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domingo, enero 24, 2010

ALCACER , EL HALLAZGO ---- LA ESPAÑA NEGRA

EL HALLAZGO

La dramática búsqueda de las tres niñas iba a concluir setenta y cinco después de su desaparición.

A primera hora de la mañana del 27 de enero de 1993, Gabriel Aquino González, un agricultor jubilado de 69 años, y su consuegro José Sala Sala, diez años más joven, montaron en la furgoneta y se encaminaron a ver las colmenas. Por delante les quedaban algo más de 20 kilómetros que son los que separan Montroy, la localidad valenciana donde residen, de la Partida de La Romana, un apartado y agreste lugar rodeado de montañas y con un camino de tierra que en esas fechas era prácticamente intransitable.

La mitad del recorrido era por carretera asfaltada. Había que llegar hasta la cercana localidad de Catadau y allí coger el desvío que iba hasta las urbanizaciones del pueblo. Pero, en cuanto se pasaba el último chalet la carretera se convertía en un camino de tierra y piedras, lleno de curvas y siempre cuesta arriba, atravesando montes totalmente deshabitados, en el que muchas veces se les había quedado la furgoneta embarrancada y habían tenido que empujar. Eran más de 9 kilómetros de un camino casi infernal.

Conduciendo en primera y en segunda, tardaron algo más de 50 minutos en llegar. Eran cerca de las diez de la mañana cuando aparcaron el vehículo al final del camino, donde ya no era posible seguir más puesto que comenzaba un barranco. Allí mismo, pegadas al camino y junto a una caseta semiderruida, estaba la fila de colmenas.

El paisaje era impresionante, ya que dada la altura se divisaban varios kilómetros a la redonda, en los que únicamente había tres construcciones, la casa existente junto a las colmenas y otras dos un kilómetro más abajo junto a un barranco.

Hacía frío y el viento era lo único que turbaba un silencio casi desolador. Los colmeneros decidieron esperar a que calentara un poco el sol antes de abrir las colmenas. José se sentó tranquilamente en una piedra y encendió un cigarrillo. Gabriel, sin embargo, decidió dar un paseo por los alrededores y se encaminó hacia el barranco de La Romana, hacia las dos casetas del fondo. Cogió la única senda existente y comenzó a andar por ella sin rumbo fijo. Se trataba simplemente de dejar pasar el tiempo. Ensimismado, estuvo andando unos veinte minutos, hasta que de regreso a buscar a su consuegro para iniciar la labor, observó algo que le llamó la atención.

"Ché, Pepe, aquí hay algo muy feo". José Sala se levantó asustado ante la extraña llamada de su compañero y aprisa recorrió los ciento cincuenta metros que les separaban. Ante ellos había un montón de arbustos secos, que se notaba que habían sido cortados y arrojados allí como queriendo tapar algo.

"¿Qué es lo que pasa aquí? ¿quién ha meneado la tierra?" Los dos colmeneros observaron como debajo de los matorrales la tierra estaba como más hundida. Sala, más decidido, se adelantó por la orilla y con la ayuda de una espátula , un hierro de los que utilizaban para mover los cuadros de las colmenas, quitó una aliaga, una mata. Debajo, iba a aparecer la más terrible visión de sus vidas: como saliendo de la tierra había un gran reloj plateado y algo parecido al puño de un hombre.

Así se lo contaba al juez, casi cinco años después, Gabriel Aquino González:

"Que es apicultor. Que el día 27-1-93 acudió junto con D. José Sala Sala a las tierras propiedad de su familia en las cuales tenía colocadas unas colmenas para la obtención de miel. Que las citadas tierras así como las dos casetas que en ellas se encuentran son de su propiedad así como del resto de su familia. Que en la época en la que tiene más actividad su profesión es en verano. Que el citado día acudieron al lugar puesto que hacía aproximadamente dos meses o más que no habían estado allí, acudiendo a fin de ver como se encontraban. Que las colmenas en invierno tienen poco mantenimiento y sólo revisan su estado periódicamente. Que hace constar que aunque en el lugar existen algarrobos no se cuidan ni se realiza ningún otro tipo de cultivo. Que no recuerda que en la fecha de los hechos le faltara miel o cera de las abejas. Que las citadas colmenas están colocadas en el citado paraje de "La Romana" aproximadamente desde hace 7 u 8 años. Que tiene un hijo que en la actualidad cuenta 33 años el cual le acompaña en ocasiones a controlar las colmenas. Refiere que en la fecha de los hechos era el señor Sala el que habitualmente le acompañaba. Que durante el tiempo que tiene las colmenas en dicho lugar no ha notado la falta de ninguno de los cuadros de las mismas ni otra incidencia sobre ellas. Que en ese momento no poseía colmenas en otro lugar pero que le consta la forma en que se notaría la sustracción por sus conocimientos como apicultor. Que en la época en que empezaba a ir periódicamente a visitar las colmenas era en primavera. Que no recuerda que en el verano del 92, pasara por el lugar donde fue hallada la fosa aunque cabe la posibilidad. Que en ningún momento en ese verano vio tierra removida ni ninguna fosa abierta. Se hace constar que la frecuencia con la que acudía a su actividad de las colmenas era de 15 días o de un mes.

Que dos o tres años antes de 1.993 existían por la zona toros pero que en la citada fecha y en la actualidad no ha visto nunca animales por la zona. Que debían haber "alimañas", animales salvajes, aunque él no las haya visto. Que ha visto signos y huellas de cerdos y jabalíes.

Que accedía normalmente al paraje con una furgoneta Renault F-46. Que el camino era de difícil acceso. Que cabe la posibilidad de que subieran vehículos que no fueran todo terreno aunque con dificultad. Que sí subían motocicletas pero de moto-cross no de carreras, que en aquella época y en el lugar había bastante caza. Cree recordar que en aquella época ya se encontraba arrendado a la Sociedad de Cazadores de Carlet. Que no le consta que usaran la caseta allí existente. Que la misma tenía la puerta rota por lo tanto se encontraba abierta. Que a dicho lugar no solía subir persona alguna. Que el lugar se denomina Barranco de La Romana y que pertenece en su integridad al término municipal de Tous.

Que llegaron al paraje aproximadamente a las 10 horas y al hacer frío las abejas no salían de las colmenas razón por la cual decidieron hacer tiempo por el lugar para ver si subía la temperatura. Que el declarante mientras el señor Sala se quedaba junto a las colmenas, fue a dar un paseo hasta una de las casetas. Que en un principio de ir hacia ella fue por una senda allí existente pero que al volver cambió de itinerario yendo por un camino hacia la izquierda. Que dicho camino iba a terminar asimismo en la citada senda. Que a unos 10 o 12 metros de donde él se encontraba antes de llegar a la senda vio algo extraño en el camino como si hubieran movido la tierra, existiendo encima leña. Que la leña que cubría la fosa estaba cortada no arrancada porque se podía apreciar por el "corte" que en ella había.

Que le pareció que había como una fosa de dos metros por uno y medio aproximadamente y notó en la tierra que había cedido produciéndose un desnivel cree que por las lluvias caídas en días antes. Que en ese punto llamó al señor Sala e informó de lo que allí había. Que éste se acercó y viendo en el centro un matorral lo apartó con la espátula que portaba momento en el cual vieron un reloj plateado grande y les pareció que asimismo había algo parecido al puño de la mano de un hombre. Que el puño hallado estaba paralelo a la tierra. Que vio como un bulto, que no existía piel pero que él dedujo que se trataba de un puño, y que esto lo dedujo porque vio el reloj, que en caso contrario no lo habría relacionado. Que cuando vi la mano, no miré por alrededor, miré la mano, pillé el montante, vi que no era legal, y le dije a mi consuegro vámonos".

El relato del hallazgo realizado ante el juez por el otro colmenero, José Sala Sala, era algo más breve:

"Que en la época en la que aparecieron los cadáveres se dedicaba a la agricultura y la apicultura. Que no recuerda con exactitud cuando fue a dicho lugar con anterioridad a enero del 93, aunque imagina que sería el mes anterior, puesto que era lo que hacía habitualmente. Que en la época primaveral acudían al lugar cada 8 o 10 días, permaneciendo aproximadamente una hora en el lugar mientras trataba las colmenas. Que nunca ha notado la falta de miel o cera de las colmenas de su propiedad. Que la zona donde fueron encontrados los cuerpos está deshabitada siendo un paraje muy deshabitado al que apenas suben personas, aunque le consta que a veces subían cazadores. Que subían siempre en la furgoneta del señor Aquino. Que durante los meses de noviembre y diciembre suben cazadores por la zona. Que nunca iban a la caseta de la parte baja de la Partida y desconoce si era habitada por alguien. Que desconoce quien es el propietario de la misma. Que desde las colmenas no se puede visualizar las casetas que se encontraban abajo.

. Que para acceder al lugar donde se encontraba la fosa no podía hacerse con vehículo. Que no observó ningún tipo de objeto en las inmediaciones de la fosa. Que con anterioridad no había pasado por el lugar de la fosa. Que para ir a las colmenas no hace falta pasar por la fosa. Que accedían al lugar por un camino o carretera el cual solo permitía circular los vehículos hasta un plano donde se encontraban las colmenas y a partir de ahí y a unos 50 o 100 metros fue donde se encontró la fosa. Que en alguna ocasión y con anterioridad a encontrar la fosa vio aparcado en el plano referenciado con anterioridad algún vehículo aunque no recuerda la marca, color ni modelo. Que no vio a ninguna persona que accediera o saliera de los vehículos citados.

Que sobre las 10 horas subió con el señor Aquino a ver las colmenas. Que como hacía frío esperaron para abrirlas y mientras el declarante se quedó junto a las colmenas el señor Aquino se fue a dar un paseo. Que le llamó diciéndole textualmente: "que había visto algo feo". Que el declarante con un hierro que portaba levantó una rama y ambos pudieron ver un reloj de color plateado grande. Que no se veía ninguna mano.

Que descubierto el reloj una vez apartaron los matorrales el señor Aquino y él estuvieron discutiendo si poner los hechos en conocimiento de la Guardia Civil o bien guardar silencio sobre el tema".

José Sala no había tenido reparos en contarle al juez las dudas que tuvieron. Efectivamente, los dos colmeneros se asustaron ante el macabro hallazgo que habían realizado y durante unos minutos discutieron sobre los problemas que se les podrían venir encima si contaban lo que habían visto. Al final tomaron la lógica decisión de denunciar los hechos a la Guardia Civil.

Según declaró Aquino:

"Nos fuimos entre Llombay y Catadau que estaba el cuartel, fuimos en mi furgoneta.

Que tardamos en bajar tres cuartos de hora o más.

Que con mi consuegro comentamos que tal y cual, y yo dije, eso tiene que ser la mano del chico aquel que había por la parte de Alicante que se marchó a mediodía. (Se refería a Andrés Mayordomo, un adolescente de la localidad alicantina de Pego que había desaparecido el 1 de enero de ese mismo año y cuyo cadáver apareció meses después). Tiene que ser que a lo mejor ese chico lo han traído aquí. Le han hecho cualquier cosa y lo han puesto ahí. Y él dijo sabe Dios lo que es.

Que ya no abrimos la boca ninguno de los dos.

Que bajé por esa carretera y la conozco bien.

Que la carretera como para subir 5 personas en un coche normal no estaba, porque aquello estaba muy mal, malísimo.

Fuimos al cuartel de Llombay. Nos dirigimos al sargento, a un guardia que había ahí, él llamó al sargento y dijimos que habíamos visto una cosa extraña, como si fuera una mano y un reloj plateado.

