde hace solamente un año. Esta organización, surgida en 1994 en Oregón (Estados Unidos) y que proclama luchar contra el Estado y las leyes, está captando a muchos miembros de Blood and Honour (Sangre y Honor), según fuentes policiales. También mantiene la supremacía de la raza blanca.
En la página web del grupo político español Alianza Nacional consta una ideología similar: "Para nosotros, la nacionalidad la da la sangre y no los organismos oficiales; no reconocemos como ciudadanos españoles a toda aquella gente que no tenga nuestra sangre ni sea de nuestra raza".
Volksfront planea controlar a sus integrantes para evitar lo que ellos denominan "acciones de violencia gratuita" y, a la vez, alejarse de los violentos que actúan en los campos de fútbol.

Hammerskin y la supremacía blanca


Los Hammerskin, que tienen como símbolo dos martillos cruzados, nacieron en torno a 1980 en la ciudad norteamericana de Dallas (Texas). Proclaman la supremacía de la raza blanca.
En marzo de 2004, la Guardia Civil asestó un golpe a una de las facciones del grupo nacionalsocialista Hammerskin-España, que a su vez está integrado en Hammerskin-Nation y que aglutina entre otras las secciones francesa, estadounidense, alemana e italiana. Estas secciones tienen autonomía propia, pero mantienen unos estrechos lazos.
La operación de la policía se desató tras los ataques racistas que hubo en la Universidad Complutense y otras localidades de Madrid. Los 14 detenidos tenían ocho armas de fuego, puñales y puños americanos.
Esta organización, considerada muy violenta, incitaba a la discriminación, al odio y a la violencia hacía grupos de ideología o etnia diferente.

Sangre y Honor pretende entrar en política


La sección española de Blood and Honour lleva desde finales de 1999 convocando y promoviendo conciertos, reuniones y concentraciones en las que se incita a la xenofobia, el racismo y el antisemitismo. Hasta el mazazo policial de la Operación Espada en 2005, la organización promovía entre tres y cuatro conciertos de música al año, coincidiendo con los solsticios de invierno y verano o con el nacimiento y muerte de Adolf Hitler.
Los intentos de acercamiento a la política por parte de personas ligadas a movimientos neonazis son escasos. Y si lo hacen es a través de minúsculos partidos que no logran representación. Es el caso de varios supuestos dirigentes de Blood and Honour, que concurrieron a las elecciones generales de 2004 en la lista del Movimiento Social Republicano (MSR). Esta formación sólo obtuvo 6.600 votos en España.


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