Me dijeron que no podían subir, que habían de venir de Alberique o de Alcira, que ellos no tenían vehículo, que con uno que había... y los otros estaban en el mecánico.

Al cuartel llegamos sobre las 11.30 o por ahí.

Llegamos al cuartel y me dijeron que no podía subir porque no habían vehículos. Aguardamos que vinieran de Alcira o Alberique, o un sitio u otro.

Que esperábamos a los guardas, a los otros señores, que ellos no podían subir".

Resultaba absolutamente increíble que en el cuartel de la Guardia Civil de Llombay no hubiera un solo vehículo disponible, lo cual quiere decir que si se hubiera producido cualquier delito, un atraco, un robo, un asesinato, en la localidad de Llombay, en la de Catadau o en cualquier otra de la demarcación de ese cuartelillo, la Guardia Civil no hubiera podido acudir y los delincuentes se habrían dado a la fuga con absoluta impunidad. Además, lo lógico, si es que era cierto que no había ningún vehículo oficial, es que el Comandante de Puesto hubiera utilizado su coche particular para subir a comprobar el hallazgo o, en el peor de los casos, que lo hubiera hecho en la misma furgoneta de los apicultores. Hay que tener en cuenta que los colmeneros no habían ido a denunciar la pérdida de una cartera, sino el hallazgo de un cadáver.

Sin embargo, inexplicablemente, ni hubo vehículo ni lo iba a haber. Los dos colmeneros se sentaron en uno de los despachos del Cuartel y comenzó una tensa y larguísima espera. Los minutos pasaban y Aquino y Sala no entendían cómo podía tardar tanto en llegar un coche desde el cuartel de Alberique o desde el de Alcira, cuando hasta Llombay desde cualquiera de esas dos localidades se tarda menos de veinte minutos.

Sin embargo, les tuvieron más dos horas esperando y al final el vehículo que llegó no fue un Land Rover verde de la Benemérita.

Gabriel Aquino lo declaraba así ante el juez:

"Esperamos aproximadamente hasta las 13,30 horas, momento en el que en un coche negro llegaron dos personas vestidas de particular en un coche negro, de lujo, grande, y fue cuando el sargento me dijo "Gabriel vete con este señor, y que Pepe se quede aquí a aguardar a los que vienen de Alberique o Alcira".

Que esos señores que me dijeron que subiera, no se identificaron. No me dijeron nada, si eran

policías, nada.

Subí con dos señores, y mi consuegro se quedó esperando a que vinieran los otros, porque como no sabían el camino.

A la una y media salimos de Llombay y empezamos a subir a la Romana.

Tardamos en subir unos 3 cuartos de hora o así.

El coche no llevaba ningún distintitivo.

Durante el trayecto estos señores vestidos de calle, no dijeron nada. Iban callados. Yo iba al lado del que iba de chófer y el compañero iba delante, me dijeron siéntese aquí delante y me indicará el camino.

No cambiaron palabra.

Les indiqué el camino. Yo les dije es por aquí.

Les llevé hasta allí, dije dejen el coche aquí, allí no puede subir el coche.

Con el coche nos costó bastante subir. Ibamos en primera poco a poco, y a veces rozando tierra también. No tuvimos que bajarnos, fuimos poco a poco pero llegamos.

Dejamos el coche donde habitualmente se deja. Un poco antes de donde estaba la cosa".

Durante mucho tiempo la personalidad de los dos hombres del coche negro fue un auténtico enigma. Y es que oficialmente, los acontecimientos habían sucedido de diferente manera.

Según el siguiente documento, obrante en el folio 233 del sumario, los dos colmeneros no se movieron del cuartel de la Guardia Civil hasta que llegó el juez, subiendo todos juntos hasta el lugar donde se había producido el hallazgo.

ATESTADO INSTRUIDO POR HALLAZGO DE TRES CADÁVERES

Don Pedro Pretel Martínez, Sargento 1º de la guardia Civil, perteneciente a la 6ª Compañía de la 311ª Comandancia de dicho Cuerpo y en la actualidad prestando sus servicios como Comandante de Puesto de Alberique, por medio del presente atestado hace constar los siguientes extremos:

Que a las 12,15 horas del día 27 del mes de enero de 1.993, se tuvo conocimiento en este Puesto mediante llamada telefónica del Comandante de puesto de la Guardia Civil de Llombay, en el que participaba que sobre las 12,10 horas del mismo día se habían personado en dicho Puesto dos personas, informando de que en la Partida Barranco de la Romana, del término municipal de Tous y demarcación del Puesto de Alberique, habían visto como enterrado en la tierra se observaba la mano de una persona y el reloj de pulsera, seguidamente se puso el hecho en conocimiento del Iltmo. Señor Juez de 1ª Instancia e Instrucción del Juzgado número 6 de Alcira, al tiempo que ponía el hecho en conocimiento de los superiores del Cuerpo, los cuales junto con el Comandante de Puesto que suscribe y la Autoridad judicial anteriormente reseñada, se reunieron el Puesto de la Guardia Civil de Llombay, trasladándose todos juntos al lugar del suceso acompañados por las dos personas que habían descubierto a la víctima.

Y para que conste se extiende la presente Diligencia que firma el Sargento 1º que la extiende y certifica, siendo las 18,00 horas del día 31 de Enero de 1.993.

Sin embargo, en otro documento oficial de la Guardia Civil se afirmaba que había sido el Comandante de Puesto de la Guardia Civil de Llombay la primera persona que había subido, solo, a comprobar si era cierto lo que decían haber visto los colmeneros:

ATESTADO INSTRUIDO POR LOS SUPUESTOS DELITOS DE VIOLACIÓN, ASESINATO, DETENCIÓN ILEGAL, ROBOS Y OTROS DELITOS.

En Valencia, dependencias de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la 311ª Comandancia de la Guardia Civil, a las 2,45 horas del día 30 de Enero de 1.993, el Sargento 1º D. PABLO PIZARRO PLAZA como Instructor y el de igual clase D. JOSÉ MORENO ALEGRE como Secretario, por medio del presente atestado hacen constar:

Que sobre las 13 horas del día 27 de Enero de 1.993, en el paraje conocido como "Barranco de la Romana", del término municipal de CATADAU (Valencia), un apicultor que realizaba su labor observó enterrados restos humanos por lo que dio pronto aviso a la Guardia Civil de Llombay.

Que presentado en el lugar donde aparecían los restos humanos el Comandante de Puesto de la Guardia Civil de Llombay, a la vez que se daba aviso al JUZGADO DE INSTRUCCIÓN nº SEIS de los de ALCIRA (Valencia), se solicitaba la presencia de un Equipo de Policía Judicial de la 311ª Comandancia de la Guardia Civil para que iniciara las diligencias y practicara la inspección ocular.

¿Porqué se quería esconder la verdad? ¿Mentía el colmenero o la Guardia Civil falseaba los documentos?

Lo cierto es que Gabriel Aquino, bajo juramente, siempre declaró que había subido con dos desconocidos en un lujoso coche negro, relatando de esta forma lo que ocurrió una vez que llegaron al lugar de los hechos:

"Que donde estaba, aquellos señores cogieron un macuto uno al cuello, y el otro una bolsa como de zinc y nos metimos dentro los tres, y cuando llegamos ahí, dije mírelo. Y dijeron "si, tiene razón", y dejaron los trastos, tendieron un plástico, sacaron una bolsa con guantes. A mi me dieron unos guantes de esos que llevan los médicos, y dijeron vamos a ver si damos una vuelta, hasta que venga el juez de Alcira.

Que allí no se podía tocar por la radio, ni nada. Ahí no hay cobertura.

Me dieron unos guantes, y me dijeron a mí y al otro compañero y el también, y empezamos a mirar y ahí al lado de la fosa.

Me puse a mirar y no vi objetos ninguno.

Que yo me fui con el más bajo, nos fuimos hacia la izquierda, alante, a donde está allá para la loma, allí mirando, y él se quedó al lado de la fosa y fue cuando se marchó al mismo lado donde aparecieron las chaquetas.

Que estaríamos a unos 40 metros o por ahí de él.

Que nosotros al otro no le veíamos.

Que lo teníamos a la espalda. Que nos llamó y nos giramos y es cuando este señor, uno más alto, ahí al lado había unos matorrales y dijo "ya se quien está aquí. Ya se quien están aquí. Esta chaqueta es la de Antonia y aquí van tres cinturones". Eso lo dijo un señor de los que venían.

Que el citado con anterioridad al ver los objetos dijo que allí se encontraban las niñas de Alcácer relacionándolo por el reloj allí encontrado que identificó como el de Antonia.

Que lo primero que vieron fue una chaqueta tejana, y unos cinturones.

Que esa chaqueta dijo que pertenecía a Antonia.

Lo único que dijo que pertenecía era la chaqueta, dijo "la chaqueta es la de Antonia y esos cinturones es de cada una de las chicas".

Que si, me dijeron que cada uno de los cinturones pertenecía a una de las niñas.

Que el señor de paisano, él dijo que eso era de las niñas de Alcácer, yo dije no puede ser, y él dijo si que es.

Al principio si me pareció extraño que dijera que pertenecía a las niñas, porque aquello fue ya un sobresalto bastante grande.

Que esa cazadora estaba dentro de un matorral muy grande.

Yo estaba lejos cuando la sacó de ahí dentro, porque el se puso a mirar por alrededor.

Que yo no le vi sacarla de ahí.

Que luego sacó las tres cinturones de ahí.

Que yo no le vi sacar los cinturones, nos llamó y nos los enseñó en la mano cuando ya los había sacado.

Que no vi que saliera nada más.

Que aguardamos a que viniera el juez de Alcira".

Según esta declaración de Aquino, uno de los dos desconocidos que habían subido con él encontró, entre unos matorrales que estaban junto al lugar del hallazgo, una cazadora vaquera que, sin ningún género de dudas, reconoció como la que llevaba Toñi Gómez el día que desapareció. Además, realizó otro descubrimiento: escondidos entre los mismos matorrales el desconocido encontró tres cinturones. Curiosamente, a Gabriel Aquino le habían mandado a buscar, nadie sabe el qué, por otra zona en compañía de la otra persona, cuando aparecieron estos objetos.

Sin embargo, Aquino en persona iba a realizar un hallazgo que, posteriormente, tendría una importancia trascendental en todo este caso:

"Que desde que aparecieron esos objetos, apareció un papel detrás.

Que descubrí unos papelitos hacia la parte de atrás.

Que lo encontramos entre el compañero y yo y lo subimos.

Que lo encontramos entre el compañero de paisano, le dije, "mire aquí hay un pequeño papel", y me había dicho que lo que encontramos lo subiéramos.

Que fui yo quién encontró los papeles.

Encontramos dos o tres pedazos de papel y los subimos arriba, y el señor aquel lo limpió o con un pequeño cepillo y con una lupa lo estuvo leyendo. Enrique Anglés ingresó en la Fe (un hospital de Valencia) el día tal.

Que el papel era de Enrique Anglés que ingresó en la Fe el día tal.

Que el papel lo dejaron allí.

Que miramos por ahí, dimos vueltas. No vimos nada más.

Que eso era ya las dos y pico, cerca de las tres de la tarde.

El papel lo vi yo por primera vez, dije mira aquí hay pedazos de papel, y los cogió.

Que los cogió él los papeles cuando le indique donde estaban.

Esos papeles se encontraban a unos 3, o 4 metros a la parte de detrás en dirección a una bajada que había ahí, que hacía forma de un margen.

Que esos papeles no estaban entre las aliagas que habíamos retirado.

Que estaban ahí secos entre las hojas y eso.

Pude leer que era un parte de la Fe, cuando subieron los pedazos de papel, los unieron, los pusieron uno al lado de otro. Delante de mi, que pude leer lo que ponía en el parte".

Parecía inconcebible que un desconocido hubiera entregado unos guantes al colmenero, para que recogiera cualquier cosa que encontrara en torno a la que ya se suponía que podía ser la tumba de las tres niñas de Alcácer. Y mucho más increíble que Gabriel Aquino encontrara un papel con un nombre junto a la fosa. Pero aparentemente era verdad.

Sin embargo, su consuegro José Sala negaría ante el juez todos estos hechos. Parecía como si alguien le hubiera aleccionado para que olvidara que Gabriel había subido antes que llegara el juez. Esta es parte de su declaración:

"Manifiesta que después de poner en conocimiento de la Guardia Civil lo que habían encontrado, volvieron a subir al lugar de los hechos aproximadamente a las 14 o 15 horas en un Land Rover de la Guardia Civil. Quiere hacer constar que en todo momento el declarante y el señor Aquino estuvieron juntos no separándose para acceder al lugar. Que el señor que iba vestido de particular el cual el declarante no podía identificar llegó a la vez que la Guardia Civil al lugar de los hechos. Que este señor no le dio guantes a él, y no recuerda si se los dio al señor Aquino. Que tampoco recuerda si llevaba algún tipo de maletín, que no vio que portaba dicho maletín. Que la Guardia Civil junto con el declarante y el señor Aquino fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos. Que junto con ellos llegó la persona anteriormente citada que no vestía ningún tipo de uniforme.

Que él en el vehículo de la guardia civil junto con ellos fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos. Que también y en otro vehículo acudió al mismo instante y a la vez que el declarante el juez de instrucción. Que no puede precisar quién encontró ni cómo encontró los cinturones ni la cazadora. Que le consta que se encontró un escrito con el nombre de Enrique Anglés pero desconoce quién lo encontró. Que en todo momento estuvo con el señor Aquino y no vio que éste en ningún momento buscara algún objeto o prenda. Que el señor Aquino nunca le ha manifestado que fuera él el que encontrara el escrito referenciado".

Parecía que había un gran interés en demostrar que los dos colmeneros habían subido juntos en un Land Rover de la Guardia Civil, en compañía del juez.

Cada uno de los colmeneros había declarado una cosa y, evidentemente, solo uno de ellos podía estar diciendo la verdad. Para averiguarlo, el juez que les tomó declaración ordenó un careo entre ambos, es decir, ponerlos frente a frente para comprobar quién estaba mintiendo. Y este fue el resultado:

"Tras ser informados de su obligación de ser veraces y de las penas con que el Código Penal castiga el delito de falso testimonio en causa criminal y leídas las contradicciones advertidas por S.Sª, se concede la palabra a D. Gabriel Aquino el cual en relación a la disconformidad existente en cuanto a las personas que subieron en primer lugar al lugar de los hechos, el vehículo en el que lo hicieron, las personas que le acompañaban y la hora en que ocurrió, éste se mantiene firme en sus manifestaciones. Concedida la palabra a D. José Sala, manifiesta: que cabe la posibilidad de que esté confundido y que el señor Aquino González subiera con anterioridad a que él lo hiciera".

Estaba claro que Gabriel Aquino era quién decía la verdad. Él había subido primero junto a dos desconocidos, le habían dado unos guantes, uno de sus acompañantes encontró una cazadora y tres cinturones y él había descubierto unos papelitos con un nombre.

Pero, según el colmenero Aquino, aún habrían de llegar más personas al lugar antes de que lo hiciera el juez.

" Que esperamos, que subieron ahí un teniente, un capitán y luego el juez de Alcira.

Que subió un teniente y luego detrás un capitán.

Que iban los guardias con los chófers que iban con ellos.

Que habría 3 o 4 guardias.

Que el capitán llevaba un coche y el teniente otro coche.

Que claro llevarían alguna guardia. Allí había 4 o 5 guardias aparte del capitán y el teniente.

Que estaban allí comentando que si eran las chiquillas, y yo dije "no puede ser que sean ellas", y el capitán que es bajete, con 33 años creo que tenía, y dijo, "sí, porque estos cinturones me vienen a mí, y yo tengo el cuerpo bastante pequeño y esos cinturones son de las chiquitas".

Que primero subió el teniente, luego el capitán, no recuerdo ahora, y luego subieron unos, y luego subió otro.

Que el teniente subió sobre las 3 o por ahí.

Que mientras no vino el juez estábamos hablando y mirando de aquí para allá.

Que cuando vino el teniente y el capitán pasó dos horas, hora y media.

Que durante ese tiempo no vimos nada. Estuvimos por ahí aguardando a que subiera el juez de Alcira.

Que hablaban de esto y lo otro, pero nada, esperar a que viniera. Porque aun se bajó uno de los guardias a buscar al juez de Alcira.

Que el papel se quedó allí.

Que se referían a las niñas y a otras cosas también".

Según declaró Gabriel Aquino bajo juramento, mientras él y sus dos misteriosos acompañantes se dedicaban a rebuscar por los alrededores, al cabo de casi dos horas, llegaron hasta el lugar dos vehículos oficiales de la Guardia Civil. Lo hicieron por separado y llevaban uno al Capitán del Cuartel de Sueca, el Capitán Anta, y el otro a un Teniente.

Lo más extraño era que nunca se ha sabido como esos dos vehículos fueron capaces de llegar hasta ese perdido lugar sin ser guiados por nadie. Pero, en su interior únicamente viajaban guardias civiles. ¿Cómo lograron encontrar el sitio los conductores de estos dos vehículos?

Finalmente, la Guardia Civil reconoció oficialmente que eran miembros del Cuerpo los desconocidos que habían subido junto con Gabriel Aquino hasta la fosa. Sin embargo, según consta en el siguiente documento, no habían sido dos sino tres las personas que acompañaron al colmenero. Además, no sólo habían encontrado una chaqueta, tres cinturones y un papel, sino bastantes objetos más, todo ello antes de la llegada del juez:

DILIGENCIA DE INSPECCIÓN OCULAR

En UNIDAD ORGÁNICA POLICÍA JUDICIAL, a las 12,15 horas del día 1 de FEBRERO de 1.993, por los Guardias Civiles, pertenecientes a la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la 311ª Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, D. VICENTE RIVAS NIETO y D. PEDRO CANO NORTES, especialistas en Fotografía y Delineación y Técnica Policial y Dactiloscopia, encontrándose todos Diplomados en Policía Judicial por el Centro de Estudios Judiciales del Ministerio de justicia y el guardia Civil D. RAÚL MARTÍN GONZÁLEZ, por la presente diligencia de Inspección Ocular hacen constar:

Que a las 13,00 horas del día 27 de Enero de 1.993, reciben comunicación interna por medio de la Central Operativa de Servicios, de que se trasladen a la localidad de LLOMBAY (Valencia).

Una vez entrevistados con el Oficial al mando de la Compañía de la Guardia Civil, a la que pertenece el Puesto de Llombay, son informados de que en un monte, han aparecido restos humanos, circunstancia que motiva el desplazamiento al lugar, donde son guiados, por el apicultor que descubrió el cuerpo, comprobando la veracidad del hallazgo, a las 14,15 horas.

Al lugar se accede desde la población de Catadau por un camino de riego asfáltico y recorridos unos 8 a 10 km., continúa el mismo sin asfalto, siendo éste de difícil viabilidad para turismos que carezcan de tracción a las cuatro ruedas, recorridos 5 a 7 km. por el camino se llega a un punto donde el acceso con vehículos no es posible por no haber camino. Continuando unos 70 metros a pie se llega al lugar (foto número 1), donde se observa un reloj de pulsera y huesos. (foto número 2).

EXAMEN DE LAS PROXIMIDADES

Al ser los componentes de Policía Judicial los primeros en llegar al lugar de los hechos, y en espera de la presencia Judicial, se procedió a reconocer las inmediaciones, en busca de indicios, obteniéndose:

NÚMERO UNO DEL PLANO. Lugar donde aparece troceada, entre la maleza, una orden judicial, en la que aparece escrito el nombre ANGLES MARTINEZ EN. y su DOMICILIO C/ Camí Real 101, de la localidad de CATARROJA (Valencia). Pieza de convicción número Y UNO, así como una hoja de URGENCIAS del HOSPITAL LA FE con fecha 4-05-1992, a 1,09 horas y a nombre de ANGL MARTINEZ nacido 25-07-66, la cual se adjunta como pieza de convicción número I DOS.

NÚMERO DOS DEL PLANO. Lugar donde aparecen escondido entre la maleza y a unos tres metros de la fosa, donde empieza el desnivel del terreno, la siguiente relación de objetos:

Una funda negra conteniendo prismáticos marca TASCO 8x21 con el número 16622.

Un cinturón de tela beig

Un cinturón de cuero marrón

Un cinturón de cuero negro, con remaches metálicos plateados.

Un guante de tela azul

Un par de calcetines color Burdeos

Un calcetín de sport color blanco.

Una máquina de juego portátil, marca HIGH WAY.

Una caja de plástico blanca conteniendo tiritas.

Una caja con la inscripción ZANTAC, conteniendo comprimidos.

Un frasco de líquido para ahuyentar los insectos AUTAN.

Un bote de espuma moldeadora.

Un bote de laca marca SUDANESA.

Algodón.

Dos sobres unidos de URBAL suspensión.

Folleto de instrucciones de un radio cassette, modelo CONTROLS AND FEATURES de la marca GENERAL ELECTRIC.

Un tubo de crema colorante IMEDIA COLLECTION de la marca L'OREAL.

Una cuchara de plástico blanca rota.

Fotografías números DIEZ, ONCE, DOCE Y TRECE.

NÚMERO TRES DEL PLANO. A unos 15 metros de la fosa y en dirección a la senda que accede al camino, se encuentra una cazadora vaquera de las llamadas lavada a la piedra de la marca LIBERTO BUENOS. Fotografía número CATORCE.

NÚMERO CUATRO DEL PLANO. A unos 20 metros y casi en el centro de la explanada, se encuentra una camiseta tipo sudadera con un dibujo en la parte delantera que representa unas zapatillas y palos de golf. Fotografía número QUINCE.

NÚMERO CINCO DEL PLANO. Casas abandonadas donde se encuentran diversos objetos y que están situadas a unos 300 metros de la fosa, junto al Barranco de la Romana, vertiente Oeste del plano.

NÚMERO SEIS DEL PLANO. Montón de tierra situado a 1,50 metros de la fosa, dirección Este del plano. Fotografía número NUEVE.

NÚMERO SIETE DEL PLANO. Cinta de cassette de Antonio Machín, hallada donde se dejaban los vehículos, distante de la fosa unos 80 metros. Fotografía número DIEZ y ONCE.

NÚMERO OCHO DEL PLANO. Adhesivo del carenado de motocicleta, con la inscripción 600 Super SP localizado en el centro de la explanada, dirección Sur del plano. Pieza de convicción 17 B.

NÚMERO NUEVE DEL PLANO. Lugar donde aparece un adhesivo de motocicleta, con fondo negro y letras blancas con una letra partida, al parecer B y una R, localizado en el plano a unos 20 metros de la fosa dirección Oeste, próximo al camino que conduce a las casas marcadas con el número 5 en el plano. Muestra número 16 B.

Gabriel Aquino siempre ha jurado que únicamente fueron dos las personas que subieron con él. Sin embargo, si nos atenemos al documento anterior oficialmente fueron tres. Tres guardias civiles, que pertenecían al Grupo de Policía Judicial de la Guardia Civil, con sede en el Cuartel de Patraix en la capital valenciana.

Inconcebiblemente, ningún miembro de los cercanos cuarteles de Llombay, Alberique o incluso de Sueca, que cuenta igualmente con Grupo de Policía Judicial (especialistas que suelen ir de paisano), subió hasta La Romana para comprobar que era lo que habían visto Aquino y Sala. ¿Por qué?

Nadie sabe que ocurrió entre las once y media de la mañana, hora en la que los dos colmeneros llegaron al Cuartel de Llombay y contaron lo que habían visto, hasta que a la una de la tarde alguien toma finalmente una determinación. Porque, oficialmente, esa es la hora en la que se avisa a Vicente Ribas Nieto, Raúl Martín González y Pedro Cano Nortes para que se desplacen hasta el Cuartel de Llombay. Estos tres guardias civiles reciben la llamada a través del COS (Central Operativa de Servicios), que viene a ser una especie de Sala del 091 de la Policía versión Guardia Civil, es decir, el lugar donde se reciben todas las llamadas y desde donde se transmite por radio a las diferentes Unidades para que se desplacen a tal o cual lugar.

¿Qué ocurrió durante esa hora y media de espera? ¿Porqué no había ninguna prisa y sin embargo se avisa a tres especialistas de la capital que se encontraban en la otra punta de la provincia, concretamente en Náquera? ¿Porqué tenían que ser concretamente estos tres guardias los que subieran en primer lugar? ¿Sospechaba la Guardia Civil que podía tratarse de las "niñas de Alcácer" pese a que los colmeneros contaron que habían visto un reloj y un puño de hombre?

Sea como fuere, Rivas, Martín y Cano dejaron lo que estaban haciendo en Náquera (enseñar fotografías de sospechosos a los empleados de una sucursal bancaria que había sido atracada días antes) y se dirigieron en un coche camuflado hasta Llombay. Recogieron a Gabriel Aquino en el cuartelillo y subieron hasta el lugar del hallazgo. Una vez allí, mientras esperaban la llegada del juez, se dedicaron a rebuscar por los alrededores de la fosa y todo aquello que encontraban lo iban juntando en un montón. Extrañamente, y pese a que llevaban equipo fotográfico, no hicieron ni una sola fotografía de ningún objeto en el lugar donde se encontró. Ribas, que era el encargado de las fotos, debió decidir que era más fácil colocarlos todos juntos para fotografiarlos.

Además, hubo varios detalles en estos tres guardias que llamaron poderosamente la atención. El primero de ellos es que reconocieran, sin lugar a dudas, el reloj que afloraba de la tierra como perteneciente a una de las niñas, concretamente a Toñi, sin haberlo visto nunca con anterioridad, ya que no aparecía en ninguna de las fotografías que la familia facilitó a la Guardia Civil para ayudar en la búsqueda. Igualmente sorprende que supieran que la cazadora encontrada era también de Toñi, algo que además no era cierto, como poco después se comprobaría. ¿Porqué tenían tan claro que eran las "niñas de Alcácer"? Alguien puede pensar pues porque encontraron también tres cinturones. Pues bien, ninguno de esos cinturones era de ellas. Además, y los especialistas tendrían que saberlo, el día que Miriam, Toñi y Desirée desaparecieron, solo dos de ellas llevaban cinturón.

Igualmente, resultaba bastante difícil de explicar que Gabriel Aquino no se diera cuenta de que además de los cinturones y la cazadora estos tres guardias civiles encontraron 20 objetos más mientras estaban allí arriba con él. Algo que sin duda parece imposible, sobre todo si tenemos en cuenta que en el mismo lugar donde apareció la chaqueta y los cinturones había otros 16 objetos más. Todos juntitos, como si alguien hubiera querido que los encontraran allí.

Y otro extraño detalle más: no había aparecido un papel con un nombre, sino dos. Los dos partidos en pedazos, por lo que era imposible que se hubieran caído, en un descuido, del bolsillo de alguien. Nadie lleva papeles rotos en el bolsillo. Aparentemente, la persona que había enterrado esos restos humanos, había cogido dos papeles en los que aparecían su nombre, apellidos y dirección, los había partido en pedazos -teniendo sumo cuidado en que se leyeran claramente sus datos- y los había tirado junto a la fosa. ¡Increíble!

Pero, lo más sorprendente de todo es que cuando se les mostró a los dos colmeneros las fotografías realizadas por la Guardia Civil de los restos que aparecieron, Aquino y Sala dijeron bajo juramento que eso no era lo que ellos habían visto:

Gabriel Aquino: Preguntado en relación con los restos que vio desde un principio y exhibido que le es la fotografía obrante al folio 315 de las actuaciones manifiesta: que la fotografía no refleja exactamente lo que él pudo apreciar puesto que solo vio el reloj aclarando que le pareció de hombre y como un puño humano semi-enterrado. Que en ningún caso vio el hueso que unido aparece reflejado en la citada fotografía. Que esos huesos yo no lo vi, no. Lo que vi saliendo es así, lo que se veía era mano, no huesos. Pero ese hueso y además todo esto no.

José Sala: Exhibidas que le son las fotografías que aparecen a los folios del 307 hasta el 316 manifiesta: que el hueso que aparece reflejado en la fotografía él no pudo apreciarlo en ese momento y a partir del reloj y después de la muñeca no había ningún hueso ni tipo de resto humano.

¿Cómo podía ser posible que las fotografías no reflejaran lo que habían visto los colmeneros? ¿Manipuló alguien la fosa antes de la llegada del juez?

viernes, enero 22, 2010

ALCACER , LA BUSQUEDA ---- LA ESPAÑA NEGRA

LA BÚSQUEDA


Horas antes de poner la denuncia por la desaparición en el Cuartel de la Guardia Civil, grupos de familiares y vecinos habían comenzado la angustiosa búsqueda de las tres niñas. Sin ningún tipo de orden, motivados por las prisas y los nervios, centenares de personas recorrieron aquel sábado las calles y los alrededores de los pueblos de Alcácer y Picassent, los lugares de donde salieron y a donde iban las tres jovencitas. Parecía una pequeña locura colectiva, en la que únicamente se escuchaban débiles sollozos y potentes gritos que repetían hasta la saciedad los tres nombres: ¡Miriam! ¡Toñi! ¡Desirée!

Fernando García, el padre de Miriam, visiblemente afectado y algo derrumbado, sin duda mermado en su resistencia por el dolor que tenía por su hija desaparecida, por la enfermedad que visiblemente se le apreciaba y porque llevaba toda la noche sin dormir, se iba a erigir desde ese primer día en el portavoz de las familias y el auténtico líder en la búsqueda de las tres chicas. Lo primero que hizo fue conseguir fotos de carnet de las desaparecidas y con la ayuda de varias fotocopiadoras y cientos de voluntarios llenar de carteles Alcácer y sus alrededores. Gracias a ello, el domingo en toda la comarca se sabía que Miriam, Toñi y Desirée habían desaparecido y sus fotografías estaban por todas partes.

Fue un fin de semana caótico. Los nervios, las prisas y, sobre todo, las predicciones de algunos videntes que afirmaban que las niñas estaban retenidas en determinados chalets, motivaron que algunos grupos de búsqueda forzaran puertas y ventanas de chalets y entraran en su interior. Parecía que todo valía con tal de encontrarlas.

Aquella locura colectiva iba a provocar una nueva tragedia. A las tres y diez de la tarde del domingo, 15 de noviembre, Fernando Castilla Vela, un joven de 26 años, que pertenecía a Protección Civil de Torrent, se despedía de su familia con una gran ilusión: "vamos a buscar a las chicas". Se reunió con su compañero, Francisco Conejo Rodríguez, nueve años mayor que él, casado y padre de un hijo de 7 años y una niña de 2, y montados en dos motocicletas todoterreno comenzaron la búsqueda. Les habían asignado los barrancos que rodean Picassent. Cuando comenzó a echarse la noche encima, los dos jóvenes se tomaron un respiro y pararon la motos. Eran las seis y veinte de la tarde y se encontraban en el kilómetro 19,800 de la carretera VP-3065. "Las aparcamos en el margen derecho de la calzada, mientras nos colocábamos los reflectantes. Intentaba acercarme hacia mi compañero. Di tres o cuatro pasos y... no recuerdo más". Horas más tarde, Francisco Conejo despertó en el Hospital Provincial con 14 fracturas en sus piernas. Su compañero, Fernando Castilla había fallecido en el acto como consecuencia de las heridas provocadas por el Nissan Patrol que les había arrollado. Fernando y Francisco se habían convertido en las primera víctimas de Alcácer.

Esta tragedia motivó que a partir de ese momento, las autoridades y las Fuerzas de Seguridad se replantearan las labores de búsqueda.

Porque si de algo hay auténtica constancia es que a las niñas se las buscó hasta la extenuación. Sin embargo, los datos existentes en el sumario son muy pocos y fue necesario que los abogados de las familias los solicitaran al juez 4 años después, para que algunas, muy pocas, de estas investigaciones fueran aportadas por la Guardia Civil y la Policía. La mayoría son llamadas telefónicas de personas que decían verlas en tal o cual lugar, o videntes que conocían su paradero. Sin embargo, muchas de las investigaciones son todavía hoy un auténtico misterio.

Oficialmente, este es el primer documento de la búsqueda de Miriam, Toñi y Desirée

MENSAJE OFICIAL

TENIENTE JEFE LÍNEA GUARDIA CIVIL.- SOLLANA

A

SEÑOR TENIENTE CORONEL PRIMER JEFE 311ª COMANDANCIA GUARDIA CIVIL.- VALENCIA

TEXTO

Como continuación telefonema (despacho telefónico) oficial de Puesto de Picassent del día 14 actual comunicando la falta del domicilio de MIRIAN GARCÍA IBORRA, MARÍA DESEADA HERNÁNDEZ FOLCH y ANTONIA GÓMEZ RODRÍGUEZ, se amplía en sentido que de 12 a 13 horas hoy, se ha reconocido las Urbanizaciones de CAÑADA GUAITA y de 13,30 a 15,30 MORREDONDO, por haber comunicado los familiares de la llamada Miriam, que habían visitado a un vidente y que les había afirmado que se encontraba en un chalet de una de esas Urbanizaciones que tenía varios arcos de obra.

También informaron que un compañero de colegio de la hija llamado OSCAR, que vivía en Catarroja podía saber algo toda vez que aquel les había llamado preguntando por la hija.

Practicadas gestiones se comprobó que el joven en cuestión se llama OSCAR JIMÉNEZ GARCÍA, con domicilio en..., el cual confirmó que eran amigos, y manifestó que en el día de ayer al tener conocimiento por una amiga de lo sucedido, decidió consultar de acuerdo con su padre a una señora "VIDENTE" llamada SUSANA quién les aseguró que las tres jóvenes estaban en un chalet o casa de campo próxima a un muro en la Urbanización de Morredondo.

También informó que últimamente solía salir la citada MIRIAN con un compañero de colegio llamado TONI, conociendo solo él que los padres tenían un chalet en la Urbanización "MASÍA DE PAVÍA", término municipal de Turís, limitando con Montserrat.

A las 17 horas, el que informa se traslada a la localidad de Catarroja con el fin de entrevistarse con el joven llamado OSCAR, citado anteriormente, prestándose voluntario tanto él como su padre, para acompañar a la fuerza y guiarla a los puntos que la vidente les había indicado, ya que ellos también practican dicha técnica.

A las 18 horas, se reconoce la Urbanización de MASÍA PAVÍA, y se practicaron gestiones para la localización del chalet de los padres del joven llamado TONI, dando resultado negativo, finalizando a las 19 horas.

A las 19,30 horas, por haberse tenido conocimiento de que en el límite de Picassent y Torrente, en el término de este último existe una Urbanización llamada también Morredondo, la fuerza se traslada al lugar y procedieron a su reconocimiento, encontrando un chalet de idénticas características y situación a las descritas por la citada vidente, el cual estaba deshabitado, pero al tener las persianas levantadas se pudo ver a través de los cristales todo el interior sin encontrar nada anormal, terminando sobre las 20 horas.

Inmediatamente se pasa nuevamente a la Urbanización MORREDONDO de Picassent, la que se reconoció hasta las 21,30 horas que se retiró el servicio, quedando en reunirse a las 9,30 horas de mañana para iniciar la búsqueda.

Han participado en dichas tareas unos 15 familiares, Alcaldes de Alcácer y Picassent, componentes de Policía Local de ambas localidades, seis Patrullas entre Picassent y Sollana, Grupo de Policía Judicial de Sueca y dos perros de busca y rastreo de la Zona.

En todas las Urbanizaciones reconocidas se soltaron y pasearon los perros entre los chalets, con resultado en todos ellos negativo.

También se ha recibido denuncias y llamadas telefónicas de las personas que seguidamente se relacionan, afirmando haberlas visto en los puntos que se indican: ...

Picassent, 15 de Noviembre de 1.992

Documentos como éste se rellenaban diariamente por la Policía Local de Alcácer y por la Guardia Civil de Picassent, dando cuenta de las llamadas recibidas y los lugares rastreados, pero nunca de las personas investigadas como posibles sospechosas de haberlas secuestrado.

Al día siguiente, 16 de noviembre, "a las 15,55 horas se recibe llamada telefónica en este Acuartelamiento de una joven que no quiso identificarse, manifestando que dos de las chicas desaparecidas, estaban por Montserrat, que se buscara en forma de triángulo entre Buñol, Llombay y Montserrat, que no era una broma y que se encontraban bien pero muy asustadas, que la casa donde están está fuera del pueblo y cerca de un Monumento de Piedra o una Torre o algo parecido, que una de las chicas no se encontraba con ellas, concretamente la de ojos claros, la cual está por la zona de la playa (Saler, Cullera, etc.), repitiendo en varias ocasiones que no se trataba de una broma. (Comunicado al Puesto de Cullera quien practicó gestiones con resultado negativo)."

También ese mismo día a las "22,30 horas se recibe llamada telefónica "ANÓNIMA" en Puesto de Picassent, comunicando se pregunte a una llamada ROSA, en Instituto de Catarroja, la cual tiene conocimiento de que montaron en un vehículo de conocidos, así como que han sido violadas y se encuentran cerca de Picassent, no atreviéndose a ir a casa, las gestiones practicadas no se localiza a la citada ROSA."

Eran los primeros días sin las niñas y la esperanza todavía se dejaba notar con intensidad. A la hora de comer del día 17 de noviembre, el padre de Toñi se presentó en el cuartel de la Guardia Civil de Picassent. Según consta "se persona el padre de la llamada Antonia, el cual comunica el haber recibido una llamada telefónica en la que le habían dicho en tres ocasiones "PAPÁ", esto con voz apagada en la que cree haber reconocido la voz de su hija, cortándose a continuación el teléfono". Nunca sabremos si era Toñi o si la crueldad sin límite de la que está dotado el ser humano había alimentado el morbo de alguien capaz de descolgar un teléfono y maltratar el corazón de un padre desesperado.

Esa misma tarde, "a las 17,40 horas, se dialoga con la madre de Ester Díez Martínez, madre de una amiga de Desirée y Miriam, la cual comunica que estuvieron en su domicilio el viernes hasta las 17,50 horas, que pensaban quedarse a jugar a las cartas pero que decidieron marcharse, quedándose su hija por encontrarse enferma".

La madre de Ester aportaba un nuevo interrogante a la investigación, la hora en la que Miriam, Toñi y Desirée salieron de su casa. Según ella fue a las seis menos diez. Según su hija a las ocho y veinte. Dos horas y media de diferencia entre la declaración de madre e hija es demasiado tiempo. Sin embargo, e inexplicablemente, la Guardia Civil nunca se molestó en comprobar cual de las dos estaba equivocada en un dato tan importante.

Dos días después una nueva hipótesis iba a hacer acto de presencia: "a las 16,00 horas, día 19, se recibe llamada "ANÓNIMA" en Ayuntamiento de Alcácer, de una señora que entregó las fotografías a una vidente que acostumbra a consultar llamada CARMEN COLLADO... la cual comunica que las tienen retenidas en Alcántara, más concretamente en el Puente de Alcántara (Cáceres), que posteriormente las pasarán a Portugal y Africa, para trata de blancas, que subieron en un coche con unos amigos, que el contacto con los traficantes es un profesor del Instituto La Florida donde estudia Miriam".

Se supone que se investigaría al respecto, aunque en el sumario no hay constancia de ello. La hipótesis podía parecer descabellada pero la presencia de un profesor podría dar respuesta al mayor interrogante que entonces se planteaban los padres y los investigadores: ¿Había alguien conocido en el coche, que les diera la suficiente confianza a las niñas, como para subirse cuando les faltaban menos de 800 metros para llegar a la discoteca? Un profesor es de confianza.

Muy pronto la desaparición comenzó a calar en la opinión pública de una forma muy profunda e inusual, dada la cobertura que las cadenas de televisión daban al tema, sobre todo los programas "¿Quién sabe dónde?", que dirigía Paco Lobatón en la Primera Cadena, y "De tú a tú", el magazine de Antena 3 que presentaba Nieves Herrero. Miriam, Toñi y Desirée se estaban convirtiendo en las hijas de todos los españoles, mientras iban consolidándose dos hipótesis: por un lado la "tesis oficial" que mantenía que las niñas se habían fugado voluntariamente, mientras que los familiares de las pequeñas sabían que habían sido secuestradas y que estarían retenidas contra su voluntad. Fernando García llegaba aún más allá, afirmando que probablemente podría tratarse de una red de trata de blancas.

Al cumplirse una semana de la desaparición y por primera vez de forma oficial la Guardia Civil investigó a dos personas como presuntos autores del rapto de las niñas: "a las 10,00 horas, día 20, por haberse presentado en el Puesto de Picassent dos videntes y describir un chalet tanto el edificio como su entorno exactamente como es en realidad y afirmar que las jóvenes Miriam, Antonia y Desirée, montaron en un coche ocupado por dos personas y describir los rasgos morfológicos de uno de los ocupantes de dicho vehículo al haber sido visto un individuo que coincide con las características, merodear por las inmediaciones, y ser desconocido el propietario en esta localidad, se solicita de la Comandancia el envío de los perros de rastreo, pasando a las 10,45 horas a rastrear la zona de chalets y casetas sita en Barrio Omet de Picassent, finalizando a las 14,00 horas. El individuo sospechoso es un delincuente habitual con numerosos hechos delictivos".

Nunca se ha sabido quiénes eran estos dos sospechosos, pero la Guardia Civil tenía sus fichas muy a mano porque a las

"16,00 horas, por Equipo de Policía Judicial, se vuelve a realizar gestiones con fotografías de dos sospechosos en todos los comercios desde la Gasolinera Marí hasta la Discoteca Coolor".

Se supone que nadie los reconocería porque nunca más se vuelve a mencionar a estos dos delincuentes en las investigaciones.

La desaparición de las tres niñas había provocado desde el principio un gran seguimiento por parte de los medios de comunicación, fundamentalmente la televisión, y cada vez que se emitía un programa, el número de llamadas telefónicas de personas que decían haber visto o saber dónde se encontraban Miriam, Toñi y Desirée aumentaban de forma considerable, aunque la mayoría no tenían el menor viso de realidad, como por ejemplo ésta recibida el 21 de noviembre de ese año de 1992 ,

"a las 22,45 horas, de MANUEL RAFAEL ABAD JIMÉNEZ, el cual manifiesta ser un VIDENTE, y que acaba de ver el programa de INFORME SEMANAL sobre las chicas de Alcácer, diciendo que no buscáramos más, ya que no estaban aquí, que se encontraban en otro mundo, que se las habían llevado y que no las íbamos a encontrar, que cree que ya no volverán a bajar".

También ese mismo día especialistas de la Guardia Civil comprobaron la posibilidad de que la Sra. Badal, el único testigo del posible secuestro de las niñas, hubiera podido ver la escena desde la ventana de su casa y emitieron el siguiente Informe:

JUAN URIARTE EGUREN y TOMÁS RAMÓN MARQUINA, Cabo 1º y Guardia 2º, respectivamente, de la Guardia Civil, pertenecientes a las Unidades consignadas en principio, por el presente INFORME hacen constar:

I.- ASUNTO

El día 21 de Noviembre de 1.992, se personó en el Cuartel de la Guardia Civil de la localidad de Picassent (Valencia), a las 20,15 horas, Dª DOLORES BADAL SORIA, de 63 años de edad, casada, ama de casa, hija de Celestino y de Antonia, natural y vecina de esta localidad de Picassent (Valencia), con domicilio en la calle Padre Guaita número 1, 2º puerta 5, manifestando ante el Comandante de Puesto de la guardia Civil de Picassent, que serían sobre las 20,00 horas del día 13 de Noviembre de 1.992 (VIERNES), cuando se hallaba en su domicilio, vio a tres jóvenes haciendo Auto-Stop, y que cree se podría tratar de las tres chicas desaparecidas, por lo que acto seguido se traslada el Equipo de Opolicía Judicial al domicilio de la citada DOLORES BADAL SORIA, para efectuar el correspondiente INFORME y CROQUIS de la zona, dando como resultado lo siguiente:

DATOS OBTENIDOS: Para la realización del presente informe se recopilaron los siguientes datos:

-De 20,00 a 20,30 horas del día 13 de Noviembre de 1.992, la citada señora se encontraba con la ventana abierta mirando hacia la esquina donde al parecer se hallaban las chiquillas haciendo Auto-Stop, situada con medio cuerpo fuera de la ventana, por lo que pudo apreciar todos los detalles.

-La ventana se halla a una altura de la acera de 9 a 10 metros aproximados, y a una distancia de la esquina donde se encontraban las tres niñas y donde paró el vehículo de 10 a 12 metros aproximados.

-Frente a la ventana de la vivienda de la señora DOLORES, existe una farola empotrada en la pared, a una altura del suelo de unos 8 metros y a una distancia de su esquina de 3 metros, con luz potente y clara.

-En la acera de la parte izquierda de la carretera VP-3065 según dirección a Venta Cabrera, existe otra farola, que se encuentra a una distancia de donde dice la señora DOLORES se encontraban las chiquillas, de unos 6 metros de distancia, con luz fuerte y clara.

-El vehículo de color blanco descrito por la señora y según manifiesta la misma se paró a la derecha saliéndose de la calzada, según el sentido de su marcha para recoger a las niñas, quedando con la parte delantera a la altura misma de la esquina, al no poder subirse en la acera por encontrarse en la misma un contenedor de recogida de basura, y de esa forma permitir el paso a los vehículos que circulaban detrás, y que pudo observar en ese momento que en el interior del mismo iban cuatro personas (hombres), y que su sorpresa fue que al ser un vehículo tan pequeño, pudieran ir siete personas, al subir en el mismo las tres niñas, que pudo apreciar que la última en subir era la que vestía de negro.

-El tiempo que permanecieron las niñas en el citado lugar, calcula que sería de cuatro a cinco minutos.

-Que posteriormente a todo lo relatado, el vehículo continuó la marcha en dirección hacia Venta Cabrera, y que su inicio fue normal, arrancando a velocidad moderada.

-De todos estos datos obtenidos por la manifestante Sra. DOLORES, se ha comprobado de la siguiente forma:

-Se ha colocado un vehículo en la posición en que la señora dice que lo vio, cuando recogieron a las niñas, subiendo dos componentes de la Guardia Civil en primer lugar en los asientos delanteros (Conductor y Ocupante), y acto seguido en los asientos traseros, siendo observados desde la ventana y en la posición en que se encontraba la señora, por un componente del Equipo de Policía Judicial, apreciando perfectamente el cuerpo del conductor, ocupantes delantero y trasero derechos y observando la parte del cuerpo del ocupante posterior izquierdo desde su cintura a rodillas y manos.

-En base a los datos aportados y pruebas realizadas, se cree que la manifestante pudo apreciar perfectamente que el vehículo iba ocupado por cuatro individuos.

-Y no teniendo nada más que hacer constar, se da por terminado el presente INFORME, que consta de dos folios útiles, escritos por una sola cara a dos espacios, que es firmada por los componentes de este Equipo de Policía Judicial, siendo las 13,30 horas del día, mes y año al principio consignado.

Pero no todas las personas que llamaban al Ayuntamiento de Alcácer, donde Fernando García había instalado una auténtica oficina de búsqueda con numerosos voluntarios atendiendo el teléfono, era para facilitar datos esperanzadores. Muchas llamadas presagiaban un destino fatal. Otras veces no lo hacían por teléfono sino que se presentaban directamente en el Ayuntamiento o en el Cuartel de la Guardia Civil de Picassent, donde el 24 de noviembre, a las

"20,00 horas, se presenta vidente MARÍA ANTONIA LLÁCER MUÑIZ, comunicando que las menores desaparecidas, se encuentran semienterradas entre la maleza, en la zona noroeste extramuros Picassent, en un radio de acción de un kilómetro y medio".

Ese mismo día, de madrugada, "a las 02,15 horas, día 24, se persona en Ayuntamiento de Alcácer VICENTE MAURI MAURICIO, vecino de Alcácer, comunicando que una vidente de Valencia llamada Carmen, le dice que las desaparecidas de Alcácer, se encuentran en unos chalets, entre Alcobendas y Moraleja, encontrándose una sucursal de Continente, expresamente chalets construidos por el padre de Ana Obregón, hay una bajada próxima al chalet, que se encuentran hotelitos de lujo, el que las tiene retenidas es moreno, pelo rizado y bajo, haciendo éstas auto-stop, y subiendo al vehículo motivo divertirse. Puestos en contacto con la 112ª Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, donde una vez tomada nota por el Equipo de Policía Judicial, se hacen cargo de las gestiones".

El día 25 de Noviembre, la Guardia Civil pone por escrito dos hechos sucedidos días atrás. El primero dice: "23,00 horas, día 18, se recibe llamada telefónica "ANÓNIMA" en Ayuntamiento de Alcácer, de una mujer que dice ser vidente, comunicando que en la carretera de Venta Cabrera a Torrente, en una Urbanización muy pequeña a la derecha existe un chalet de piedra de roca, con el camino muy malo para vehículos, que el lunes por la tarde sacaron a las tres chicas, volviendo a la tarde al mismo lugar, estando una de ellas en periodo de la regla".

Este último detalle, que nadie conocía, debió haber llamado la atención de los investigadores, sin embargo no fue así.

El segundo de estos acontecimientos ocurridos con anterioridad fue éste: "12,00 horas, día 19, se persona en el Ayuntamiento de Alcácer LOLA GIL ROMAGUERA, vecina de Alcácer, que una vidente amiga suya le llamó comunicándole que las tenían en una caseta y posteriormente las trasladaron a la localidad de Picassent, encontrándose en una calle larga y estrecha que hace pendiente, en la misma existe una casa vieja que dispone de un sótano, que las tienen en éste, estando bien y vivas, pero drogadas, una de ellas tiene intención de escapar, no sabiendo el número de personas que las tienen raptadas y que no han salido de ese lugar desde que las movieron de la caseta, teniendo intención de moverlas esta madrugada entre la 01,00 y las 05,00 horas. Por la Guardia Civil y Policía Local, se realizan gestiones para la localización de la citada casa y su posterior registro, no habiéndose podido localizar ninguna casa de estas características".

Los videntes de toda España parecía que trabajaban a destajo, al menos por el número de llamadas y comparecencias de éstos. Todos afirmaban saber donde se encontraban Miriam, Toñi y Desirée, y algunos parece que se acercaron mucho a la versión oficial, como este mensaje recibido el 26 de noviembre

"a las 2,25 horas se recibe llamada telefónica a través de la Centralita Comandancia de la que solo se identifica como ANA manifestando ser una vidente, que había entrado en trance y una de las chicas desaparecidas, le comunicaba que estaban vivas, que se encontraban en una cabaña en el monte especie de refugio forestal, con pinos alrededor y una montaña alta detrás, el camino de llegada es de tierra. Que las tenían encerradas en la parte alta. Que las habían cogido cuando hacían auto-stop dos individuos vestidos de negro y cazadoras negras con cremallera, los que les amenazaron con cuchillos obligándolas a montar en un coche. Los individuos son de 25 a 30 años de edad, uno delgado. Que no sabe dónde puede estar situada la citada cabaña".

O esta otra que llamó dos días después. "13,05 horas hoy, se recibió llamada telefónica con voz de mujer, la cual dice llamar desde Córdoba, participando que es curandera, pero algunas veces tiene visiones, y en el caso de las tres muchachas desaparecidas de Alcácer, observa en su visión a dos individuos jóvenes, uno de unos 26 años de edad, con domicilio en Alcácer, cara redonda y ancha, así como una expresión en ella, de estar desequilibrado, estatura normal y corpulento. La familia de este joven, al parecer tiene fama de ser un poco problemática, debido posiblemente a desequilibrios mentales o similares en gran parte de ellos.

El otro individuo es más joven, ato, desgarbado, con cara y cabeza alargada, cuello largo y boca posiblemente saliente. Este es más acorbadado que el primero.

Estos dos individuos han participado en la búsqueda de las tres jóvenes, junto con la gente más mayor de la localidad que participaron.

El segundo individuo, según manifiesta la vidente, puede que se trate de un joven, que en la filmación realizada y transmitida por televisión, aparece en la búsqueda, y dijo unas palabras no identificadas cuando se acercó a una ventana, algo así como "Aquí no hay nadie".

Esta vidente, solo observa a Miriam García, la cual se encuentra en una habitación de muy pequeñas dimensiones, la cual tiene una pared de madera y bastante estropeada, así como una posible habitación o cuarto trastero donde posiblemente hay guardadas herramientas.

Observa también una caja de cartón grande y teme que puedan ser quemadas, no viendo en ningún momento a las otras dos jóvenes.

Dicha vidente, repetidas veces hace mención al joven con aspecto desequilibrado, así como a la familia de éste. Manifiesta que estos dos individuos tienen conocimiento del paradero de ellas".

Pero no siempre los mensajes llegaban a través del teléfono o en persona. Las cartas eran también habituales y se recibían en cualquier lugar. Algunas facilitaban datos que posteriormente se comprobó que no andaban tan desencaminadas. Como ésta recibida el 28 de noviembre.

"Personados el Alcalde y Concejala del Ayuntamiento de Picassent, comunican el haber recibido una carta, así como que se investigue sobre el sábado anterior a la desaparición de las menores, que al parecer fueron desalojadas de la discoteca Coolor. Leída la carta, la misma es de una Vidente, diciendo que subieron en un coche color claro o blanco, que viajaban 2 individuos, uno alto y rubio, que los conocían, siguiendo por un camino próximo a la discoteca, en zona que tiene el nombre que comienza por P., existiendo en el mismo una tienda, comercio o algo parecido, por las cercanías hay una especie de senda donde hay algo que tiene una A o cosa cuyo nombre empiece por esa letra, que fueron llevadas a una casa abandonada pintada de blanco, entre unos pinos y las entregaron a otros individuos, diciendo igualmente que ve a dos niñas, la tercera dice verla enterrada a poca profundidad y fácil de encontrar, captando igualmente a dos hombres. Efectuadas gestiones por el Equipo de Policía Judicial de Sueca, en dicha discoteca, se desmiente la noticia por parte del encargado y amigas de las desaparecidas, confirmando las amigas que Desirée, desapareció por tiempo de una hora, si bien desconocen con la persona que se fue".

Habían pasado quince días desde la desaparición y Fernando García, el padre de Miriam, un hombre dispuesto a bajar al mismísimo Infierno con tal de encontrar a su hija, se había convertido ya en un personaje incómodo para nuestras Autoridades y es que contaba para ello con dos grandes "defectos": hablaba siempre muy claro y sabía lo que quería. Por ésto, los políticos del pueblo de las tres niñas temblaban cada vez que conocían un nuevo movimiento su yo y no dudaban un segundo en "perder el culo" corriendo para ir a "chivárselo" a la Guardia Civil, como lo demuestra un curioso documento confeccionado el mismo 28 de noviembre:

" A las14,30 horas, personada en Puesto de Picassent el Alcalde y Concejala de Alcácer comunican el tener concertada entrevista con el Sr. Ministro del Interior para el día 2 de Diciembre próximo, diciendo que el portavoz de las familias de las niñas quiere preguntar al mismo si se han registrado los barcos que se encuentran atracados en los diferentes puertos de la costa mediterránea. Se confecciona radio y se remite a la Central C.O.S., comunicando se pase aviso a la Unidad Orgánica de Policía Judicial".

Y es que, desgraciadamente, los investigadores siempre iban a remolque de Fernando García, un padre que le sacaba a los días muchas más horas de 24 y cuyo coraje no había hecho sino empezar a demostrarse.

También ese mismo día 28, "se recibe llamada en Puesto de Picassent, "ANÓNIMA", al parecer de persona joven y hablando en tono muy bajo, diciendo en dos ocasiones "ÚLTIMA OFERTA 20.000.000 DE PESETAS, ÚLTIMA OFERTA", a continuación dijo que a Desirée ya le falta un dedo, colgando el teléfono a continuación".

Iba a ser una de las múltiples llamadas malintencionadas que se iban a recibir.

Al acabar el mes de noviembre se había buscado hasta por los lugares más inimaginables con resultado desgraciadamente negativo. Por ello, el día 30 finalizaron oficialmente los rastreos. A partir de entonces, las patrullas de la Guardia Civil únicamente saldrían a comprobar las pistas que se les facilitaran.

El primer día de diciembre hicieron su aparición las famosas furgonetas blancas, que tanto darían posteriormente que hablar.

"21,30 horas, se recibe llamada del Concejal José María Tomás Belcri, del Ayuntamiento de Picassent, comunicando que a las 21,05 horas, recibió llamada "ANÓNIMA" en Ayuntamiento, voz de hombre, diciendo que las 3 chicas desaparecidas se encuentran en una furgoneta marca Renault, de color blanco, matrícula V-8274-L y 2ª letra de serie S o V, en la zona de la Albufera, en una hondonada, en la misma llamada dice que en el día de hoy han sido vistas en Villamarchante en turismo 131, matrícula NA-8779-L, que volverá a llamar".

Al día siguiente, las furgonetas iban a volver a aparecer: "11,30 horas día 02, se persona en Puesto de Picassent, D. LUIS PLAZA ALACREU, vecino de Valencia, comunicando que el día 15 del pasado mes, observó en Gasolinera Jaime I, sita en Carretera N-III, término de Mislata, a las tres menores en furgoneta al parecer Nissan Vanette, color blanca, matrícula V- desconociendo numeración y primera letra de serie -C, con un rótulo color azul en el que al final se leía Benifayó. Efectuadas gestiones con el Puesto de Benifayó, comunican que pudiera tratarse de la Nissan Vanette, matrícula V-2496-CT, propiedad de RAMÓN POLO ARBONA, el cual corresponde al Gerente de la Discoteca Coolor. Se participa al Puesto de Benifayó para comprobación del vehículo, siendo efectuadas gestiones por un Equipo de Policía Judicial de la Comandancia, el cual comunica que dicho vehículo se encuentra a nombre de Ramón Polo Esteve, padre del mencionado, habiendo sido vendido el vehículo con fecha 30 de Octubre de 1.992 a la casa Nissan Vanette de Alzira, teléfono 241.04.04, por lo que se continúan las gestiones.

El tiempo seguía corriendo y, desgraciadamente, todas las pistas conducían a callejones sin salida. Sin embargo, los padres de la niñas, con Fernando García a la cabeza, no dejaban de moverse. El día 2 se trasladaron todos a Madrid para entrevistarse con el ministro del Interior, José Luis Corcuera. La reunión sirvió para que el ministro se comprometiera a reforzar los efectivos policiales en la búsqueda, ya que según aseguró el Sr. Corcuera "después de los padres el más interesado en el caso eran él y las Fuerzas de Seguridad del Estado".

También la picaresca hizo su aparición Alcácer. Muchas fueron las personas que se acercaron a los padres pidiendo dinero a cambio de información sobre el paradero de las niñas. Otros intentaron aprovechar la desgracia de las familias para sus venganzas personales, como una persona anónima que llamó desde Granada. Decía que tenían retenidas a las niñas en un club, donde las obligaban a prostituirse y daba las señas del local. Todo para que la Policía entrara a saco y cerrara el local.

Incluso alguno intentó desembarazarse de la competencia, como una pareja que se presentó en Alcácer para decirle a Fernando García: "Su hija y las otras niñas están retenidas por unos tipos muy peligrosos que suelen ir a una determinada discoteca con ellas los fines de semana. Prepare usted a la Guardia Civil, lléguese este fin de semana al lugar y recuperará a su hija". Con esta denuncia lo que pretendían es que la redada hiciera cundir el pánico entre la clientela y la gente se fuera a otra discoteca cercana que era propiedad de la pareja.

Pero hubo un personaje que superó a todos en crueldad. Se trataba de un demente llamado Oscar que se dedicaba a telefonear a distintos programas de radio y televisión. Este hombre se autodenominaba líder de un grupo de videntes y pedía que se fuera a una determinada tienda de Valencia porque allí se encontraban las niñas. Dos de ellas estaban muertas y congeladas para quitarles órganos y la otra estaba viva pero ciega porque le habían sacado los ojos para transplantárselos a otra persona.

Este rumor se dio en Valencia y corrió como la pólvora al contarse que una chica fue a comprarse una prenda de ropa a esa tienda y, como tardaba en salir del probador, entró su amiga a por ella y vio que la tenían dormida en una camilla y con la cabeza rapada a punto de llevársela en una furgoneta. Hasta el tráfico de órganos aparecía en el entramado que se estaba creando en torno al que ya era conocido como "caso Alcácer".

El 3 de diciembre, una vez más, alguien vuelve a emitir un mensaje desolador:

"11,00 horas día 03, se recibe llamada en Ayuntamiento de Alcácer, de una VIDENTE, comunicando que las tres niñas están muertas, una de ellas enterrada en un campo de naranjos de ALBAIDA, las otras dos enterradas en campos de REQUENA, que desde el tercer día estaban muertas y violadas".

Resulta curioso pero fueron muchos los mensajes recibidos que mantenían que dos de las niñas estaban en un lugar y la tercera en otro, tanto los que las veían con vida como los que manifestaban que estaban ya enterradas.

El viernes, día 4, "17,50 horas, se tiene conocimiento de la salida de un autobús, así como vehículos particulares, de la localidad de Alcácer hasta Granada, ocupados por familiares y amigos de las tres niñas desaparecidas en Alcácer, saliendo un autobús de la empresa Bialco S.A., a las 19,00 horas de la Avda. Juan XXIII de Alcácer, con dirección a Granada, Sierra Nevada, Estación Prado Llano y Urbanización Sol y Nieve, durando el viaje hasta el domingo por la tarde. Siendo el encargado de la salida D. JOSÉ MANUEL ALCAINA, Teniente Alcalde de la localidad de Alcácer, acudiendo a dicha reunión unas 70 personas".

La iniciativa había sido del programa televisivo "Quién sabe dónde", en el que se habían recibido numerosas llamadas de personas que afirmaban haber visto a las niñas en la zona de bares de la capital granadina, y pensaron que la mejor forma de comprobarlo era recorrer durante el fin de semana toda esa zona con el fin de encontrarlas, por lo que hicieron un llamamiento a los vecinos de Alcácer para que acudieran en autocar hasta allí. Desgraciadamente, después de un viaje infernal por las condiciones climatológicas, y de dos noches pateando las calles granadinas nadie pudo hallar el menor rastro de Miriam, Toñi y Desirée.

También el 4 de diciembre: "Se recibe llamada telefónica en este Servicio desde Roquetas de mar del Teniente de la Guardia Civil de dicha localidad, que dice lo siguiente:

Que fue requerido por una vidente que reside en Roquetas, de nacionalidad francesa para darle unos datos sobre las chicas de Alcácer, que lo que ella dice es lo siguiente: que desde que vio las fotografías en TV está más concentrada en el tema, que la que está en medio de las tres, ESTÁ MUERTA (MIRIAM), las otras dos viven pero que les queda poco tiempo, que se fueron desde una discoteca en una furgoneta de color blanco o gris, que ponía unas palabras como ANSIA o algo similar que solo iba un chico, moreno no muy alto con el pelo brillante como de gomina, con barba, que tiene algo en un diente (roto, picado o negro), que se le ve que puede sufrir trastornos mentales, que se pueden encontrar en una finca, o casa aislada planta baja con rejas de hierro lisas, que el acceso es entre cañas o maderas, después deletreó un nombre de un posible pueblo de Valencia, que es lo siguiente: ANTXLLA, que han estado mirando en la lista de municipios de Valencia y hay un pueblo que se parece ANTELLA, vuelve a decir que les queda poco tiempo que van a morir. Dicha comunicación fue mantenida con el Capitán del SICG".

Y es que había personas que veían a las niñas por prácticamente todas las zonas de España. Por poner un ejemplo, el día 5 de diciembre, la Policía Local de El Puerto de Santa María, en Cádiz, montó un dispositivo especial cortando las principales calles de la ciudad, porque se recibió una llamada dando cuenta que las tres chicas viajaban en esa dirección en un coche marca Opel Kadett. Desgraciadamente, fue una falsa alarma.

El Día de la Constitución, 6 de diciembre, hicieron su aparición en Alcácer los primeros hombres de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, la UCO. Un grupo de especialistas de la Benemérita enviados desde Madrid para dedicarse en cuerpo y alma a buscar a las tres niñas. Desde ese día un grupo de 8 personas se iba a dedicar en exclusiva a esta investigación. 4 miembros de la UCO y 4 guardias civiles de Valencia, en lo que se llamaría "el grupo mixto". Oficialmente, con esa iniciativa se pretendía "empezar de cero la investigación, para evitar así los "vicios" o ideas fijas que pudiera haber adquirido el grupo que llevaba el caso desde el principio". Además el trabajo de este grupo no se iba a ceñir exclusivamente a Valencia, sino que, al tratarse de agentes del Grupo Central, ampliarían las gestiones a todo el territorio nacional. La entrevista que Fernando García había mantenido con el ministro del Interior, Sr. Corcuera, en la que le pidió que se enviaran más hombres para investigar, había dado sus frutos.

Y, porque todas las ayudas eran pocas, ese mismo día "a las 18,50 horas, se tiene conocimiento en este Servicio, de que a las 19,00 horas de hoy, acudirá a la Parroquia San Martín Obispo de la localidad de Alcácer, el Sr. Arzobispo de Valencia, motivo efectuar plegarias para la aparición de las menores".

El tiempo pasaba y, curiosamente, el olvido en el que suelen caer la mayor parte de las desapariciones, no se produjo en el caso de "las niñas de Alcácer". Fernando García se había propuesto mantener viva la llama y demostró tener la imaginación y capacidad de trabajo suficiente para ello. Cuando no estaba en un programa de televisión, su voz se escuchaba en la radio o su fotografía con la de las niñas aparecía en cualquier periódico o revista.

Sin embargo, la presión que los medios informativos estaban ejerciendo sobre las fuerzas de seguridad no daba ningún fruto. Los miembros de la UCO, la brigada especial enviada por el Ministerio del Interior apenas si se había movido del pueblo. Todos pedían resultados a los investigadores, pero éstos no sabían nada.

Además, durante las dos semanas siguientes el número de llamadas que se recibían aportando datos acerca del paradero de las niñas fueron cada vez menos y más desesperanzadoras, como la recibida el 19 de diciembre:

"13,00 horas, hoy se recibe llamada telefónica del Subteniente Jefe Accidental de la Línea, que sobre las gestiones realizadas por una llamada telefónica de la madre de Mª Deseada, efectuada en el día de ayer, sobre las 17,30 horas, en la que comunicaba haber recibido llamada anónima de una vidente, diciendo que las menores se encuentran retenidas por unos individuos, entre el término municipal de Tous y la zona conocida por la Garrofera y donde existen unos barrancos profundos, las gestiones han dado resultado negativo".

Al día siguiente, 20 de diciembre, ocurrió un extraño suceso: "Sobre las 23,00 horas día 20 actual, se recibe llamada telefónica del Ayuntamiento de Alcácer, del agente local JAIME, que por información de un vigilante de la discoteca denominada "COOLOR", llamado D. GREGORIO GONZÁLEZ MORENO, vecino de Picassent, tiene conocimiento de que tres chicas jóvenes, de las cuáles se desconoce sus nombres y dirección, así como la localidad de residencia, cuando éstas se trasladaban con dirección a Alcácer, concretamente por la rotonda del polígono de Picassent, dos individuos, desconociendo descripción de los mismos, han intentado introducirlas en el vehículo marca SEAT-131, azul, matrícula de V..., en un principio invitándoles a subir y posteriormente obligándolas, en contra de su voluntad, desistiendo en su actuación al observar la presencia de una furgoneta, conducida por el citado Gregorio y otros acompañantes, dándose a la fuga el susodicho SEAT-131.

Pasada la matrícula a la Central C.O.S. de esta Comandancia, a que nos facilita datos del propietario del vehículo, siendo éste JOSÉ MARÍA..., vecino de Picassent, el cual al serle preguntado por componentes de este Puesto, ha manifestado que entre las 21,00 a 0,00 horas se ha trasladado con dicho vehículo a un Club, sito en el Romaní, denominado "ROMANI", acompañado por un vecino suyo llamado ROBERTO... Se continúan gestiones para localizar el domicilio y residencia de las menores mencionadas, para aportar datos sobre los hechos ocurridos, así como identidad Vigilante que observó los hechos ya que hasta el momento, no ha sido presentada denuncia de los mismos".

Inexplicablemente no existe ningún documento más acerca de este incidente. ¿Qué pasó en realidad? ¿Alguien se estaba dedicando a secuestrar jovencitas?

Las investigaciones habían llegado a un auténtico punto muerto. Unicamente los videntes aportaban algún dato.

"A las 23,30 horas del día 22 de diciembre, se recibió llamada anónima en el Puesto de Picassent, de voz de mujer, la que dijo ser Vidente, con la finalidad de que los padres de las menores se pusieran en contacto con ella.

Que las niñas desaparecidas en Alcácer, fueron recogidas por dos individuos y una mujer, uno de ellos de 26 a 27 años y el otro de 30 a 37 años. Que el día de la desaparición no fueron vistas por nadie.

Que las niñas a los pocos días de su desaparición fueron asesinadas y que en fechas próximas serán encontradas semienterradas por parte del Cuerpo Nacional de Policía o bien por la Guardia Civil.

Que la llamada ANTONIA aparecerá sola y DESIREE y MIRIAM juntas.

Practicadas gestiones por el Suboficial que suscribe, se ha podido saber de que el teléfono corresponde al abonado MANUEL..., vecino de Cádiz.

Efectuada llamada a dicho número de teléfono, se puso al mismo una señora que dijo ser la Vidente, que el día anterior había efectuado la llamada telefónica al Puesto de Picassent, la que al serle preguntado por los hechos que nos ocupan, dijo, que por lo que ella veía, las niñas habían sido recogidas por dos individuos, ambos delincuentes habituales, los cuáles no hace mucho tiempo han salido de la cárcel, en libertad definitiva, que en la misma cumplían condena por robos o droga, pero no por VIOLACIÓN, que uno de ellos se halla separado de la mujer y tienen dos hijas. Hay implicada una mujer.

Que estos individuos no son conocidos de la familia de las niñas ni por ellas.

Que las niñas se encuentran enterradas en una zona donde existen muchos árboles y que costará trabajo encontrarlas, distante de su pueblo natal a unos 100 kms.

Que estos individuos el día de autos recogieron a las menores con un turismo blanco, viejo, desconociendo marca o modelo, que el coche no es muy grande, que su longitud puede ser similar a la de un Ford Fiesta.

Que el día que las recogieron éstos iban de paso.

Que la zona donde se encuentran enterradas corresponde al pueblo de donde son naturales ambos individuos.

Que ambos individuos no son de raza gitana.

Que en el diálogo mantenido con esta señora, dijo si en las proximidades de Alcácer existía alguna plana, a lo que se le respondió que si y además se encontraba repoblada de pinos en sus inmediaciones, a lo que respondió que posiblemente fuera éste el lugar pero que no estaba muy segura".

El día de Nochebuena el presidente del Gobierno, Felipe González desayunó en el palacio de La Moncloa con los padres y madres de las tres niñas. Una entrevista realizada a petición del propio presidente, quién quiso compartir unos momentos con tres familias que iban a pasar las más tristes Navidades de sus vidas. Fernando García comentó que "la reunión con Felipe González ha sido para todos los padres muy satisfactoria, mas aún cuando nos dijo que los trabajos de búsqueda van a continuar hasta que se encuentre a las tres pequeñas y que él a diario recibe informes del propio ministro del Interior para saber como van las investigaciones. También nos ha dado un teléfono para que siempre ue necesitemos cualquier cosa o tengamos cualquier idea le llamemos y si está en su mano se hará".

El consuelo que intentó transmitirles el presidente del Gobierno, no impidió que la más honda de las amarguras se posara como una espesísima niebla sobre la vida de las familias de Miriam, Toñi y Desirée, durante unas fiestas llenas de lágrimas y fría soledad.

Además, los investigadores apenas se movían. Más de una vez Fernando García los sorprendió jugando a los marcianitos con el ordenador. Los pocos que aún conservaban la increíble esperanza de que las niñas se hubieran fugado voluntariamente y que esperaban que las Navidades les hicieran regresar a sus hogares, comprendieron su error según pasaban los días.

Hasta los videntes y los profesionales del péndulo y el tarot empezaban a quedarse sin "iluminación".

El día 27 de diciembre de 1992, 45 días después de la desaparición de las niñas, por primera vez la soledad y falta de noticias se traduce en un informe de la Guardia Civil:

"Como continuación mi telefonema, fecha ayer, comunicando las gestiones practicadas para la localización de las menores ANTONIA, MIRIAM y MARÍA DESEADA, en el día de hoy no se ha recibido llamada telefónica alguna que tuviera relación con las mismas".

Nadie sabía nada... Pero, ¿cómo era posible que se pudieran perder tres niñas sin que nadie supiera nada?

Fernando García estaba cada vez más convencido de que las pequeñas habían sido sacadas a la fuerza del país y decidió ampliar la búsqueda internacionalmente. Para ello editó carteles en seis idiomas con las fotografías de las niñas y con la ayuda de los camioneros que llevaban la fruta levantina fuera de nuestras fronteras los repartió por toda Europa. Además, consiguió que el Ministerio de Asuntos Exteriores, a través de sus embajadas y consulados, distribuyera 20.000 carteles en árabe en los países del Magreb y de Oriente Medio.

La última noticia del año se recibió dentro de un sobre dirigido al Ayuntamiento de Alcácer:

CASO ALCACER

LE COMUNICO AL SEÑOR ALCALDE QUE SE VOLVERAN ACOMETER ASESINATOS Y VIOLACIONES COMO LAS ULTIMAS

NO SE LO TOMEN EN BROMA VA EN SERIO Y A LOS RESPECTIVOS FAMILIARES DECIRLES QUE SE JODAN.

HAREMOS ASESINATOS MACABROS ESTE MISMO AÑO

CORDIALMENTE SE DESPIDE VIOLADOR

ANONIMO

Esta espeluznante carta desgraciadamente era el resumen de lo que pensaban la mayor parte de los integrantes del "grupo mixto", los investigadores encargados de encontrar a las niñas. ¿Qué es lo que en realidad sabían los guardias civiles? ¿Porqué estaban absolutamente convencidos de que estaban "buscando cadáveres"?

La verdad es que desde los primeros días del nuevo año 1993 prácticamente no se movieron. Se habían acabado las investigaciones y los rastreos. De hecho fueron varios los simulacros de búsqueda realizados únicamente para los fotógrafos y las cámaras de televisión, cómo el que tuvo lugar el 9 de enero:

"Como continuación mi radiograma fecha 7 último, participaba haber efectuado el Alcalde de Alcácer una llamada telefónica al Sargento 1º que suscribe, solicitando que sobre 11,30 horas hoy, acompañase Fuerza este Puesto a Policía Local Alcácer y grupos jóvenes dicha localidad, para dar una batida en término Picassent con el objeto hacer un POSTER sacado por la revista denominada "PANORAMA" de tirada internacional, sobre las 3 jóvenes desaparecidas día 13 de Noviembre último en dicha localidad, por lo que se solicitaba autorización para poder asistir Fuerza de este Puesto a tal cometido, se participa que entre las 13,45 a 14,45 horas, por comitiva encabezada por dicha autoridad local, 1 Policía Local con vehículo oficial, director dicha revista auxiliado por personal perteneciente a la misma y algunos vecinos dicha localidad de Alcácer (unas 15 personas), ha sido hecho el reportaje simulacro de la búsqueda en la zona de monte y descampado entre la urbanización Peñasmales y campo de tiro en el término de Picassent, habiendo asistido la pareja de servicio este Puesto únicamente para indicar el lugar y quedando en la entrada sin figurar para nada en dicho reportaje".

Sin embargo, Fernando García no dejaba de moverse y durante los primeros días de enero mantuvo numerosas entrevistas con distintas personalidades: Rafael Vera, director general de la Seguridad del Estado; Alvaro Gil-Robles, Defensor del Pueblo y Miguel Durán, presidente de la Organización Nacional de Ciegos, fueron algunas de ellas. A todas les pedía siempre lo mismo: apoyo para encontrar a las tres pequeñas. De todas ellas, la que más ánimos aportó al padre de Miriam fue la mantenida con Rafael Vera y es que el Secretario de Estado le planteó algo más que promesas. Hasta el momento, la investigación la había llevado en exclusiva la Guardia Civil, pero Vera anunció que un grupo de especialistas del Cuerpo de Policía Nacional se desplazaría a Valencia en los próximos días para retomar el caso a partir de cero. Algo que demostraba la inexistencia de pista alguna después de más de dos meses de investigación por parte de la Guardia Civil y las grandes dudas que mantenían los altos mandos policiales al respecto de cómo se había llevado la investigación.

La última movilización por este caso ocurrió en Pamplona el 15 de enero. La propietaria de una pensión de la calle Estafeta aseguró que Toñi y Desirée le pidieron hospedaje pero que no se lo dio porque no tenían carnet de identidad. Otra mujer telefoneó a la Policía diciendo haberlas visto por la cale y la Policía Municipal montó una operación para cercar la ciudad. Hubo más personas que dijeron verlas, incluso vecinos de la localidad navarra de Estella aseguraron también haberlas visto por los alrededores de la estación de autobuses. La tensión subió por momentos y renació de nuevo la esperanza. Sin embargo, a medida que pasaban las horas la euforia decaía y la desesperanza volvía a adueñaba de todos.

Quien también quiso aportar su grano de arena fue el empresario jerezano José María Ruiz Mateos, el cual con motivo de una cena homenaje que le ofrecían numerosos empresarios valencianos, ofreció una recompensa de diez millones a quién diera alguna pista que condujera hasta el paradero de Desirée, Miriam y Toñi.

A partir del 20 de enero los miembros del Equipo GEAS (Grupo Especial de Actividades Subacuáticas), los submarinistas de la Guardia Civil comienzan diariamente a reconocer todos y cada uno de los pozos de Alcácer, Picassent y los alrededores. Ya no sabían ni donde buscar.

El que no dejaba ni un solo segundo de continuar la búsqueda era Fernando García. El padre de Miriam, decidió que era el momento de cruzar nuestras fronteras y el día 25 de enero partió para Londres acompañado por la hermana de Toñi. Iba a recabar el apoyo de los medios de comunicación británicos para difundir la imagen de las niñas, fundamentalmente en el canal que emitía para los países árabes. Era una difícil tarea para la que solo contaba con su empuje y la colaboración de Raymond Nakachian, el padre de Melody, la niña que había sido secuestrada en Marbella el 9 de noviembre de 1987 y liberada por la Policía once días después.

El 26 de enero iba a ser un día muy especial. Fernando García, por primera vez, estaba a miles de kilómetros de Alcácer. Los hombres de la UCO, los especialistas de la Guardia Civil venidos desde Madrid para hacerse cargo del caso, recibieron la orden de ser relevados por otros compañeros; disfrutarían de un permiso y por ello tenían que abandonar Alcácer. Además, el jefe del equipo prometido por Rafael Vera, el "superpolicía" Ricardo Sánchez, Inspector Jefe de la Brigada Central de Policía Judicial de Madrid, llegaba a Alcácer para comenzar las investigaciones desde cero, sin ningún tipo de información que le pudiera intoxicar. Sin embargo, no iba a tener tiempo ni siquiera de empezar a trabajar. Horas después de su llegada a Valencia, el 27 de enero de 1993, con los miembros de la UCO de viaje y el padre de Miriam en Londres, iba a finalizar la búsqueda de las tres niñas. Si alguien lo hubiera preparado, no podía haber elegido un día mejor.

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